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San Juan de Dios, o la pasión por los enfermos

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Molina Valverde, Sandra. San Juan de Dios, o la pasión por los enfermos. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 18/12/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1780

Pastor, soldado y librero

Juan Ciudad Duarte, que pasaría a la historia como San Juan de Dios, nació en 1495 en Montemor-O-Novo, una próspera villa del Alentejo, en Portugal. Siendo niño un clérigo lo llevó a la villa de Oropesa (Toledo), donde vivió una parte de su juventud dedicándose al servicio de un noble, como pastor de su ganado. A sus veintidós años se alistó como soldado en el asedio de Fuenterrabía. Siendo expulsado del campo de batalla regresó a la casa donde h46148138_22616016abía vivido en Oropesa y allí pasó cuatro años, hasta que volvió a la guerra, en esta ocasión a Viena en la lucha contra los turcos.

Tras esta batalla regresó a la península ibérica, donde estuvo peregrinando durante un tiempo. Su siguiente destino fue Ceuta, allí trabajó en la construcción de la muralla de la ciudad y se ocupó de ayudar a una familia de exiliados portugueses con el sueldo que ganaba. A continuación se fue a Gibraltar, donde desempeñó diversos trabajos, y con sus ahorros compró libros y estampas religiosas para dedicarse a la venta ambulante. Más tarde decidió trabajar como librero en Granada, estableciéndose en un pequeño local cercano a Puerta Elvira.

Loco o iluminado

Juan de Ávila era uno de los predicadores más relevantes en Andalucía, y el librero decidió un día asistir a su sermón en la Ermita de los Mártires. A partir de este acontecimiento, Juan Ciudad experimentó un gran cambio en su actitud: salió de la ermita gritando, pidiendo misericordia, y se dirigió a su librería para destruir aquellos libros que no eran sagrados. Desde entonces, era visto por las calles con comportamientos extravagantes, mostrando arrepentimiento por las malas acciones que había cometido en su vida pasada, presentaba un aspecto muy descuidado, lo que dio lugar a que lo tomaran por loco, y como tal, fue ingresado en el Hospital Real.

Aquí fue víctima del maltrato que recibían los enfermos mentales en aquella época, pues eran atados, azotados y encerrados en celdas, esto se justificaba como lo adecuado para hacerles volver en sí. Dicha experiencia hizo que se revelara reclamando a los enfermeros que ofrecieran un trato humano a los enfermos, pero resultó en vano. Tuvo que aceptarlo sin otra alternativa, hasta que mejoró y dejaron de atarle y encerrarle en la celda, lo que aprovechó para cuidar a otros enfermos de forma amable y considerada.

Sintiéndose recuperado, Juan Ciudad optó por salir del hospital y encontrarse con Juan de Ávila. Aconsejado por este se marchó al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (Cáceres) para aprender sobre el cuidado de los enfermos, ya que en este lugar existía una relevante Escuela de Medicina, y el cuidado se basaba en técnicas científicas. Además, aquí se llevaba a cabo un cuidado caritativo.

Los primeros hospitales

Tras regresar a Granada, se dedicó recoger leña y a venderla para repartir lo que recaudaba entre los pobres que encontraba. Comenzó a plantearse dónde podría alojar a los pobres sin hogar cuando conoció al Señor Venegas, uno de los descendientes de una familia real nazarí que se convirtieron al cristianismo, y consiguió que este diese cobijo a los pobres (en la Casa de los Venegas, hoy conocida como la Casa de los Tiros).
Más adelante, con la ayuda de gente de buena posición económica, instituyó un hospital en la calle Lucena. Aquí se ocupaba de las tareas necesarias para el mantenimiento del hospital y el cuidado de los enfermos y pobres, así como de procurarles los recursos necesarios; salía a caminar con una capacha de esparto a pedir limosna gritando su célebre frase: “Hermanos, haceos el bien a vosotros mismos”. Así conseguía comida y dinero tanto para los necesitados del hospital como para cualquier pobre. Su concepción del cuidado contemplaba la atención individualizada y meticulosa de los enfermos, se encargaba de conversar con ellos para conocer cómo se sentían, qué necesitaban y reconfortarles.

Otras de las labores de Juan Ciudad fue prestar ayuda a las prostitutas para que se alejasen de ese tipo de vida, y encargarse de conseguir limosna para el enterramiento de los pobres. También logró convencer a un malhechor llamado Antón Martín para que abandonara su vida como proxeneta y desistiera de la idea de vengar la muerte de su hermano, asesinado por Pedro de Velasco. Antón Martín perdonó a Pedro, y tal fue la transformación de estos que acabaron encargándose junto a Juan Ciudad del cuidado de los necesitados. Por todas sus obras caritativas, Juan era llamado popularmente Juan de Dios, hasta que llegó a recibir oficialmente este nombramiento por el Obispo de Tuy.

El hospital de Gomeres

La cantidad de personas acogidas en el hospital creció enormemente, de modo que el espacio disponible en él fue insuficiente, a lo que Juan de Dios respondió estableciendo un hospital más grande y con mejores prestaciones que ofrecer a los pobres y enfermos. Se situaba en la Cuesta Gomeres y disponía de mejores recursos y terapias novedosas: camas individuales para enfermos, sala de pacientes infecciosos, técnicas de diagnóstico, usos de ungüentos, etc.

Ante la gran cantidad de costes que suponía el mantenimiento del hospital y la ayuda que prestaba a los necesitados, Juan de Dios tenía grandes deudas; esto le condujo hasta Valladolid para pedir limosna al Príncipe Felipe II, quien lo recibió y donó una aportación económica. También durante su estancia en Castilla pudo recaudar limosnas de personalidades de la nobleza, con lo que pudo solventar algunas deudas y afrontar ciertas necesidades.

Una de sus hazañas más conocidas fue la que ocurrió durante el incendió que se produjo en el Hospital Real. Cuando Juan de Dios vio la humareda que salía del hospital, fue hasta allí y entró en el lugar de las llamas para sacar a los enfermos, salvando a muchos. Afortunadamente, consiguió salir ileso.

Reconocimiento a su labor

Juan de Dios era una persona que se daba a los demás sin condición. Prueba de ello fue el acontecimiento en el que se involucró cuando se encontraba junto al río Genil y vio a un joven que se estaba ahogando, entonces se lanzó al agua para salvarlo, lamentablemente sin éxito. En consecuencia, padeció una pulmonía que le dejó en muy mal estado, y por ello decidió dejar en orden todas las deudas que tenía pendientes haciéndolas constar en dos libros.

La esposa de García de Pisa, Ana Osorio, convenció a Juan de Dios para que se hospedara en su casa y estuviera mejor atendido. En su estancia recibió la visita del Arzobispo, quien se comprometió a que la labor de ayuda a los necesitados seguiría adelante y se haría cargo de sus deudas. Juan de Dios pidió a Antón Martín que se ocupara del hospital y de cuidar a los necesitados. Su estado de salud empeoró hasta que murió el 8 de marzo de 1550. Recibió un entierro multitudinario en la Iglesia de la Victoria de Granada; hoy en día, sus restos se encuentran en la Basílica de San Juan de Dios.

En 1572, los compañeros de Juan de Dios que se encargaron junto a él de prestar sus servicios a pobres y enfermos, lograron que el Papa Pío V aprobara la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que continúo funcionando con la filosofía de este y se extendió por otros continentes.

En 1630 fue beatificado por el Papa Urbano VII, y en 1690 canonizado por el Papa Alejandro VIII. Más tarde recibió nombramiento a nivel mundial como patrón de los enfermos y los hospitales por el Papa León XIII en 1886, así como el nombramiento de patrón de las enfermeras y personal sanitario y asociaciones sanitarias (Papa Pío XI, 1930). También fue reconocido como copatrono de la ciudad de Granada.

Fuentes bibliográficas

  • Amezcua, Manuel. Juan de Dios el Santo, el Iluminado, el Enfermero. Bol Inf CP Granada, 1994; 35:28-29.
  • De Castro, Francisco. Historia de la Vida y santas obras de San Juan de Dios y de la Institución de su Orden y principios de su Hospital, Edición facsímil, Córdoba, 1995.
  • De Mina, M. Visitar la Granada de San Juan de Dios. 1994
  • Gómez Moreno, M. Primicias históricas de San Juan de Dios. Reeditada, Granada, 2010.
  • Eseverri Chaverri, Cecilio. Juan de Dios, el hombre. Un acercamiento a la dimensión antropológica del personaje. Index de Enfermería, 1995; IV(14): 19-22.
  • García Pedraza, A. Una relación ignorada: Juan de Dios y los moriscos. Index de Enfermería, 1995; IV(14):23-26.
  • Hernández Torres, JJ. Vida de San Juan de Dios. Granada: Clave Granada Editorial, 2003.
  • Martín Casares, A. Cuidar descarriadas sanando su alma. Juan de Dios y las prostitutas granadinas del siglo XVI. Index de Enfermería, 1995; IV(14):27-30.
  • Martínez Gil, José Luis. Sobre el nacimiento y procedencia de San Juan de Dios y su obra. Hispania sacra, estudios de edad moderna, 2006; 58(117): 69-100.
  • Ventosa Esquinaldo, Francisco. Juan Ciudad, reflejos de la personalidad humana de un reformador. Index de Enfermería, 1995; IV(14): 15-18.
  • Ventosa Esquinaldo, Francisco. Pensamiento de San Juan de Dios y la Orden Hospitalaria y su relación con la Enfermería: Conceptos y valores. Granada: Ediciones Alsur, 2012.

Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º B de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

Hipócrates de Cos

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Hernández Mingorance, Laura. Hipócrates de Cos. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 18/12/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1676

Hipócrates es considerado junto a Galeno (130-200 d.C) como el padre de la medicina occidental. Se piensa, pero no se sabe con total seguridad, que nació en el 460 a.C. en la isla de Cos en Grecia. Era hijo de Heráclides, que también fue médico y del cual aprendió sobre medicina, así como de su abuelo, y de Praxítela, de la familia de los Asclepiades, quienes venían ejerciendo la medicina dieciocho generaciones antes. Tuvo dos hijos, Tésalo y Draco, que fueron alumnos suyos, y al menos una hija.

Comenzó sus estudios en el terreno de la medicina con 13 años en su ciudad natal, de la mano de su padre y su abuelo paterno. Continuó su formación en el Asclepeion de Cos. Además de medicina, estudió junto a Demócrito y Gorgias filosofía y otras materias. Fue discípulo del médico Heródico de Selimbria. Y un tiempo después decidió marcharse hacia Egipto para terminar su formación.

Hipócrates enseñó y practicó la medicina durante toda su vida, viajando al menos a Tesalia, Tracia y el mar de Mármara. No se sabe a ciencia cierta, pero se cree que murió en Larisa a la edad de 83 o 90 años.

Hipócrates en el campo de la Medicina

Este pionero de la medicina occidental, desarrolló un sistema basado en la observación y la experiencia para el estudio de las enfermedades, atribuyendo las causas de las mismas a fenómenos meramente naturales y no a intervenciones de los dioses como se creía hasta ese entonces. Además, consideró que el mantenimiento de la salud depende exclusivamente de la dieta y la higiene.

Fue el primero en recopilar de manera organizada los síntomas de los pacientes para elaborar diagnósticos a partir de ellos, práctica que le permitía predecir el curso de las enfermedades. Además, estableció relaciones entre los estados anímicos y ciertas patologías (Teoría de los humores), y sugirió que el contenido de los sueños podía revelar la verdadera naturaleza de los trastornos orgánicos.

En la Grecia Clásica existían dos escuelas principales donde se enseñaba la medicina, hablamos por un lado de la escuela de Cnido y por otro la de Cos. Cada una tenía un punto de vista diferente sobre como tratar las enfermedades. La escuela de Cnido daba más importancia al diagnóstico, mientras que la escuela de Cos (en la que estudió Hipócrates y que posteriormente pasaría a llamarse escuela Hipocrática) se centraba en el cuidado del paciente y el pronóstico. Esto precisamente hizo que la escuela de Cos fuera más exitosa a la hora de aplicar diagnósticos generales y tratamientos pasivos que la escuela de Cnido. Al estar prohibida la disección de cadáveres en esta época, para la escuela de Cnido era complicado determinar que provocaba enfermedades con síntomas poco conocidos. Así en la escuela de Cos se trataban enfermedades de manera más eficaz y permitió un gran desarrollo en la práctica clínica.

Podemos ver como la medicina actual en la que el médico busca un diagnóstico específico y un tratamiento especializado (como promovía la escuela de Cnido), se aleja de la forma en que se trabajaba en la escuela de Cos. Este cambio en el pensamiento médico desde el tiempo de Hipócrates ha provocado que éste recibiera duras críticas a lo largo de los últimos siglos.

Su obra

Corpus Hipocraticum; su mayor obra, recogida en 70 escritos breves en extensión y concisos, elaborados la mayoría por sus discípulos, donde se describen distintos descubrimientos sobre anatomía, la naturaleza del hombre, clínica y patología, epidemias, tratados terapéuticos, ginecología y tratados deontológicos.

Sus obras fueron traducidas al inglés, por primera vez de forma completa, por el médico escocés Francis Adams en 1849 como The Genuine Works of Hippocrates. En español está traducido todo el corpus en varios volúmenes:
– Volumen I: Juramento; Ley; Sobre la ciencia médica; Sobre la medicina antigua; Sobre el médico; Sobre la decencia; Aforismos; Preceptos; El pronóstico; Sobre la dieta en las enfermedades agudas; Sobre la enfermedad sagrada. 1990.
– Volumen II: Sobre los aires, aguas y lugares; Sobre los humores; Sobre los flatos; Predicciones I; Predicciones II; Prenociones de Cos. 1997.
– Volumen III: Sobre la dieta; Sobre las afecciones; Apéndice a “Sobre la dieta en las enfermedades agudas”; Sobre el uso de los líquidos; Sobre el alimento. 1997.
– Volumen IV: Tratados ginecológicos: Sobre las enfermedades de las mujeres; Sobre las mujeres estériles; Sobre las enfermedades de las vírgenes; Sobre la superfetación; Sobre la escisión del feto; Sobre la naturaleza de la mujer. 1988.
– Volumen V: Epidemias. 1989.
– Volumen VI: Enfermedades. 1990.
– Volumen VII: Tratados quirúrgicos. 1993.
– Volumen VIII: Naturaleza del hombre; Lugares en el hombre; Carnes; Corazón; Naturaleza de los huesos; Generación; Naturaleza del niño; Enfermedades IV; Parto de ocho meses; Parto de siete meses; Dentición; Visión; Glándulas; Anatomía; Semanas; Crisis; Días críticos; Remedios; Juramento II. 2003.

Contiene libros de texto, lecciones, investigaciones, notas y ensayos filosóficos sobre diversos temas médicos, que no siguen ningún orden concreto. Estas obras fueron escritas para todo tipo de públicos y con puntos de vista opuestos (a veces se observan contradicciones). Entre estos tratados destacan:

El juramento médico Hipocrático; establece una política ética profesional, en la que señala entre otras cosas, que el médico debe ser honesto, comprensivo y serio en su trabajo. A pesar de que el juramento no se utiliza en su forma original, es considerado la base de las leyes que definen las buenas prácticas y moralejas médicas en la actualidad. El juramento original ha sido sustituido por la Declaración de Ginebra, que la Asociación Médica Mundial formuló en 1948. El texto es el siguiente:

“EN EL MOMENTO DE SER ADMITIDO COMO MIEMBRO DE LA PROFESIÓN MÉDICA:
PROMETO SOLEMNEMENTE consagrar mi vida al servicio de la humanidad;
OTORGAR a mis maestros el respeto y la gratitud que merecen;
EJERCER mi profesión a conciencia y dignamente;
VELAR ante todo por la salud de mi paciente;
GUARDAR Y RESPETAR los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente;
MANTENER, por todos los medios a mi alcance, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;
CONSIDERAR como hermanos y hermanas a mis colegas;
NO PERMITIRÉ que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;
VELAR con el máximo respeto por la vida humana;
NO EMPLEAR mis conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas, incluso bajo amenaza;
HAGO ESTAS PROMESAS solemne y libremente, bajo mi palabra de honor.”

Juramento hipocrático original:

“JURO POR APOLO médico y por Asclepio y por Higía y por Panacea y todos los dioses y diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré, según mi capacidad y mi criterio, este juramento y declaración escrita:
TRATARÉ al que me haya enseñado este arte como a mis progenitores, y compartiré mi vida con él, y le haré participe, si me lo pide, y de todo cuanto le fuere necesario, y consideraré a sus descendientes como a hermanos varones, y les enseñaré este arte, si desean aprenderlo, sin remuneración ni contrato.
Y HARÉ partícipes de los preceptos y de las lecciones orales y de todo otro medio de aprendizaje no solo a mis hijos, sino también a los de quien me haya enseñado y a los discípulos inscritos y ligados por juramento según la norma médica, pero a nadie más.
Y ME SERVIRÉ, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo perjuicio o afán de dañar.
Y NO DARÉ ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente.
Y NO CASTRARÉ ni siquiera (por tallar) a los calculosos, antes bien, dejaré esta actividad a los artesanos de ella.
Y CADA VEZ QUE entre en casa, no lo haré sino para bien de los enfermos, absteniéndome de mala acción o corrupción voluntaria, pero especialmente de trato erótico con cuerpos femeninos o masculinos libres o serviles.
Y SI EN MI PRÁCTICA médica, o aun fuera de ella viviese y oyere, con respeto a la vida de otros hombres algo que jamás deba ser revelado al exterior, me callaré considerando como secreto de todo lo de este tipo. Así pues, si observo este juramento sin quebrantarlo, séame dado gozar de mi vida y de mi arte y ser honrado para siempre entre los hombres; más, si lo quebranto y cometo perjuicio, sucédeme lo contrario.”

Aforismos; para Hipócrates los aforismos son una serie de proposiciones relativas a los síntomas y al diagnóstico de enfermedades. Es importante indicar que no es lo mismo hablar de aforismo, el cual resulta de la experiencia, que de axioma, que son verdades obvias y no requieren una comprobación. Aunque ambos son un tipo de paremia (enunciado breve, sentencioso e ingenioso que transmite un mensaje instructivo, incitando a la reflexión intelectual y moral). Los aforismos se han utilizado normalmente en aquellas disciplinas sin metodología de estudio o un método científico, tales como la agricultura, la medicina, la jurisprudencia y la política.

Estos aforismos completan el Juramento Hipocrático, y todo ello, constituirá la guía de la conducta médica. Han sido considerados durante mucho tiempo, y aún siguen siéndolo, “la Biblia de los médicos”, será el texto más utilizado en la docencia de las Universidades del siglo XII, Salerno, Palencia, Salamanca, Montpelier, Lérida, Paris, Padua, Bolonia…

Existe un gran número de aforismos Hipocráticos, por ello solo destacaré los que más me han llamado la atención:

“Vita brevis, ars longa, occasio praeceps, experimentum periculosum, iudicium difficile.” o “Ars longa vita brevis” (El arte (la ciencia) es duradero pero la vida es breve). Esta expresión se emplea para indicar que cualquier tarea importante requiere mucho esfuerzo y dedicación; pero la vida de quien la emprende es corta.
“A grandes males, grandes remedios.”
“El médico cura, sólo la naturaleza sana”
“En las enfermedades agudas, el frío de las extremidades es malo.”
“Después del sudor, entrar en frío no es bueno.”
“Es malo cuando la hemorragia sigue delirio o convulsión.”
“Los hombres obesos corren mayor riesgo de morir súbitamente (infarto) que los flacos.”
“Si el sueño o el desvelo son excesivos, mal agüero.”
“Criticar sin mejorar los trabajos de los demás es una grave prueba de ignorancia.”
“Trabajar con hambre no es bueno.”
“El miedo y la tristeza, cuando duran mucho, constituyen una afección.”

La aportación de Hipócrates a la medicina ha sido excepcional. Sin embargo, me parece aún más fascinante que muchas de las cosas que eran válidas en esa época, sigan siendo igualmente válidas en la actualidad, teniendo en cuenta los avances que se han hecho en medicina. Esto nos demuestra el trabajo tan bueno, que en su momento tanto Hipócrates como sus discípulos realizaron, y que asentaron las bases de la buena medicina con sus numerosas obras, que por suerte hoy podemos disfrutar.

Bibliografía

-Becerro de Bengoa Callau, Claudio. Medicina clásica griega e hipocrática. Revista La alcazaba, 18/02/12. Disponible en: http://www.laalcazaba.org/medicina-clasica-griega-e-hipocratica-por-claudio-becerro-de-bengoa-callau/ (acceso: 13/12/16).
-Equipo de buscobiografías.com. Hipócrates. Busca biografías, Diciembre de 1999. Disponible en: http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/7683/Hipocrates (acceso: 13/12/16).
-Hipócrates. Aforismos y sentencias. Disponible en: http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?idLibro=6857 (acceso: 13/12/16).
-Hipócrates. Biografías.es. Disponible en: http://www.biografias.es/famosos/hipocrates.html (acceso: 13/12/16).
-Hipócrates. Wikipedia, 21/10/16. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3crates (acceso: 13/12/16).
-Juramento hipocrático. Botanical online, Disponible en: http://www.botanical-online.com/juramentohipocratico.htm (acceso: 13/12/16).
-Montejo, Nuria. Aforismos de Hipócrates. Consultorio medicina natural, 11/02/12 Disponible en: http://consultoriomedicinanatural.blogspot.com.es/2012/02/aforismos-de-hipocrates.html (acceso: 13/12/16).
-Padilla, Javier. ¿De Cos o de Cnido?. Médico crítico, 10/06/08. Disponible en: http://medicocritico.blogspot.com.es/2008/06/de-cos-o-de-cnido.html (acceso: 13/12/16).
-Tratados hipocráticos. Wikipedia. Historia de la medicina, 09/11/14 Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Tratados_hipocr%C3%A1ticos (acceso: 13/12/16).
-Urso, Carmelo. Los aforismos de Hipócrates, padre de la medicina occidental. Carmelo Urso. En tiempo presente. Terapias alternativas (blog), 12/06/13. Disponible en: https://carmelourso.wordpress.com/2013/06/12/los-aforismos-de-hipocrates-padre-de-la-medicina-occidental/ (acceso: 13/12/16).
-Zoraya, Antonio. Aforismos y pronósticos de Hipócrates. Madrid: Biblioteca económica filosófica, 1904.


Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º C de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

La Reina Victoria Eugenia, Enfermera

Autoras: Aurora Cano Perea y Marta Garzón Navarro-Pelayo, 1ºB (2015/16)

Biografía

Victoria Eugenia Julia Ena de Battemberg, reina consorte de España entre el año 1906 y 1931, nació el 24 de octubre de 1887 en el Castillo de Balmoral en Escocia. Nieta de la reina Victoria I, e hija del Príncipe Enrique de Battemberg y de la Princesa Beatriz de Inglaterra. Era la bisabuela paterna del actual monarca español Felipe VI.

Se casó con Alfonso XIII de Borbón, hijo de la segunda mujer de Alfonso XII, el cual la conoció en la primavera de 1905 en Londres, a los 18 años de edad, ya que la princesa asistió a una fiesta organizada por su tío Eduardo VII en honor a Alfonso XIII de España. El monarca cortejó a la joven a pesar de la oposición que existía, y también a pesar de que su madre, la reina María Cristina, no era partidaria de este enlace, debido a los oscuros orígenes de la línea Battemberg.

A los pocos meses, concretamente el 9 de marzo de 1906, se proclamó el enlace, que tuvo lugar el 31 de mayo de 1906 en la iglesia madrileña de San Jerónimo Real en Madrid.
La Reina era portadora del gen de la hemofilia, algo que Alfonso XIII sabía, sin embargo, cuando varios de los hijos salieron hemofílicos, el amor del rey acabó y le retiró la herencia a la reina. El matrimonio tuvo cinco varones y dos mujeres.

A esta reina se le conocía como la “Reina Enfermera”. La Historia de la Cruz Roja está muy ligada a la historia de las enfermeras y a la historia de la reina Victoria Eugenia como enfermera, la cual vistió durante un tiempo el uniforme de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española.

Victoria Eugenia de Battenberg muere en 1985, siendo sus restos  trasladados desde Lausana y depositados en el pudridero de reyes, donde permanecerán largo tiempo, hasta que, una vez reducidos, puedan ser depositados en la tumba que tiene asignada, junto a la de su esposo, Alfonso XIII.

La Reina Enfermera y la Cruz Roja

Hasta finales del siglo XIX las bases de la enfermería, en el mundo católico, eran la religión y la caridad y no tanto el conocimiento científico. Pero en la Europa protestante, Florence Nightingale trataba de integrar la Enfermería de forma independiente permitiéndole la elaboración en un futuro y dentro de los limites científicos una síntesis doctrinal. Esto fue posible gracias a la fundación y expansión de las Escuelas de Enfermería de las que ella fue pionera.

La serie de Nueva Gales conmemora el Jubileo de la Reina Victoria de Inglaterra, la cual promovió en la Enfermería una cuestación popular, con ocasión de su Jubileo e inició con su propia aportación, instando al gobierno que el resultado de la cuestación se destinase para la construcción de una Escuela para Enfermeras en el Hospital Antituberculoso.

La Cruz Roja fue fundada en 1863 por el masón Henry Dunant con el nombre de Comité Internacional de Socorros a los Militares Heridos, e inspirada por Florence Nightingale y su labor en la Guerra de Crimea. Concebía una organización internacional con un cuerpo de enfermeras voluntarias para ayudar a los heridos durante los conflictos bélicos. La creación de la Cruz Roja Española tardó en llevarse a cabo a causa de los cuidados de enfermería en España, ya que estaban asignados a comunidades religiosas, hasta 1915 cuando oficialmente nace la figura de la enfermera.

Además, la Cruz Roja Española se extiende en España por iniciativa de la reina Victoria Eugenia, un cuerpo de enfermeras a semejanza de otros países de Europa, con la finalidad de desarrollar funciones de voluntariado sociosanitario: el Cuerpo de Damas Enfermeras. El periodo de existencia del Cuerpo de Damas Enfermeras abarca desde la impartición de las primeras “conferencias” formativas, en 1914, hasta 1985, cuando es sustituido por el colectivo mixto: Cuerpo de Auxiliares Sanitarios Voluntarios.

Las Damas Enfermeras nacen al estallar la Primera Guerra Mundial, donde la reina destaca por su importante papel dentro de la enfermería española. Consiguió despertar y animar en las damas de la alta jerarquía social española el anhelo de ayudar a los enfermos con el trabajo personal junto con las limosnas.

Con el Real Decreto del 16 de enero de 1916, que aprobaba las bases para la reorganización de la Cruz Roja en España, se establecieron dos secciones, la de Caballeros y la de Señoras, presidida esta última por la Reina Victoria Eugenia. Ejercía además la Autoridad Suprema por autorización del Rey Alfonso XIII. El Real Decreto de 29 de junio de 1916 aprobó el reglamento de la Asamblea Central de Señoras.

-La labor de las Damas Enfermeras se desarrolla en hospitales, aunque también colaboran en otros servicios de diferentes centros (dispensarios antituberculosos, ambulancias…

-Se dedican a la promoción de la salud pública y colaboran en situaciones de emergencia como accidentes, catástrofes o desastres naturales y  en situaciones de peligro epidemiológico.

-Intervienen en tiempo de guerra, como en el conflicto de África, en el que tienen un importante papel, en la Guerra civil, atendiendo heridos en los hospitales de la Institución. Como bien se ha dicho anteriormente.

Bibliografía

Barranquero Fernández, Alejandro. La reina Victoria Eugenia y las enfermeras de la Cruz Roja. Prezi, 14.05.2015. Disponible en  https://prezi.com/1nssdutgl1ej/la-reina-victoria-eugenia-y-las-enfermeras-de-la-cruz-roja/

Expósito González, Raúl. Ena “La Reina Enfermera”. Enfemería Avanza (blog), 12.09.2010. Disponible en  http://enfeps.blogspot.com.es/2010/09/ena-la-reina-enfermera.html

Mas Espejo M, Siles González J, Pulido Mendoza R. ¿Qué sabemos de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española? Rev Metas de Enfermería 2015; 18(8): 12-19.

Miralles Sangro, Mª Teresa. La enfemería según los documentos filatélicos. Revista Enfermería en Desarrollo. Disponible en  http://www.enfermeriaendesarrollo.es/index.php/en-sociedad/119-la-enfermeria-segun-los-documentos-filatelicos

Victoria Eugenia de Battenberg. Wikipedia. Disponible en  https://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Eugenia_de_Battenberg

Stanisława Leszczyńska, la partera de Auschwitz

Autora: Julia Kuziemska, 1ºA (2015-2016)

Biografía

Stanisława Leszczyńska (Sierva de Dios, es decir una persona considerada especialmente pía en su fe) nació el 8 de mayo en el año 1896 en Lodz (Polonia), en uno de los barrios más pobres de la ciudad. Cuando Stanislawa tenía cinco años de edad, su padre fue reclutado por el ejército ruso, y durante cinco años sirvió en Turquestán. La carga de mantener a la familia cayó por completo en Henryka, que trabajó duro en una fábrica durante catorce horas al día. En tal situación, Stanislawa tomó sobre sus hombros la responsabilidad de cuidar a sus hermanos y realizar muchas tareas de la casa. Al cumplir siete años Stanislawa asistió a una escuela privada, donde las clases se impartían en polaco; lo que no es tan obvio dado que  durante este periodo la ciudad de Lodz se encontraba bajo la influencia rusa (en el 1795 las estructuras gubernamentales de Rusia, Prusia y Austria llevaron a la eventual desaparición del país. Polonia recobró su independencia tras la Primera Guerra Mundial, en el 1918).

En el 1908 para ganarse la vida su familia emigró a Brasil donde residía una familiar de su madre. Ahí Stanisława asistió a una escuela de Río de Janeiro, en la que las clases se impartían en portugués y alemán. El conocimiento de este último resultó  extremadamente importante durante la Segunda Guerra Mundial. Después de dos años, junto con su familia regresó a Polonia.

Durante la Primera Guerra Mundial durante los años 1914-1916 trabajó en el Comité para la Ayuda a los Pobres. En el año 1916 se casó con un impresor, Bronislaw Leszczynski, y tuvieron cuatro hijos. Ya estando casada realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Maternidad en Varsovia, que terminó con Matrícula de Honor. Tras graduarse comenzó el trabajo de partera; ese trabajo trató más bien como una vocación y ministerio que como una profesión. En el periodo de entreguerras Stanislawa asistía a partos en casas particulares – en ese tiempo el dar a luz en casa fue algo natural. Durante los 38 años de su trabajo como partera no murió ni un solo niño que nació, y ni una sola madre que dio a luz.

Durante la Segunda Guerra Mundial frecuentemente ayudaba a los judíos y las personas amenazadas por la Gestapo (la policía secreta oficial de la Alemania nazi): proporcionaba alimentos y documentos falsos producidos en secreto por su marido en su imprenta. En 1943 fue arrestada y llevada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Recibió el número 41335.

Partera de Auschwitz Birkenau

En Auschwitz Birkenau, Stanisława Leszczyńska trabajó de partera hasta la liberación del campo por el Ejército Rojo el 27 de enero del año 1945. Las autoridades nazis (entre otros el famoso médico Dr. Mengele, quien realizó investigaciones genéticas con humanos) exigían que Stanislawa practicase la eutanasia de los recién nacidos: a los niños judíos después del nacimiento no había que cortar el cordón umbilical, sino con la placenta tirarlos a la basura. Ella nunca cumplió esa orden. Leszczyńska no mató ni a un solo niño, y siempre que fuera posible, intentaba envolverlos en retazos de tela o papel y ponerlos bajo las mantas ásperas de la madre.

Las condiciones que predominaron en el campamento estaban lejos de la esterilidad. Para acentuarlo hay que mencionar que por 1200 pacientes al día había solo unas pastillas de aspirina. Partos de las madres agotadas, hambrientas, asustadas fueron recibidos en condiciones inhumanas, en la tierra, en el frío, entre diferentes insectos y enfermedades. A pesar de eso, Stanislawa Leszczynska se hizo famosa gracias al hecho de que las mujeres, a las que acompañó durante el nacimiento del parto, a pesar de la extrema falta de higiene nunca tuvieron infección o complicación alguna.

El equipamiento inseparable de esta matrona polaca, en sustitución de los apósitos, fue un rosario. Trabajaba con una oración en sus labios. Lo que es más, bautizó a todos los niños. Asistió a alrededor de 3.000 partos. Unos 2.500 recién nacidos murieron, unos pocos cientos con los ojos azules fueron enviados a Alemania para ser germanizados, unos treinta salieron del campo por su propia fuerza.

Fuentes y Bibliografía

-Gnacikowska W, Podolska J. Przybądź w jednym pantofelku. Gazeta Wyborcza Łódź. 2010. (artículo disponible solo en polaco).
– Sin autor. Stanisława Leszczyńska. Wikipedia. Disponible en: https://pl.wikipedia.org/wiki/Stanis%C5%82awa_Leszczy%C5%84ska
-Sin autor. Stanisława Leszczyńska 1896–1974. Wirtualnym Muzeum Pielęgniarstwa Polskiego (Museo de la Enfermería en Polonia, página en polaco). Disponible en http://www.wmpp.org.pl/pl/pielegniarki-na-frontach/ii-wojna-%C5%9Bwiatowa/stanis%C5%82awa-leszczy%C5%84ska.html
-Szkudelska I. Stanisława Leszczyńska. Głos Ojca Pio [revista], 65/5/2010. Disponible en: http://glosojcapio.pl/index.php?option=com_content&task=view&id=2433&Itemid=75

Sor Josefina Castro Vizoso, fundadora de la Escuela de Enfermería de Granada

Autora: Julia Bonilla Fernández, 1º B (2015-2016)

 

Sor Josefina Castro Vizoso (Córdoba, 1927) es la Presidenta de Honor de la Asociación de Pacientes Cardiacos de Granada y Provincia (ASPACGRAP), la fundadora de la Escuela de Enfermería de Granada y la precursora de la Rehabilitación Cardiaca en el Hospital Clínico San Cecilio de Granada. Es una enfermera con gran vocación, con una admirable dedicación a sus pacientes a lo largo de toda su vida, y que ha realizado sus labores tanto en asistencia sanitaria, como en docencia, investigación, administración y producción escrita.

Formación propia y de enfermeros

Es Hija de la Caridad de San Vicente de Paul oficialmente desde los veinte años, aunque ya tenía clara su vocación a la edad de quince. Durante los próximos años se ocupó de su formación como enfermera y trabajadora social. Tenía voto de servicio a los pobres, y creía que “la enfermedad es la mayor pobreza”. Tras obtener los títulos de Asistente Social y Enfermera, en 1950 viajó a Estados Unidos, donde aprendió la organización de las escuelas de enfermeras durante un año.

Más tarde, la destinaron a fundar la primera escuela oficial de enfermería a Carabanchel (Madrid). En 1953 fundó la Escuela de Enfermeras de Granada, adscrita al Hospital Clínico y a la Universidad de Granada. Dedicó dieciocho años a la formación de enfermeras, con dura disciplina tanto teórica como práctica. Consiguió elevar el prestigio nacional e internacional de la Escuela de Granada, las enfermeras se cotizaron mucho.

2009. Diploma al Mérito de la ciudad de Granada

Labor clínica y voluntaria

Posteriormente comenzó a trabajar en el Hospital Clínico de Granada. Fue supervisora de la primera unidad de cuidados intensivos quirúrgicos, trabajó en la Unidad Coronaria y en la UVI, e inició su labor investigadora con el fin de mejorar en los cuidados y elevar la calidad de vida del paciente. En 1990 asistió al Congreso Nacional de Cardiología donde mostró los escandalosos resultados de un estudio sobre la calidad de vida de los pacientes coronarios con información recogida durante la hospitalización.

Sor Josefina se jubiló en 1997, pero continuó como voluntaria y se implicó en un proyecto para crear un programa de rehabilitación de pacientes coronarios.  Sin embargo, la Administración obstaculizaba sus objetivos y decidieron buscar los medios necesarios por su propia cuenta. Al principio tenían pocos recursos y contaron con 20 enfermos, así se formó la Asociación de Pacientes Coronarios de Granada (ahora la Asociación de Pacientes Cardiacos de Granada y su Provincia) en 1999. Sor Josefina fue nombrada Presidenta de Honor Vitalicia el 5 de marzo de 2004. Actualmente, la ASPACGRAP es  una entidad sin ánimo de lucro, con personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar para proporcionar acciones de ayuda mutua entre los pacientes cardiacos, que refuercen el necesario apoyo social, realizando la tercera fase de rehabilitación cardiaca.

SOR

Otras labores destacables

Sor Josefina domina tres idiomas: inglés, alemán y francés. Escribió dos obras sobre técnicas de enfermería, realizó un estudio histórico sobre la profesión, colaborando con numerosos artículos científicos. También participa en el comité editorial de la revista de la Asociación. Cabe destacar que tradujo por primera vez al español la obra más universal y divulgativa de Florence Nightingale (1820-1910) “Notas sobre enfermería: qué es y qué no es”, la única traducida al castellano. Sor Josefina se identificó con el pensamiento de Nightingale e intentó inculcar sus valores a sus alumnos. Así, se desmarcaba del absoluto tecnicismo propio de las escuelas de ATS de mitad de siglo, término que considera “nefasto”.

Para conocer en mayor profundidad la labor de esta gran enfermera, es recomendable leer el relato biográfico publicado por Manuel Amezcua y Antonia Carricondo Guirao (referenciado en la bibliografía), del cual me fascinaron las siguientes frases de Sor Josefina:

-Con respecto a la vocación: “no estoy de acuerdo con el sistema de selección de alumnos que realiza la Universidad hace unos años, ni de que terminen la carrera todos los alumnos y alumnas que empiezan: para ser enfermera se necesita algo más importante que un alto expediente académico.”

-Con respecto a la herramienta enfermera: “¿La principal herramienta?, primero el corazón, sin sensibilidad no se puede cuidar enfermos, y después las manos. Por supuesto, el corazón va unido a la palabra. Y debían de hablar mucho, sobre todo escuchar mucho, el escuchar es una ciencia (de las más) hermosas y se practica poco.”

Fuentes bibliográficas

-Amezcua, Manuel; Carricondo Guirao, Antonia. ‘Bajo tu mirada servimos’. Josefina Castro Vizoso, Hija de la Caridad y enfermera jubilada. Index de Enfermería 1999. VIII(26):40-47. Disponible en: http://www.index-f.com/index-enfermeria/26revista/26_articulo_40-47.php  [acceso: 16/01/2016].
-Amezcua, Manuel. Florence Nightingale, en la memoria colectiva. Temperamentvm, 10/2009. Disponible en: http://www.index-f.com/temperamentum/tn10/t3009.php [acceso: 16/01/2016].
-Asociación de Pacientes Cardiacos de Granada y su Provincia: Publicaciones [Internet]. Disponible en: http://www.vivirconcorazon.com/Publicaciones_Calidad_de_Vida_Sor_Josefina_Castro_Vizoso.html [acceso: 16/01/2016].
-Asociación de Pacientes Cardiacos de Granada y su Provincia: Quiénes somos [Internet]. Disponible en: http://www.vivirconcorazon.com/Nosotros_Quienes_somos.html [acceso: 16/01/2016].
-Aybar, Irene. Entrevista a Sor Josefina Castro Vizoso. Irene Aybar: comunicación, socialmedia y diseño [blog], 10/2010. Disponible en http://ireneaybar.blogspot.com.es/2010/11/entrevista-sor-josefina-castro-vizoso.html [acceso: 16/01/2016].
-Fernández, Victoria. Solo quiso ser la mejor enfermera del mundo. Ideal, 02/07/2012 http://www.ideal.es/granada/20120702/local/granada/solo-quiso-mejor-enfermera-201207021122.html [acceso: 16/01/2016].

Nightingale y las Diaconisas de Kaiserswerth

Autora: Maribel Viñas Jurado, 1º A (2015/16)

A principios del siglo XIX, un pastor protestante de la parroquia alemana de Kaiserswerth, Theodor Fliedner, junto con su mujer Friederike Munster, quisieron consagrar su servicio al cuidado de los enfermos, así como a la enseñanza de la asistencia sanitaria. Tras varios años dedicados a su instrucción sobre la atención médica y de enfermería abrieron en 1836 un pequeño hospital en Kaiserswerth, donde pusieron en marcha una escuela de formación para diaconisas.

Las Órdenes de Diaconisas fueron reavivadas por las iglesias protestantes durante el siglo XIX. Las diaconisas prometían trabajar por Cristo, sin recibir salario a cambio. Con estas premisas que regían a las Diaconisas, Fliedner, desarrolló un sistema por el que consiguió contar con un grupo de mujeres que cuidaban a los enfermos más necesitados. Se distinguían por su uniformidad, que consistía dentro del hospital en un vestido azul, delantal blanco, cuello vuelto, y cofia blanca con un volante alrededor del rostro que se ataba bajo la barbilla mediante un lazo blanco. Cuando salían fuera de los hospitales llevaban capas negras, con tocas del mismo color encima de la cofia.

En la Escuela de Kaiserswerth se impartía una importante formación ética referida a la labor que realizaban las diaconisas enfermeras, estudios de farmacología, teoría y práctica del cuidado de enfermos, y doctrina religiosa. El programa de estudios duraba 3 años.

Todo el sistema se basaba en una fuerte disciplina profesional, de forma que las alumnas debían de cumplir un periodo de prueba que duraba de tres meses a un año al principio. Al finalizar los tres años se les exigía superar una prueba estatal, además de haber aprobado todos los exámenes. Las graduadas del programa se repartieron por todos los rincones del mundo para ayudar en el cuidado de los enfermos y necesitados. La importancia de este centro traspasó fronteras, recibiendo muchas visitas, entre las que destacó la de Florence Nightingale.

A partir de esta visita, siguiendo el modelo de las Diaconisas de Kaiserswerth, y su método de enseñanza de los cuidados, Nightingale desarrolló en el Saint Thomas de Londres un programa formativo de Enfermería basado en normas profesionales muy estrictas. Florence Nightingale sentó las bases de una nueva Enfermería profesional, dotada de un cuerpo de conocimiento propio.

Nightingale dedicó su vida al servicio de la humanidad, siendo una persona muy significativa en la mejora de los procesos sociales de aquella época. Pero fue en el ámbito de la Enfermería donde destacó su labor. Llegando a convertirse en el verdadero icono de la historia de la Enfermería moderna.

Bibliografía

– Fondón Robledo, Lucio. Primera Escuela de Enfermería: las Diaconisas de Kaiserswerth. Disponible en:
http//issuu.com/luforo/docs/primera_escuela_de_enfermer_a [Consultado en enero de 2016].
–  karolynG.  El Nacimiento de la Enfermería Moderna. ClubEnsayos.com [blog], 14/11/2012. Disponible en:
https://www.clubensayos.com/Historia/El-Nacimiento-De-La-Enfermeria-
Moderna/418423.html [consultado en enero de 2016].
– González Escudero, C.; González Santos, P.; Mañas Rueda, C.; Suárez Castañón, J.L.; Theodoro Fliedner, “Padre de las Diaconisas” de Kaiserswerth, y su aportación a la enfermería profesional; Híades: Revista de Historia de la Enfermería 2000; 7: 229-238.

Trinidad Gallego, fundadora del Comité de Enfermeras Laicas

Autora: Lucía Vargas Mancera, 1ºA (2015-2016)

Trinidad Gallego nació en el barrio de Salamanca de Madrid, en el seno de una familia trabajadora compuesta exclusivamente por mujeres: su abuela, portera de un edificio, su tía que servía en la primera planta del mismo y su madre, costurera. Nunca llegó a conocer a su padre, pues las abandonó antes de nacer.

Fue criada en gran medida por su abuela, ya que su madre en invierno tenía una larga jornada de trabajo y durante el verano se iba con los señores a los que servía. Ella le enseñó a realizar las tareas del hogar y fue la responsable de que, desde muy pequeña, fuera al colegio para favorecer que su nieta tuviera un futuro mejor.

A los 14 años ingresó en la Academia del Ayuntamiento para aprender taquigrafía (arte de escribir tan deprisa como se habla), mecanografía y francés. Al poco tiempo, visitó un piso del edificio en el que trabajaba su abuela el Ministro de la Cámara de Comercio inglesa, quien le ofreció su primer puesto laboral. Este lo compaginó con otro empleo en un salón de té.

Posteriormente hizo el primer curso de Enfermería, se convirtió en matrona. En 1935 se afilió al partido Comunista y fundó el comité de Enfermeras Laicas para denunciar el monopolio de las plazas hospitalarias por parte de las órdenes religiosas femeninas. Con el estallido de la guerra un año después, su partido le recomendó que trabajase en el hospital San Carlos y que en él formase un comité que propiciase la organización y asistencia sanitaria. Fue nombrada enfermera jefe, cuya misión era buscar y organizar los suministros.

Cuando acabó el conflicto bélico, uno de sus vecinos falangista la denunció, siendo encarceladas con ella su madre y su abuela durante 30 años. Fue trasladada al poco tiempo a una prisión maternal para que además de cumplir condena, ayudara como matrona. Salió en 1941. Su abuela y madre se quedaron en Madrid. Ella consiguió en Valencia trabajar en una clínica hasta febrero de 1942 cuando la volvieron a detener y encarcelar durante dos años y medio.

Al salir encontró trabajo en la clínica de un cirujano al que conocía en Córdoba, el cual abusaba de ella. Tres años después consiguió colegiarse en Jaén y fue destinada a un pequeño pueblo rural. Se le volvió a encarcelar por “auxiliar a bandoleros”. En 1949 consiguió de nuevo la libertad con un estado de salud bastante precario.

Se trasladó a Barcelona para comenzar una nueva vida. Hasta 1969 no se le reconocieron oficialmente sus títulos de enfermera y comadrona. Finalmente falleció el 15 de Noviembre de 2011, recibiendo múltiples homenajes, entre ellos por parte de sus compañeros del PSUC.

Cabe destacar que:

-En 1996 la librería de Mujeres de Madrid celebró el 65 aniversario de la Segunda República y homenajeó a todas las mujeres que con un papel importante en este tiempo convulso, entre las cuales se encontraba Trinidad.
-Formó parte de Associació Dones del 36 con el objetivo de recordar que los avances políticos de los que gozan las mujeres no llegaron con el periodo de la transición en 1975, sino en la Segunda República.
-Su testimonio ha sido recogido en numerosos libros: “Testimonios de mujeres en las cárceles franquistas” de Tomasa Cuevas; “Nosotras perdimos la paz”, de Llum Quiñonero; o “Nou dones i una guerra” de Isabel Olesti.

Bibliografía

-Hernández Holgado, Fernando. Recuerdo de Trinidad Gallego, enfermera comunista. L’ACIM (blog) 13/11/2011. Disponible en http://www.fcim.cat/bloc/2011/11/13/recuerdo-de-trinidad-gallego/

-Fil Roig. Associació per la Memòria Històrica. Trinidad Gallego 1913-2011.YouTube, 18/12/2011. Disponible en https://youtu.be/grUQFBmCQOM

-Sanz, Víctor J. Ha muerto la histórica militante comunista Trinidad Gallego. Tercerainformacion (blog) 15/11/2011. Disponible en http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article30791

-Sin autor. La Guerra Civil 70 años después. Trinidad Gallego. elmundo.es. Disponible en http://www.elmundo.es/especiales/2006/07/espana/guerracivil/hist_gallego.html

Mercedes Milá Nolla, líder de las Enfermeras Visitadoras

Autora: Cristina Becerra, 1ºB (2015-2016)

Mercedes Milá Nolla fue una gran enfermera en el siglo XX, nacida en Barcelona el 22 de Septiembre de 1895. Por circunstancias familiares se trasladó a vivir a Madrid y fue allí donde estudió Enfermería en la Cruz Roja Española. Su padre era Comandante de la Marina y le inculcó la disciplina, la entereza y la fortaleza para avanzar en su trabajo como enfermera. Realizó en Londres un curso universitario de Directoras de Escuelas y Hospitales. A partir de ahí su padre muere y ella se queda sola en Madrid pues su madre vuelve a Barcelona. Se hace Visitadora Sanitaria realizando numerosos viajes de estudios y visitando escuelas de enfermería de diferentes países. Llegó a ser Presidenta de la Asociación Profesional de Visitadoras Sanitarias y más tarde la nombraron Inspectora Secretaria de la Escuela de Instructoras de Sanidad. Su carrera era imparable y su trabajo quedó reflejado en una revista que ella misma fundó “La Visitadora Sanitaria”.

Hacia 1935 se creó la Escuela de Enfermeras Sanitarias, de la Dirección General de Sanidad donde ella fue profesora. Unos años después se inicia la Guerra Civil y ella se encargó de hacer del Hotel Ritz un hospital para ayudar a los heridos. Durante esta época fue perseguida y decidió huir junto a su madre. Trabajó en Suiza y en Francia hasta regresar de nuevo a España en donde Francisco Franco la hizo directora de la enfermería de los hospitales. Su trabajo fue ejemplar y la nombraron Inspectora General de los Servicios Femeninos de Hospitales, se hizo cargo de miles de sanitarios y de cerca de nueve mil enfermeras, esta función la desempeñó durante toda la Guerra.

Posteriormente le mandaron crear el Cuerpo de Damas Auxiliares de Sanidad Militar que fue fundado en 1941. Estas Damas fueron las primeras mujeres que entraron en el ejército, voluntariamente, sin esperar nada a cambio y con un único fin: “servir”. Mercedes Milá dedicó muchos años a este cuerpo, creó el boletín Cruz de Malta, colaboró en algún libro, asistió a congresos en varios países, recibió premios y condecoraciones hasta morir en Madrid el 13 de diciembre de 1990.

Mercedes Milá Nolla fue un gran ejemplo de lo que es el entusiasmo por la Enfermería tanto en situaciones de paz como en la guerra, nada le frenaba, ni el hecho de que la quisieran matar. Impulsó, controló y coordinó la proyección sanitaria de la mujer española; luchó por sacar adelante un incipiente cuerpo de enfermeras. Fue una gran enfermera y un ejemplo a seguir.

En el siguiente enlace podéis encontrar numerosos videos y recortes de prensa de las Damas Auxiliares de la Sanidad Militar: https://sites.google.com/site/damasdesanidadmilitar/videos

También existe un grupo de Facebook con mucha información al respecto: https://www.facebook.com/groups/141615112524394/452780668074502/

Bibliografía

Redacción. Audiencia Militar del Jefe de Estado. ABC. 1968. Disponible en: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1968/10/16/049.html

Sin Autor. Mercedes Milá Nolla, la abnegación. Madrid. Fundación Nacional Francisco Franco [blog]. Disponible en: http://www.fnff.es/Mercedes_Mila_Nolla_la_abnegacion_913_c.htm

Sin Autor. Las Damas de Sanidad Militar: un cuerpo casi desconocido. Damas Auxiliares de Sanidad Militar [blog]. Disponible en: https://sites.google.com/site/damasdesanidadmilitar/un-poco-de-historia-1

Ethel Bedford Fenwick

Autora: Ainara García del Paso, 1ºC (2014/15)

Ethel Bedford Fenwick, escocesa, vivió de 1857 a 1947. Durante sus 90 años de vida tuvo un notable impacto en los círculos de la enfermería británica, teniendo una gran influencia en el cuidado del paciente en Enfermería.

Desde comienzo de 1920 tuvo una baja actividad como enfermera clínica pero hasta su muerte siempre influenció a hombres y mujeres, con los aspectos de la contratación de enfermería especialmente.

 

Trayectoria

Ethel Gordon Manson nació en Moratshire, Escocia, en 1857. Su padre, doctor de medicina retirado, quien decidió vivir en una gran granja, moría antes de que ella cumpliera su primer año de vida. Su madre, la señora Harriete, de fuerte personalidad, indudablemente influyó en la vida de Mason. Al volver Harriete a casarse con un hombre adinerado del parlamento, ella y su familia se trasladaron a Inglaterra; lo que permitió a Manson crecer en un medio de la clase alta con una buena educación y sin preocupaciones por el empleo.

Probablemente Manson escogió Enfermería debido al hecho de ser hija de un médico y por su visión idealista de la vida, pues en su juventud fue influenciada por su contemporánea Florence. A los dos años ingresa al Nottingham Childrem´s Hospital como una “Practicante Pagada”. Manson, con la ya adquirida experiencia en el Nottingham Childrem´s Hospital, se trasladó a la Enfermería real en Manchester. Durante este tiempo fue requerida como Dama Superintendente de la División de la Enfermería Real del Barner Convalescente Hospital.

Con las experiencias ganadas se trasladó, en 1879, a la capital donde trabajó en el London Hospital. Después de un año en el London se preparó y aplicó para el cargo de Matrona en el Richmand Hospital, pero fue rechazada. Al cabo de unos meses se traslada al Sant Bartholomew´s Hospital. Durante la primavera del 81 a los 24 años fue elegida Matrona de dicha institución.

Desempeñando el cargo de Matrona vio la necesidad de establecer los estándares de enfermería en el Hospital; pensó que se requerían cambios en el método de entrenamiento de dos años, desarrolló entonces una forma sistematizada de entrenamiento que ayuda a proveer una instrucción didáctica. Luego solicita a la Junta de Gobernadores del estado que se hicieran algunas previsiones para financiar el programa de Graduados a fin de pagar y asegurar en ese hospital un equipo de enfermeras, práctica que era inusual en ese tiempo.

En 1884 Ethel empezó a aceptar algunas “Practicantes pagadas” dentro del Programa de entrenamiento, estas estudiantes eran requeridas para proveer cuidados en casa de pacientes que no regresaban a los hospitales. En el año siguiente inició su trabajo sobre los derechos de las enfermeras que operaban bajo supervisión del hospital.

A lo largo de sus experiencias con este programa, y visualizando las condiciones degradantes en las cuales los estudiantes bajo su cargo trabajaban, consideró que todo debía mejorarse. Sus hallazgos la llevaron a dos convicciones que mantuvo el resto de su vida. La primera era que solo las mujeres entrenadas podían considerarse a sí mismas “Enfermeras”, la segunda era que los administradores hospitalarios y los médicos, antagonistas a la idea, buscaban explotar a las enfermeras.

La visión de Manson del entrenamiento de las enfermeras comprendía tres grandes aspectos:
-Las enfermeras que asumían el entrenamiento necesitan tener un cierto nivel de educación.
-El entrenamiento debía ser estandarizado en cada programa.
-Las enfermeras que se graduaban en estos programas debían tener Licencia del Estado.
En 1887 decide casarse con el médico Bedford Fenwick, quien trabajó junto con su esposa en los asuntos del entrenamiento y del registro. Obligada a renunciar al cargo de Matrona por su matrimonio, la señora Fenwick contó con el mayor tiempo para dedicarse a su proyecto “La causa de las Enfermeras”.

Un trabajo arduo

Con el trabajo de Fenwick, los avances de la ciencia y la nueva visión del rol de mujer, la Enfermería tuvo un cambio. Ella pensaba que el registro realizado en cada estado debía ser obligado por el Parlamento, la educación estandarizada debía ser exigida a las enfermeras que deseaban estar registradas y de esta manera eliminar a las mujeres sin entrenamiento que se denominaban a si mismas “enfermeras”.

Al año siguiente de su matrimonio, y de su salida de Bart`s, ella y otras Matronas consiguieron una posición en la Oficina de la Asociación de Hospitales. El comité seccional después de largas deliberaciones llegó a la conclusión que las enfermeras deberían ser registradas cuando tuvieran al menos tres años de entrenamiento o de lo contrario no. El consejo de la Asociación de Hospitales desconoció la opinión del comité, considerando que el requisito de un año de entrenamiento o menos sería más que suficiente. Las Matronas renunciaron a la Asociación de Hospitales, rechazando rotundamente lo ocurrido.

Como una reacción a la inflexibilidad de la Asociación de Hospitales, Fenwick se hizo a si misma más inflexible. A finales de 1887 creó su propia coalición, la Asociación de Enfermeras Británicas (BNA). La BNA fue la primera organización “profesional de Enfermeras” que existió. La meta de la BNA era asegurar un estatus legal y un reconocimiento estatal de las enfermeras. Sus acciones en la BNA predicaban su creencia en que las enfermeras debían tener su propio cuerpo de conocimientos antes de ser enteramente enfermeras, que el entrenamiento de estas mujeres debía estandarizarse a través de todo el país y para asegurar las mejores calidades estas enfermeras debían someterse a exámenes o pruebas periódicas para completar su entrenamiento.

Siempre como aguda observadora, Fenwick puso en práctica lo que había aprendido de sus padrinos políticos y usó la publicidad y la propaganda a su ventaja. A comienzos de 1888 invitó a la hija de la Reina Victoria, Alice, como presidenta de la Asociación Británica de Enfermeras, Fenwick se convirtió en su secretaria y su esposo fue nombrado tesorero. El objetivo de la BNA era abrirse a las enfermeras calificadas y a los médicos. Tuvo oposición de esas mujeres que no conocían el estándar de tres años de entrenamiento y que creían que el registro no era importante. Tuvo también resistencia de los médicos y administradores hospitalarios que consideraban que estas mujeres con entrenamiento disminuirían su autoridad y podrían ser rivales potenciales en lo económico.

Bibliografia

Sin autor. Siglo XIX – Ethel Gordon Manson. Mujeres que hacen la historia – breves biografías (blog), 22/05/2009. VER

Zambrano Plata, Gloria Esperanza.  Ethel Fenwick una mujer del siglo XXI en el siglo XIX. Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo 2003. 5(1-2): 79-85. VER