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Balneoterapia y fuentes termales de Marruecos

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El Hajji Ghazal, Kawtar . Balneoterapia y fuentes termales de Marruecos. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 7/07/2017. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1964

Introducción

La balneoterapia es un método curativo de algunas enfermedades que se fundamenta en los baños con aguas de propiedades medicinales. El uso del agua y del barro para tratar diferentes tipos de enfermedades y para cuidar la piel ha existido desde muy antiguo, ya los griegos y los romanos incluían el tratamiento con aguas termales para tratar diversas dolencias.

En el siglo XVIII se inicia el desarrollo de la balneoterapia y en el siglo XIX, con la modernización de los balnearios y la aparición de nuevos tratamientos, alcanza un gran auge. A la par que la ciencia avanza, los tratamientos se van haciendo más específicos y los balnearios, al tiempo que se especializan en diferentes tratamientos, van ganando adeptos y extendiéndose por toda Europa. Las estancias en los centros de balneoterapia se convierten en un signo de distinción del nivel social, las ciudades balnearias se transforman en centros sociales y culturales y en puntos del turismo.

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Beneficios para la salud

Los tratamientos de balneoterapia ofrecen una gran cantidad de beneficios procedentes de la temperatura de las aguas termales y de los minerales que estas contienen. Algunos de los beneficios para la salud que se obtienen con los tratamientos de balneoterapia son:
-Mejorar la circulación y, por lo tanto, la oxigenación de las células.

-Los minerales de las aguas termales, como el azufre y el magnesio, estimulan el sistema inmunológico.
-Los diferentes tratamientos de balneoterapia son muy efectivos para mejorar los problemas de psoriasis, dermatitis e infecciones fúngicas.
-La inmersión en las aguas termales facilita la movilidad articular y la función muscular, y contrarresta la sobrecarga muscular.
-El agua caliente ejerce como un poderoso analgésico que alivia dolores musculares y articulares, los músculos se relajan y la circulación se activa.
-Eliminación de toxinas.
-Tratamientos antiestrés.
-Los tratamientos de balneoterapia son un importante recurso terapéutico, físico y mental, con grandes posibilidades dentro de la medicina preventiva, reparadora y en general, de rehabilitación.
-Se activa el metabolismo y ayuda a la normalización de las funciones de las glándulas endocrinas y del sistema nervioso.

Balnearios en Marruecos

Personalmente he tenido la oportunidad de visitar las mejores fuentes termales de Marruecos que están en Fez, Moulay Yacoub y Sidi Harazem. Aparte de ser un foco para el turismo también tienen muchos beneficios para la salud.

Balneario de Moulay Yacoub

Se encuentra en un pueblo de Fez, situado en una colina. Hay un balneario popular y tradicional. Una fuente de aguas sulfurosas con predominio de calcio a 53º (olor a huevos en mal estado), ofrece baños útiles para el tratamiento de reumatismos, afecciones cutáneas y rinofaríngeas. Históricamente las tribus vecinas han peregrinado a este lugar para tomar las aguas. Por su historia y tradición es uno de los centros más conocidos de Marruecos.

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Balneario de Sidi Harazem

Está situado en un poblado bereber, considerado lugar santo y enclavado en una zona arbolada de eucaliptos, con una fuente de agua mineral a 35 ºC, de propiedades beneficiosas para el riñón, hígado, intoxicaciones, afecciones neurológicas y reumatismos. Se embotella para todo marruecos. Aunque para notar su beneficio hay que tomarla recién cogida y a su temperatura natural.

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Fuentes utilizadas desde la antigüedad en el siglo XVI, el sultán Merinida construye la primera terma, de la que subsiste una cúpula usada actualmente por los residentes. Construido en 1960, el balneario se caracteriza por su piscina perfectamente circular.

Conclusión

Finalmente decir que tras las revisiones (basadas en de la efectividad de la balneoterapia respecto diversos problemas de salud) se encontró que la balneoterapia tiene efectos beneficiosos sobre diversos aspectos del estado de salud, pero se necesita más investigación con metodología adecuada.

Bibliografía

  • Martínez Moure, Olga. Estudio de la sensación de mejoría de una población balnearia de la tercera edad tras la cura termal. Medicina naturista 2017; 4: 87-92.
  • Sin autor. Balneoterapia. En Buenas Manos (blog). Sin fecha. Disponible en http://www.enbuenasmanos.com/tratamientos-de-balneoterapia.
  • Sin autor. Los Balnearios de Moulay Yacoub y Sidi Harazem (web). Sin fecha. Disponible en http://www.guiademarruecos.com/ciudades-imperiales/fez/balnearios-de-moulay-yaco-y-sidi-harazem/.

Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º C de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

Hipócrates de Cos

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Hernández Mingorance, Laura. Hipócrates de Cos. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 18/12/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1676

Hipócrates es considerado junto a Galeno (130-200 d.C) como el padre de la medicina occidental. Se piensa, pero no se sabe con total seguridad, que nació en el 460 a.C. en la isla de Cos en Grecia. Era hijo de Heráclides, que también fue médico y del cual aprendió sobre medicina, así como de su abuelo, y de Praxítela, de la familia de los Asclepiades, quienes venían ejerciendo la medicina dieciocho generaciones antes. Tuvo dos hijos, Tésalo y Draco, que fueron alumnos suyos, y al menos una hija.

Comenzó sus estudios en el terreno de la medicina con 13 años en su ciudad natal, de la mano de su padre y su abuelo paterno. Continuó su formación en el Asclepeion de Cos. Además de medicina, estudió junto a Demócrito y Gorgias filosofía y otras materias. Fue discípulo del médico Heródico de Selimbria. Y un tiempo después decidió marcharse hacia Egipto para terminar su formación.

Hipócrates enseñó y practicó la medicina durante toda su vida, viajando al menos a Tesalia, Tracia y el mar de Mármara. No se sabe a ciencia cierta, pero se cree que murió en Larisa a la edad de 83 o 90 años.

Hipócrates en el campo de la Medicina

Este pionero de la medicina occidental, desarrolló un sistema basado en la observación y la experiencia para el estudio de las enfermedades, atribuyendo las causas de las mismas a fenómenos meramente naturales y no a intervenciones de los dioses como se creía hasta ese entonces. Además, consideró que el mantenimiento de la salud depende exclusivamente de la dieta y la higiene.

Fue el primero en recopilar de manera organizada los síntomas de los pacientes para elaborar diagnósticos a partir de ellos, práctica que le permitía predecir el curso de las enfermedades. Además, estableció relaciones entre los estados anímicos y ciertas patologías (Teoría de los humores), y sugirió que el contenido de los sueños podía revelar la verdadera naturaleza de los trastornos orgánicos.

En la Grecia Clásica existían dos escuelas principales donde se enseñaba la medicina, hablamos por un lado de la escuela de Cnido y por otro la de Cos. Cada una tenía un punto de vista diferente sobre como tratar las enfermedades. La escuela de Cnido daba más importancia al diagnóstico, mientras que la escuela de Cos (en la que estudió Hipócrates y que posteriormente pasaría a llamarse escuela Hipocrática) se centraba en el cuidado del paciente y el pronóstico. Esto precisamente hizo que la escuela de Cos fuera más exitosa a la hora de aplicar diagnósticos generales y tratamientos pasivos que la escuela de Cnido. Al estar prohibida la disección de cadáveres en esta época, para la escuela de Cnido era complicado determinar que provocaba enfermedades con síntomas poco conocidos. Así en la escuela de Cos se trataban enfermedades de manera más eficaz y permitió un gran desarrollo en la práctica clínica.

Podemos ver como la medicina actual en la que el médico busca un diagnóstico específico y un tratamiento especializado (como promovía la escuela de Cnido), se aleja de la forma en que se trabajaba en la escuela de Cos. Este cambio en el pensamiento médico desde el tiempo de Hipócrates ha provocado que éste recibiera duras críticas a lo largo de los últimos siglos.

Su obra

Corpus Hipocraticum; su mayor obra, recogida en 70 escritos breves en extensión y concisos, elaborados la mayoría por sus discípulos, donde se describen distintos descubrimientos sobre anatomía, la naturaleza del hombre, clínica y patología, epidemias, tratados terapéuticos, ginecología y tratados deontológicos.

Sus obras fueron traducidas al inglés, por primera vez de forma completa, por el médico escocés Francis Adams en 1849 como The Genuine Works of Hippocrates. En español está traducido todo el corpus en varios volúmenes:
– Volumen I: Juramento; Ley; Sobre la ciencia médica; Sobre la medicina antigua; Sobre el médico; Sobre la decencia; Aforismos; Preceptos; El pronóstico; Sobre la dieta en las enfermedades agudas; Sobre la enfermedad sagrada. 1990.
– Volumen II: Sobre los aires, aguas y lugares; Sobre los humores; Sobre los flatos; Predicciones I; Predicciones II; Prenociones de Cos. 1997.
– Volumen III: Sobre la dieta; Sobre las afecciones; Apéndice a “Sobre la dieta en las enfermedades agudas”; Sobre el uso de los líquidos; Sobre el alimento. 1997.
– Volumen IV: Tratados ginecológicos: Sobre las enfermedades de las mujeres; Sobre las mujeres estériles; Sobre las enfermedades de las vírgenes; Sobre la superfetación; Sobre la escisión del feto; Sobre la naturaleza de la mujer. 1988.
– Volumen V: Epidemias. 1989.
– Volumen VI: Enfermedades. 1990.
– Volumen VII: Tratados quirúrgicos. 1993.
– Volumen VIII: Naturaleza del hombre; Lugares en el hombre; Carnes; Corazón; Naturaleza de los huesos; Generación; Naturaleza del niño; Enfermedades IV; Parto de ocho meses; Parto de siete meses; Dentición; Visión; Glándulas; Anatomía; Semanas; Crisis; Días críticos; Remedios; Juramento II. 2003.

Contiene libros de texto, lecciones, investigaciones, notas y ensayos filosóficos sobre diversos temas médicos, que no siguen ningún orden concreto. Estas obras fueron escritas para todo tipo de públicos y con puntos de vista opuestos (a veces se observan contradicciones). Entre estos tratados destacan:

El juramento médico Hipocrático; establece una política ética profesional, en la que señala entre otras cosas, que el médico debe ser honesto, comprensivo y serio en su trabajo. A pesar de que el juramento no se utiliza en su forma original, es considerado la base de las leyes que definen las buenas prácticas y moralejas médicas en la actualidad. El juramento original ha sido sustituido por la Declaración de Ginebra, que la Asociación Médica Mundial formuló en 1948. El texto es el siguiente:

“EN EL MOMENTO DE SER ADMITIDO COMO MIEMBRO DE LA PROFESIÓN MÉDICA:
PROMETO SOLEMNEMENTE consagrar mi vida al servicio de la humanidad;
OTORGAR a mis maestros el respeto y la gratitud que merecen;
EJERCER mi profesión a conciencia y dignamente;
VELAR ante todo por la salud de mi paciente;
GUARDAR Y RESPETAR los secretos confiados a mí, incluso después del fallecimiento del paciente;
MANTENER, por todos los medios a mi alcance, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica;
CONSIDERAR como hermanos y hermanas a mis colegas;
NO PERMITIRÉ que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente;
VELAR con el máximo respeto por la vida humana;
NO EMPLEAR mis conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas, incluso bajo amenaza;
HAGO ESTAS PROMESAS solemne y libremente, bajo mi palabra de honor.”

Juramento hipocrático original:

“JURO POR APOLO médico y por Asclepio y por Higía y por Panacea y todos los dioses y diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré, según mi capacidad y mi criterio, este juramento y declaración escrita:
TRATARÉ al que me haya enseñado este arte como a mis progenitores, y compartiré mi vida con él, y le haré participe, si me lo pide, y de todo cuanto le fuere necesario, y consideraré a sus descendientes como a hermanos varones, y les enseñaré este arte, si desean aprenderlo, sin remuneración ni contrato.
Y HARÉ partícipes de los preceptos y de las lecciones orales y de todo otro medio de aprendizaje no solo a mis hijos, sino también a los de quien me haya enseñado y a los discípulos inscritos y ligados por juramento según la norma médica, pero a nadie más.
Y ME SERVIRÉ, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo perjuicio o afán de dañar.
Y NO DARÉ ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente.
Y NO CASTRARÉ ni siquiera (por tallar) a los calculosos, antes bien, dejaré esta actividad a los artesanos de ella.
Y CADA VEZ QUE entre en casa, no lo haré sino para bien de los enfermos, absteniéndome de mala acción o corrupción voluntaria, pero especialmente de trato erótico con cuerpos femeninos o masculinos libres o serviles.
Y SI EN MI PRÁCTICA médica, o aun fuera de ella viviese y oyere, con respeto a la vida de otros hombres algo que jamás deba ser revelado al exterior, me callaré considerando como secreto de todo lo de este tipo. Así pues, si observo este juramento sin quebrantarlo, séame dado gozar de mi vida y de mi arte y ser honrado para siempre entre los hombres; más, si lo quebranto y cometo perjuicio, sucédeme lo contrario.”

Aforismos; para Hipócrates los aforismos son una serie de proposiciones relativas a los síntomas y al diagnóstico de enfermedades. Es importante indicar que no es lo mismo hablar de aforismo, el cual resulta de la experiencia, que de axioma, que son verdades obvias y no requieren una comprobación. Aunque ambos son un tipo de paremia (enunciado breve, sentencioso e ingenioso que transmite un mensaje instructivo, incitando a la reflexión intelectual y moral). Los aforismos se han utilizado normalmente en aquellas disciplinas sin metodología de estudio o un método científico, tales como la agricultura, la medicina, la jurisprudencia y la política.

Estos aforismos completan el Juramento Hipocrático, y todo ello, constituirá la guía de la conducta médica. Han sido considerados durante mucho tiempo, y aún siguen siéndolo, “la Biblia de los médicos”, será el texto más utilizado en la docencia de las Universidades del siglo XII, Salerno, Palencia, Salamanca, Montpelier, Lérida, Paris, Padua, Bolonia…

Existe un gran número de aforismos Hipocráticos, por ello solo destacaré los que más me han llamado la atención:

“Vita brevis, ars longa, occasio praeceps, experimentum periculosum, iudicium difficile.” o “Ars longa vita brevis” (El arte (la ciencia) es duradero pero la vida es breve). Esta expresión se emplea para indicar que cualquier tarea importante requiere mucho esfuerzo y dedicación; pero la vida de quien la emprende es corta.
“A grandes males, grandes remedios.”
“El médico cura, sólo la naturaleza sana”
“En las enfermedades agudas, el frío de las extremidades es malo.”
“Después del sudor, entrar en frío no es bueno.”
“Es malo cuando la hemorragia sigue delirio o convulsión.”
“Los hombres obesos corren mayor riesgo de morir súbitamente (infarto) que los flacos.”
“Si el sueño o el desvelo son excesivos, mal agüero.”
“Criticar sin mejorar los trabajos de los demás es una grave prueba de ignorancia.”
“Trabajar con hambre no es bueno.”
“El miedo y la tristeza, cuando duran mucho, constituyen una afección.”

La aportación de Hipócrates a la medicina ha sido excepcional. Sin embargo, me parece aún más fascinante que muchas de las cosas que eran válidas en esa época, sigan siendo igualmente válidas en la actualidad, teniendo en cuenta los avances que se han hecho en medicina. Esto nos demuestra el trabajo tan bueno, que en su momento tanto Hipócrates como sus discípulos realizaron, y que asentaron las bases de la buena medicina con sus numerosas obras, que por suerte hoy podemos disfrutar.

Bibliografía

-Becerro de Bengoa Callau, Claudio. Medicina clásica griega e hipocrática. Revista La alcazaba, 18/02/12. Disponible en: http://www.laalcazaba.org/medicina-clasica-griega-e-hipocratica-por-claudio-becerro-de-bengoa-callau/ (acceso: 13/12/16).
-Equipo de buscobiografías.com. Hipócrates. Busca biografías, Diciembre de 1999. Disponible en: http://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/7683/Hipocrates (acceso: 13/12/16).
-Hipócrates. Aforismos y sentencias. Disponible en: http://www.ellibrototal.com/ltotal/ficha.jsp?idLibro=6857 (acceso: 13/12/16).
-Hipócrates. Biografías.es. Disponible en: http://www.biografias.es/famosos/hipocrates.html (acceso: 13/12/16).
-Hipócrates. Wikipedia, 21/10/16. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3crates (acceso: 13/12/16).
-Juramento hipocrático. Botanical online, Disponible en: http://www.botanical-online.com/juramentohipocratico.htm (acceso: 13/12/16).
-Montejo, Nuria. Aforismos de Hipócrates. Consultorio medicina natural, 11/02/12 Disponible en: http://consultoriomedicinanatural.blogspot.com.es/2012/02/aforismos-de-hipocrates.html (acceso: 13/12/16).
-Padilla, Javier. ¿De Cos o de Cnido?. Médico crítico, 10/06/08. Disponible en: http://medicocritico.blogspot.com.es/2008/06/de-cos-o-de-cnido.html (acceso: 13/12/16).
-Tratados hipocráticos. Wikipedia. Historia de la medicina, 09/11/14 Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Tratados_hipocr%C3%A1ticos (acceso: 13/12/16).
-Urso, Carmelo. Los aforismos de Hipócrates, padre de la medicina occidental. Carmelo Urso. En tiempo presente. Terapias alternativas (blog), 12/06/13. Disponible en: https://carmelourso.wordpress.com/2013/06/12/los-aforismos-de-hipocrates-padre-de-la-medicina-occidental/ (acceso: 13/12/16).
-Zoraya, Antonio. Aforismos y pronósticos de Hipócrates. Madrid: Biblioteca económica filosófica, 1904.


Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º C de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

Medicina tradicional de los pueblos indígenas

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López Hernández, Daniel. Medicina tradicional de los pueblos indígenas. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 10/12/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1647

Hoy día los fármacos juegan un papel crucial en nuestra sociedad. ¿Quién no recurre al clásico Ibuprofeno ante una migraña o inflamación? ¿O al Betadine después de haberse hecho una herida? Y por supuesto, ¿qué haríamos sin nuestros apreciados antibióticos, los cuales logran acabar con una infección bacteriana en cuestión de días? Sin embargo desde la década de los 70, la OMS habla de la necesidad de integrar fármacos tradicionales en nuestra medicina occidental, sobre todo por razones culturales y económicas ya que el 80% de la población mundial no tiene acceso a la medicina occidental y recurre así a la medicina tradicional.

Viajamos pues al corazón de la selva amazónica, más concretamente a la cordillera andina, hogar de los pueblos indígenas. En esta exótica localización encontramos una variadísima flora con la cual se elaboran la mayoría de los fármacos que usamos hoy día. Empresas farmacéuticas tan conocidas como Bayer extraen la materia prima de esta zona para elaborar productos. Trataremos acerca de estos métodos tradicionales, técnicas que pasan de padre a hijo, de una generación a otra. Una serie de métodos que aunque a nuestro parecer pueden ser rudimentarios o bizarros, son 100% naturales y efectivos.

JENGIBRE: este es un tubérculo de sabor fuerte y exótico que normalmente utilizamos para aromatizar nuestros platos, ya sean dulces, ensaladas, salsas, etc., sin embargo si nos centramos en sus beneficios médicos, el jengibre se usa en esta cultura como analgésico/antiinflamatorio, además de acabar con las náuseas, gracias a la presencia de fenoles y gingeroles en su raíz. Se elabora una especie de té de jengibre, dejando reposar el tubérculo en agua hirviendo por unos minutos. Si se ingiere, acaba con dolores y náuseas. Si se aplican paños calientes humedecidos con este remedio en una zona inflamada, desaparecen la hinchazón y el dolor. En nuestra cultura, algunos deportistas añaden jengibre a sus batidos proteicos y antioxidantes en procesos de recuperación de lesiones.

TELA DE ARAÑA: extraño, ¿verdad? La tela de araña se usa en los pueblos indígenas como coagulante. Al producirse una herida o corte, se aplica un pedazo de esta sustancia resistente y pegajosa sobre la zona de sangrado, coagulando la sangre y acelerando el proceso de cicatrización. La tela en concreto se extrae de la viuda negra, una de las arañas más exóticas y venenosas del mundo. Se ha demostrado que la fibroina (proteína estructural) presente en la tela del arácnido es la encargada de realizar la función médica. Científicos de la universidad de California han logrado aislar la secuencia genética necesaria para la síntesis de fibroina para producirla a nivel comercial y elaborar medicamentos.

 

LA CHIRIMOYA: esta fruta procede del continente americano, y su nombre significa ¨semillas frías¨, ya que germina a elevadas altitudes. Comenzó a cultivarse en Europa con la conquista de América, y de ahí fue llevada a Oriente por los exploradores españoles. Tiene una infinidad de propiedades beneficiosas para la salud: refuerza la memoria, reduce el estrés diario, se digiere con facilidad debido a la cantidad de enzimas hidrolíticas que contiene, además de vitamina C, proteínas, azúcares, fósforo, antioxidantes, etc. Sin embargo, esta fruta es de gran ayuda durante el parto, una propiedad asombrosa. Las semillas de la chirimoya se ponen a hervir con un poco de agua y se le da a las mujeres indígenas justo antes del parto y durante este, con el fin de apresurarlo. Actúa como las prostaglandinas, contrayendo el tejido muscular liso del útero durante el parto. Además, quedó demostrado el efecto citotóxico de las semillas de chirimoya, previniendo el cáncer de cuello uterino, cáncer de mama y leucemia. Esto les llevó al premio Nobel de Medicina Abeefe Brystol Meyers a un grupo de estudiantes en 2007. En definitiva, un auténtico superhéroe con propiedades anticancerígenas, antioxidantes, laxantes, etc.

Estos son solo unos pocos ejemplos de la extensísima medicina tradicional de la cultura indígena, la cual puede parecernos extraña y poco común. Sin embargo queda demostrada su efectividad, no solo por los estudios llevados a cabo en distintas universidades, sino porque vienen utilizándose desde hace miles de años y sus componentes químicos se usan para fabricar nuestros tan apreciados fármacos.


Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º B de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

Las Indulgencias

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Matas Blanco, Cristina; Pertiñez Ruiz, Patricia. Las Indulgencias. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 9/12/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1638

La palabra Indulgencia proviene del latín indulgeo, que significa “ser indulgente” y “conceder”. Por tanto, la indulgencia es algo que se concede en favor nuestro. En palabras de la Iglesia Católica, la definición que se da de indulgencia es “la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

Según el catolicismo, todo pecado tiene un castigo. Sin embargo, estos pecados pueden ser perdonados gracias a la confesión con el sacerdote. Si la persona muere sin haber sido perdonados los pecados, tendrá que pagarlos en el Purgatorio para poder ir al Cielo. Una de las formas de pagar era mediante las indulgencias. Estas han existido desde que existe la religión, pero durante el bajo medievo cambió. Los fieles con familiares fallecidos comenzaron a pagar dinero por estas indulgencias para ayudar a sus seres queridos a salir lo antes posible del Purgatorio y alcanzar una mejor vida. Posteriormente, las indulgencias también comenzaron a ser utilizadas para saltarse algunas normas, como por ejemplo, comer carne durante la cuaresma. Con todo esto, la Iglesia se enriqueció mucho, utilizando las riquezas obtenidas para financiar la construcción de catedrales y monasterios. El pago por las indulgencias tiene su origen en el Papa, quien exigió a Alberto (arzobispo de Maguncia y Primado de Alemania) una suma demasiado elevada de dinero, que este era incapaz de pagar. Ante esto el Papa autorizó la venta de indulgencias, lo que llevó a la posterior ruptura de la Iglesia y en definitiva, llevó a la Iglesia a jugar con la fe y el miedo de no ir al Cielo que sentían las poblaciones para conseguir el dinero que necesitaban.

Las indulgencias se pagaban durante el periodo conocido como el bajo medievo. Este comprendía los siglos XI al XV, durante estos siglos observamos la plenitud y decadencia de la Edad Media. A principios de esta etapa se llevaron a cabo 8 cruzadas para defender los lugares santos de Palestina (que finalmente invadieron los musulmanes). El feudalismo comenzó a debilitarse y los ciudadanos comenzaron a emigrar a las ciudades. El pensamiento estaba dominado por la escolástica, corriente que se basa en la fe, subordinando la razón a ésta.

Ante la actitud de la Iglesia ante las indulgencias, el fraile alemán Martín Lutero publicó las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg, donde criticaba la decadencia moral de la Iglesia y la corrupción del alto clero, dando lugar al inicio de la Reforma Protestante en Alemania. Algunos de los principios que se recogían en las tesis de Lutero eran el reconocimiento de solo dos sacramentos, la libre interpretación de la Biblia y la eliminación de jerarquías religiosas, donde incluía también el rechazo del celibato. Como consecuencia de esta Reforma Protestante, apareció la Contrarreforma Católica, que fue un movimiento originado por la Iglesia Católica en respuesta a la Reforma de Lutero. En la Contrarreforma se prohibió la venta de indulgencias, además de restablecer el Tribunal de la Santa Inquisición, crear la Compañía de Jesús, etc. Sin embargo, no evitó que la Iglesia perdiese gran parte de sus tierras y atributos.

Actualmente las indulgencias, conforme se concebían en la Edad Media, es decir, como perdón de los pecados por el cual pagamos, no existe. Sin embargo como “perdón de Dios por los pecados” sí existe, es inmaterial, gratuito y fácil de obtener. Para conseguirlo basta con ir a un sacerdote y realizar el acto de confesión y a partir de ahí seguir sus indicaciones. Esto es lo que equivaldría hoy día a las indulgencias del medievo.

Material complementario

Un 31 de Octubre de 1517, un monje llamado Martin Lutero con iniciativa y convicción clavó en la puerta de la iglesia en Wittenberg, Alemania, un documento que habría de activar la llama de un fuego que se propagó por toda Europa, la conocida como “Reforma Protestante”. Ese documento histórico era las 95 tesis, que denunciaba y condenaba las indulgencias y sus predicadores.

Fuentes y Bibliografía

Juan Morado, Guillermo. ¿Qué son las indulgencias? Catholic.net (web), 2016. Disponible en http://es.catholic.net/op/articulos/15583/qu-son-las-indulgencias.html#

Neverland. ¿Qué es la venta de indulgencias y el movimiento de los lolardos? Las Cosas Que Nunca Existieron (web), 29 febrero 2012. Disponible en http://lascosasquenuncaexistieron.com/2012/02/29/que-es-la-venta-de-indulgencias-y-el-movimiento-de-los-lolardos/

Portillo, Luis. Reforma Protestante. Historia Universal (web), sin fecha. Disponible en http://www.historialuniversal.com/2010/09/reforma-protestante.html

Sin autor. Resumen y características de la Edad Media. Jimdo (web), sin fecha. Disponible en http://edadmediad.jimdo.com/

Vidal Manzanares, César. Historia de la práctica de las indulgencias. Protestante digital (blog), 07 de mayo de 2011. Disponible en http://protestantedigital.com/blogs/1806/Historia_de_la_practica_de_las_indulgencias


Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º B de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

El Fuego de San Antonio

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Pertíñez Ruiz, Patricia; Breim Guillén, Ismael. El Fuego de San Antonio. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento. 8/12/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1628

Conocida también como Ergotismo o “Fuego del Infierno”, fue una enfermedad que se desarrolló sobre todo durante la Edad Media. Enfermedad de la que se han realizado varios estudios posteriores. Se desarrolló sobre todo entre los siglos IX y XIV, aunque también se dio posteriormente de forma más esporádica. El Bosco reflejó esta enfermedad en algunos de sus cuadros como en “Las Tentaciones de San Antonio”, donde vemos a un tullido a causa de esta enfermedad.

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Cuadro” Las tentaciones de San Antonio” pintado por el Bosco, en el círculo rojo vemos a un tullido cuya causa es esta enfermedad

El Fuego de San Antonio era una enfermedad producida por la intoxicación por el cornezuelo de centeno, un hongo parásito de este cereal (Claviceps purpurea) que se presentaba con el aspecto de un pequeño cuerno negruzco en las espigas del centeno.
El alcaloide responsable de esta intoxicación era la ergotamina, de la que deriva el ácido lisérgico. Este hongo produce esporas durante la primavera que son esparcidas por el viento. Si estas esporas entran en contacto con una flor como las gramíneas o este tipo de cereales infectan a la planta, destruyen sus tejidos y forman esclerocios (estructuras duras, oscuras, de forma parecida a un grano y a un cuerno).

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Imagenes del hongo causante de esta enfermedad (dibujo y fotografía)

La enfermedad empezaba con un frío intenso y repentino en todas las extremidades para convertirse después en una sensación de quemazón aguda. La infección puede ser leve, aguda o mortal, producía alucinaciones, convulsiones y vasoconstricción de las arterias que podía causar la necrosis de los tejidos y la aparición de gangrena en las extremidades, llegando a causar su pérdida en los casos más graves (en este caso se le denominaba ergotismo crónico). Frecuentemente solía provocar la muerte. También existía otro tipo de ergotismo conocido como ergotismo agudo, cuyos síntomas eran convulsiones espasmódicas en brazo y piernas y contracciones musculares que podían llevar al enfermo a morir por asfixia. En las mujeres embarazadas provocaba el aborto incluso en los casos más leves.

El tratamiento de la enfermedad era suministrado por la orden de los canónigos agustinos de San Antón. El remedio consistía en que los canónigos regulares tocaran con su báculo a los enfermos, los cuales peregrinaban hasta el monasterio de esta orden. La estancia se acompañaba con un cambio de dieta. Los enfermos de este modo mejoraban pero se debía al cambio de dieta que ayudaba a combatir la enfermedad y no al toque del báculo.
Otro remedio consistía en la peregrinación a Santiago, pues durante ella visitaban los conventos de los antoninos y se curaban , aunque frecuentemente volvía a aparecer con el tiempo.

Retablo de San Antonio (fragmento) en el que puede verse un fraile antoniano atendiendo a los enfermos del fuego de San Antonio. MNAC (Barcelona)

Se le dio el nombre de Fuego del Infierno porque en la Edad Media poco se sabía sobre esta enfermedad y frente a lo desconocido recurrían a la religión. Así se decía de esta enfermedad que era un castigo divino y que sus víctimas eran poseídas por el demonio cuyo fin era atacarlos y acabar con su vida. Se le conoce como fuego de San Antonio pues los enfermos se encomendaban a San Antonio Abad, buscando una cura eficaz. Además la primera orden que se fundó para cuidar a estos enfermos fue la orden de Antonianos, fundada cuando un joven rico cayó víctima de esta enfermedad. Se le dio los nombres de “fuego” debido a la intensa quemazón que sufrían sus víctimas.

Este mal se menciona por primera vez en una tableta asiria y en el libro sagrado de los parsis. En la Edad Media el pan de centeno era consumido normalmente por la clases más humildes ya que el pan blanco estaba reservado para la nobleza. La parasitación de este cereal era muy habitual en ese entonces y el polvo rojizo resultante de moler estos hongos estaba ocultado al mezclarse con la harina oscura del centeno. Los periodos en los que este hongo proliferaba coincidían con los de malas cosechas. La epidemia más grande que se recuerda fue en Pont Saint Esprit , pueblo de Francia, donde murieron 40000 personas.
En el siglo XVIII , algunos médicos europeos se dieron cuenta de que este hongo en pequeñas dosis era capaz de provocar las contracciones espásticas del útero, por lo que comenzó a usarse como medicamento, aunque en casos especiales y en pequeñas dosis. Su máxima difusión fue en Norteamérica pues se utilizaba en las hemorragias postparto.
A partir de este siglo se comenzó a concienciar a la población de no consumirlo, pero en periodos de hambre no resultaba extraño que volvieran a aparecer pequeñas epidemias como la declarada entre unos campesinos rusos en 1888. El último caso conocido es de 1951.

Canecillo del templo de Javierrelatre en Huesca, alusivo al Fuego de San Antonio

El día 17 de enero en España se celebra la fiesta de San Antón en recuerdo a esta enfermedad y a este santo. En ese día se realizan actos que consisten en bendecir los productos de panadería.

Fuentes y Bibliografía

García Omedes A. El “Fuego del Infierno” o “Fuego de San Antón” una peste medieval reflejada en el arte románico. romanicoaragones.com, sin año. Disponible en http://www.romanicoaragones.com/Colaboraciones/Colaboraciones04313Fuego.htm

Laval R, Enrique. Sobre las epidemias del fuego de San Antonio. Rev. chil. infectol. [Internet]. 2004; 21(1): 74-76. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182004000100016&lng=es. http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182004000100016.

Solórzano Sánchez, Manuel; Rubio Pilarte, Jesús; Expósito González, Raúl. El Mal de San Antón o Fuego Sagrado. Enfermería Avanza (blog), 14 de agosto de 2009. Disponible en http://enfeps.blogspot.com.es/2009/08/el-mal-de-san-anton-o-fuego-sagrado.html

Monográfico del programa Cuarto Milenio, dedicado a El pan maldito VER


Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º B de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

Lo que distinguirá a las enfermeras del siglo XXI será el orgullo de cuidar

[Ver Galería fotográfica más abajo]

Rosamaría Alberdi Castells recibe el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Murcia, primero que se otorga a una enfermera en España

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El pasado 2 de diciembre tuvo lugar en el Paraninfo del Campus de la Merced de la Universidad de Murcia el solemne acto de nombramiento como Doctora Honoris Causa a Rosamaría Alberdi, profesora de la Universidad de las Islas Baleares. Se trata de un acontecimiento histórico para la Enfermería en España, ya que es la primera enfermera que recibe el mayor reconocimiento de la Universidad española. Al acto asistieron numerosos académicos provenientes de universidades de todo el país, así como representantes de las principales organizaciones científicas y profesionales enfermeras, entre ellas la Fundación Index, que estuvo representada por su presidente el Dr. Manuel Amezcua.

La profª. Pilar Almansa, que actuó como Madrina de la doctoranda, resaltó la importante trayectoria de Rosamaría Alberdi, que a lo largo de su desarrollo profesional ha conjugado los roles de enfermera y psicóloga, profesora universitaria, feminista, política y poetisa, habiendo estado vinculada a los principales acontecimientos de la historia de la enfermería reciente en España. Entre otros, jugó un papel importante en la integración universitaria de los estudios de ATS, lo que supuso una lucha titánica con las viejas estructuras todavía muy contaminadas por las mentalidades de la dictadura. Según Almansa, Alberdi es la autora que mejor ha enseñado cómo son las enfermeras, su origen, lo que hacen y cómo viven el cuidado profesional, destacando su perspectiva humanista y su interés en la comprensión del mundo y sus manifestaciones, así como su compromiso a favor de la equidad, para lo que no ha dudado transitar por la política.

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“Soy hija de una madre apasionada y republicana y de un padre que creía que el sol salía para todos”. El discurso de la nueva Doctora Honoris Causa estuvo marcado por evocaciones de carácter intimista y por numerosos agradecimientos, sin eludir un análisis crítico y constructivo de la situación de la Universidad en España. Rosamaría Alberdi reconoce que ha contado siempre con la fuerza de la pasión, y está convencida que el fuego que la Universidad debe promover en cada alumno es la conciencia de servicio y de los conocimientos para llevarlo a cabo con excelencia. La Enfermería, según Alberdi, nutre a la Universidad con un importante número de alumnos, estando entre las de mayor demanda, y por ello la Universidad es clave para que la Enfermería pueda desarrollar la “versión” profesional que la sociedad necesita: “lo que distinguirá a las enfermeras del siglo XXI será el orgullo de cuidar”.

La Universidad de Murcia ha concedido el Doctorado Honoris Causa en 46 ocasiones, aunque solo en 4 han sido mujeres, siendo en esta ocasión el primero que otorga una universidad española a una Enfermera. Es por ello que la Dra. Alberdi considera que este reconocimiento supone haber llegado al final del camino de normalización de la Enfermería en la Universidad, a la vez que reivindica el potencial de desarrollo de la disciplina como ciencia aplicada en el seno universitario: “Las enfermeras nunca hemos querido un trato de privilegio, solo poder llegar a donde nos corresponda en igualdad de oportunidades”.

Como colofón del acto académico, el rector de la UMU, José Orihuela, reconoció el momento histórico que se estaba viviendo al afirmar que sentía orgullo por la sensibilidad de su universidad ante la trayectoria humanística de la profª. Alberdi: a la vez que reconocía la vergüenza que le producía que la universidad española hubiese tardado tanto tiempo en dar este paso tan importante para la Enfermería.

“Rosamaría viene a suponer así la primera enfermera con un doctorado honoris causa. No sé si esto debía enorgullecernos o, mirando retrospectivamente, avergonzarnos. Puede que un poco de todo si uno tiene en cuenta la relevancia humanística de su profesión, y del modo en que la ha venido ejerciendo. En mi opinión, con tintes de heroicidad, en un escenario de tragedia griega”.

Nuestras felicitaciones a la Dra. Rosamaría Alberdi Castells por tan merecido reconocimiento, que ella considera es un “homenaje que se hace a todas las enfermeras que avanzamos, cogidas de la mano,” hacia un horizonte donde la Enfermería resulta imprescindible para el bienestar de la ciudadanía.

Galería fotográfica

Este vídeo pretende dejar testimonio del acto de investidura de la profª. Rosamaría Alberdi como Doctora Honoris Causa de la Universidad de Murcia, explicando los pasos ceremoniales y el significado de los símbolos y ritos académicos.

 MATERIALES COMPLEMENTARIOS

Ver galería fotográfica de La Opinión de Murcia AQUI
Ver entrevista a Rosamaría Alberdi AQUI
La conciencia de un día histórico: la primera investidura como Doctora Honoris Causa a una enfermera española, por Manuel Amezcua AQUI
Texto del Laudatio de Pilar Almansa AQUI
Discurso de Investidura de Rosamaría Alberdi AQUI
Vídeos del Solemne acto de investidura como Doctora Honoris Causa de la Excma. Sra. Dña. Rosamaría Alberdi Castell (Próximamente AQUI)
Conoce el pensamiento de Rosamaría Alberdi

La prof. Rosa Mª Alberdi es probablemente una de las enfermeras españolas más influyentes de nuestro tiempo. Su compromiso desde la docencia y desde la política con los derechos de los ciudadanos y con el desarrollo profesional lo pone de manifiesto en sus numerosas intervenciones en público. En la que incluimos a continuación, Alberdi reflexiona muy críticamente sobre las medidas ante la crisis en relación con el derecho a la salud y sobre la responsabilidad y el compromiso que tienen las enfermeras ante la defensa de este derecho.

Teoría Hipocrática de los Humores

Cómo citar esta entrada

López Huertas, Noelia. La Teoría Hipocrática de los Humores. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 17/10/2016. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1990

La teoría de los cuatro humores o humorismo fue una teoría acerca del cuerpo humano adoptada por filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones griega y romana. Arranca con Hipócrates (460 aC-377 aC), se desarrolla ampliamente con Galeno (130 – 216) y llega con plena vigencia hasta el siglo XVII. Desde Hipócrates, la teoría humoral fue el punto de vista más común del funcionamiento del cuerpo humano entre los físicos o médicos europeos hasta la llegada de la medicina moderna a mediados del siglo XIX.

Esencialmente, esta teoría expresa que el cuerpo humano se compone de cuatro sustancias básicas, conocidas como humores (aunque se refiere a líquidos), y que se debe mantener un perfecto equilibrio entre estos para evitar todo tipo de enfermedades, tanto de cuerpo como de espíritu. De esta forma, la aparición de enfermedades o discapacidades serían el resultado de un exceso o déficit de alguno de estos cuatro líquidos o humores. Autores posteriores de Europa occidental que adoptaron y adaptaron la filosofía médica clásica, consideraban que cada uno de estos humores aumentaría o disminuiría en función de la dieta y la actividad del individuo. Cuando un paciente sufría un desequilibrio de líquidos, su personalidad y su salud se veían afectadas.

Los humores fueron identificados como bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre. Había una estrecha relación en entre los humores y los cuatro elementos: el fuego, el aire, el agua y la tierra, y además a esta relación se le atribuían otras tantas cualidades: caliente, frío, húmedo y seco.

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Teofrasto (filósofo griego) y demás discípulos de la escuela Peripatética, elaboraron un estudio donde relacionaban dichos humores con el carácter de las personas. De este modo y según cuentan en sus escritos aparecen los cuatro temperamentos: aquellos individuos con mucha sangre eran sociables; aquellos otros con mucha flema eran calmados; aquellos con mucha bilis eran coléricos y aquellos con mucha bilis negra eran melancólicos.

Según esas teorías, vigentes aun en muchos países especialmente en zonas rurales de la India, podemos clasificar a los seres humanos por su temperamento de esta forma:

1. El hombre flemático es reflexivo, tranquilo, muy justo e incorruptible, poco comprometido, simpáticos. Adoran la buena vida y les gusta poco el trabajo.
2. El melancólico es inquieto, muy reflexivo, inestable y ansioso. Adoran el silencio y la soledad, se olvidan de su entorno y se distraen fácilmente.
3. El sanguíneo es alegre, enérgico, vigoroso, con potencia. Son personas de buen humor, apasionados y que brindan confianza.
4. El colérico es perseverante, rápido en sus decisiones, que aspira a lo grande, activo y extrovertido. Son personas ambiciosas, individualistas y exigentes consigo mismas.

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Durante el período neoclásico en Europa, la teoría humoral dominó en la práctica de la medicina, en ocasiones resultando en situaciones un tanto dramáticas. Prácticas típicas del siglo XVIII como el sangrado o la aplicación de calor eran la solución de la teoría de los cuatro humores (en estos casos, para tratar los excesos de sangre y de bilis, respectivamente). Por otro lado, mucha gente pensaba que existía una cantidad infinita de humores en el organismo por lo que era muy normal creer que la pérdida de fluidos era una forma de muerte.

Temperamentos y escritura

s19-ciencia-hipocratesAunque la teoría de Hipócrates fue relacionada en un principio con el temperamento o el carácter de los individuos, un médico francés llamado Periot, fue capaz de relacionar el temperamento con la grafología de las personas. Aunque su teoría ha sido tachada de desfasada, podemos relacionar los cuatro temperamentos con las características grafológicas de la persona.

Temperamento sanguíneo. Letra grande, donde predominan las curvas con mayúsculas adornadas. Escribe rápido, con letra firme o en relieve, inclinada hacia la derecha y de forma ascendente. Tiene una firma grande que suele ir en la parte derecha

Temperamento flemático. La letra tiene un tamaño normal, con curvas y redondeces, letra sencilla, con un conjunto monótono, de escritura lenta a mesurada. Mantiene unos márgenes ordenados. Tiene una firma grande que suele estar situada a la izquierda y lejos del texto.

Temperamento colérico. De letra pequeña y angulosa, con ordenados márgenes y condensado texto, escritura sobria. Escriben rápido y con firme presión. Firma que va de normal a pequeña y suele situarse en el centro o ligeramente hacia la derecha del texto.

Temperamento melancólico. De letra normal, márgenes desiguales, con velocidad rápida en la escritura e irregularidades en la escritura. Las letras son desligadas. Su firma es angulosa, normalmente ilegible, situada en el centro o a la izquierda del texto.

Bibliografía

  • Cerro, Sandra Mª. Los temperamentos hipocráticos. Grafología Sandra Cerro [sitio web]. Disponible en: http://www.sandracerro.com/files/Articulos/artic-teorias/Hipocraticos.pdf
  • Fernández Vita, Mariana. Temperamento colérico/temperamento bilioso. Grafologia y Personalidad [sitio web]. Disponible en: http://www.grafologiaypersonalidad.com/temperamento-colerico-bilioso/
  • Moya Guirao, Dra. Teoría de los Humores. Psicoterapeutas.eu [sitio web]. Disponible en: http://psicoterapeutas.eu/teoria-de-los-humores/
  • Sin autor. Teoría de los cuatro humores. SCRIBD [sitio web]. Disponible en: https://es.scribd.com/doc/26386900/teoria-de-los-cuatro-humores

Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º  de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2016-17.

La Reina Victoria Eugenia, Enfermera

Autoras: Aurora Cano Perea y Marta Garzón Navarro-Pelayo, 1ºB (2015/16)

Biografía

Victoria Eugenia Julia Ena de Battemberg, reina consorte de España entre el año 1906 y 1931, nació el 24 de octubre de 1887 en el Castillo de Balmoral en Escocia. Nieta de la reina Victoria I, e hija del Príncipe Enrique de Battemberg y de la Princesa Beatriz de Inglaterra. Era la bisabuela paterna del actual monarca español Felipe VI.

Se casó con Alfonso XIII de Borbón, hijo de la segunda mujer de Alfonso XII, el cual la conoció en la primavera de 1905 en Londres, a los 18 años de edad, ya que la princesa asistió a una fiesta organizada por su tío Eduardo VII en honor a Alfonso XIII de España. El monarca cortejó a la joven a pesar de la oposición que existía, y también a pesar de que su madre, la reina María Cristina, no era partidaria de este enlace, debido a los oscuros orígenes de la línea Battemberg.

A los pocos meses, concretamente el 9 de marzo de 1906, se proclamó el enlace, que tuvo lugar el 31 de mayo de 1906 en la iglesia madrileña de San Jerónimo Real en Madrid.
La Reina era portadora del gen de la hemofilia, algo que Alfonso XIII sabía, sin embargo, cuando varios de los hijos salieron hemofílicos, el amor del rey acabó y le retiró la herencia a la reina. El matrimonio tuvo cinco varones y dos mujeres.

A esta reina se le conocía como la “Reina Enfermera”. La Historia de la Cruz Roja está muy ligada a la historia de las enfermeras y a la historia de la reina Victoria Eugenia como enfermera, la cual vistió durante un tiempo el uniforme de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española.

Victoria Eugenia de Battenberg muere en 1985, siendo sus restos  trasladados desde Lausana y depositados en el pudridero de reyes, donde permanecerán largo tiempo, hasta que, una vez reducidos, puedan ser depositados en la tumba que tiene asignada, junto a la de su esposo, Alfonso XIII.

La Reina Enfermera y la Cruz Roja

Hasta finales del siglo XIX las bases de la enfermería, en el mundo católico, eran la religión y la caridad y no tanto el conocimiento científico. Pero en la Europa protestante, Florence Nightingale trataba de integrar la Enfermería de forma independiente permitiéndole la elaboración en un futuro y dentro de los limites científicos una síntesis doctrinal. Esto fue posible gracias a la fundación y expansión de las Escuelas de Enfermería de las que ella fue pionera.

La serie de Nueva Gales conmemora el Jubileo de la Reina Victoria de Inglaterra, la cual promovió en la Enfermería una cuestación popular, con ocasión de su Jubileo e inició con su propia aportación, instando al gobierno que el resultado de la cuestación se destinase para la construcción de una Escuela para Enfermeras en el Hospital Antituberculoso.

La Cruz Roja fue fundada en 1863 por el masón Henry Dunant con el nombre de Comité Internacional de Socorros a los Militares Heridos, e inspirada por Florence Nightingale y su labor en la Guerra de Crimea. Concebía una organización internacional con un cuerpo de enfermeras voluntarias para ayudar a los heridos durante los conflictos bélicos. La creación de la Cruz Roja Española tardó en llevarse a cabo a causa de los cuidados de enfermería en España, ya que estaban asignados a comunidades religiosas, hasta 1915 cuando oficialmente nace la figura de la enfermera.

Además, la Cruz Roja Española se extiende en España por iniciativa de la reina Victoria Eugenia, un cuerpo de enfermeras a semejanza de otros países de Europa, con la finalidad de desarrollar funciones de voluntariado sociosanitario: el Cuerpo de Damas Enfermeras. El periodo de existencia del Cuerpo de Damas Enfermeras abarca desde la impartición de las primeras “conferencias” formativas, en 1914, hasta 1985, cuando es sustituido por el colectivo mixto: Cuerpo de Auxiliares Sanitarios Voluntarios.

Las Damas Enfermeras nacen al estallar la Primera Guerra Mundial, donde la reina destaca por su importante papel dentro de la enfermería española. Consiguió despertar y animar en las damas de la alta jerarquía social española el anhelo de ayudar a los enfermos con el trabajo personal junto con las limosnas.

Con el Real Decreto del 16 de enero de 1916, que aprobaba las bases para la reorganización de la Cruz Roja en España, se establecieron dos secciones, la de Caballeros y la de Señoras, presidida esta última por la Reina Victoria Eugenia. Ejercía además la Autoridad Suprema por autorización del Rey Alfonso XIII. El Real Decreto de 29 de junio de 1916 aprobó el reglamento de la Asamblea Central de Señoras.

-La labor de las Damas Enfermeras se desarrolla en hospitales, aunque también colaboran en otros servicios de diferentes centros (dispensarios antituberculosos, ambulancias…

-Se dedican a la promoción de la salud pública y colaboran en situaciones de emergencia como accidentes, catástrofes o desastres naturales y  en situaciones de peligro epidemiológico.

-Intervienen en tiempo de guerra, como en el conflicto de África, en el que tienen un importante papel, en la Guerra civil, atendiendo heridos en los hospitales de la Institución. Como bien se ha dicho anteriormente.

Bibliografía

Barranquero Fernández, Alejandro. La reina Victoria Eugenia y las enfermeras de la Cruz Roja. Prezi, 14.05.2015. Disponible en  https://prezi.com/1nssdutgl1ej/la-reina-victoria-eugenia-y-las-enfermeras-de-la-cruz-roja/

Expósito González, Raúl. Ena “La Reina Enfermera”. Enfemería Avanza (blog), 12.09.2010. Disponible en  http://enfeps.blogspot.com.es/2010/09/ena-la-reina-enfermera.html

Mas Espejo M, Siles González J, Pulido Mendoza R. ¿Qué sabemos de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española? Rev Metas de Enfermería 2015; 18(8): 12-19.

Miralles Sangro, Mª Teresa. La enfemería según los documentos filatélicos. Revista Enfermería en Desarrollo. Disponible en  http://www.enfermeriaendesarrollo.es/index.php/en-sociedad/119-la-enfermeria-segun-los-documentos-filatelicos

Victoria Eugenia de Battenberg. Wikipedia. Disponible en  https://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Eugenia_de_Battenberg

Las Siervas de María, Ministras de los Enfermos

Autoras: Cristina Contreras Teva,  Fátima Ruiz Calvo, 1ºC (2015-2016)

Historia de la congregación

Las Siervas de María Ministras de los enfermos es una congregación de religiosas que se fundó en 1851 en Madrid gracias a la colaboración de Miguel Martínez Sanz (1811-1890), Cura Párroco del barrio madrileño de Chamberí. Don Miguel es considerado el inspirador de esta congregación, pues una tarde de charla con unos amigos surgió, casualmente, el tema de que la hija de un amigo estaba enferma y no había ninguna institución que pudiera cuidarla; este, impresionado, ideó la fundación de una congregación que se encargara de cuidar a los enfermos gratuitamente, siguiendo la formula evangélica: “Estuve enfermo y me visitasteis” (Mt. 25,36).

Don Miguel quiso iniciar la fundación con 7 fundadoras, siguiendo los consejos de los Siervos de María, siendo la última incorporación la joven Manuela Torres Acosta, que al fundar oficialmente la congregación pasaría a llamarse Sor María Soledad. Finalmente, el 15 de Agosto de 1851 las siete fundadoras recibieron los hábitos y profesaron sus votos: castidad, pobreza y obediencia, a manos del Cardenal Arzobispo de Toledo, Don Juan José Bonel y Orbe.

En sus inicios tuvieron muchos impedimentos y oposiciones por parte del gobierno para crear la institución, entonces Don Manuel, viendo que sus aportaciones no daban resultado, decidió dedicarse a las misiones llevándose con él a unas cuantas religiosas de la congregación y dejando a Sor María Soledad, con 30 años de edad, como Superiora General al mando. Pero al poco tiempo, María Soledad fue destinada a Getafe por el párroco que llegó a sustituir a Don Manuel, volviendo en 1857 a retomar su puesto como Superiora General.

Las Siervas de María en Granada

Dª Josefa López Moreno de Eguilaz dejó reflejado en su testamento su deseo de crear una comunidad de religiosas dedicada a la ayuda de enfermos denominada “Siervas de María”.

El día de la fiesta de los apóstoles San Pedro y San Pablo se procedió a la fundación de la comunidad en la calle Solares nº4 en la cual se alojaron tres Siervas de María. Al día siguiente llegaron a Granada el resto de hermanas que formarían parte de dicha congregación. Estas fueron recibidas por personas de la alta sociedad, la fundadora, Madre Soledad y por la hermana Araceli. Días después se dirigieron todas a la Basílica de la Virgen de las Angustias ya que la Madre Soledad quería que todas se encontraran bajo la custodia de la patrona de Granada. Cuando la Madre Soledad tuvo que abandonar Granada dejó plasmado todo aquello que concernía a la fundación.

La comunidad sufrió muchos cambios de dirección hasta que finalmente en el año 1928 se instalaron en la calle Niños Luchando, n º 8. La acción de las Siervas de María en Granada siempre ha sido muy destacada debido a su gran dedicación y  a su ayuda a los enfermos más necesitados. Las Siervas de María continúan transitando los caminos de Granada localizando y socorriendo: “enfermos solos con frío, dolor y soledad”.

Título de Enfermería

Desde que la Madre Soledad empezó a ser madre superiora, junto con otras hermanas de la congregación, estaban muy interesadas en que todas las monjas estuvieran formadas; pero esto no se hará realidad hasta 1911 cuando, siendo papa Pío X, el Vaticano creó la Scuola di San Giuseppe y fue a finales de ese año cuando dos de las Siervas de María comenzaron su formación.

Una vez que varias de las monjas obtuvieron sus títulos, volvieron a España para poder llevar a cabo la fundación de una escuela en la casa de Chamberí. De la mano de cuatro doctores que se interesaron por la causa y de la madre Fernanda Iribarren se escribió la solicitud al Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, tal día como el 19 de febrero de 1915.

Sin demora alguna, el día 7 de mayo del mismo año se recibió una respuesta afirmativa a la solicitud, dando lugar a la fundación de la primera escuela de Enfermería en España donde las Siervas podrían formarse además de instruir a otras religiosas de otras congregaciones. En 1977, pasó a ser escuela de ATS, por la nueva ley franquista.

Algunos testimonios de las Siervas

Sor Manuela Montalvo. Natural de Moreda, un pequeño pueblo de Granada, nos cuenta su experiencia como sierva de María. En primer lugar nos cuenta que desde pequeña sabía que quería ser enfermera o monja y descubrió, cuando las Siervas de María visitaron Moreda, que ambas profesiones se podían unir.

En su testimonio nos dice que tanto en la recuperación como en la muerte del paciente se siente bien, porque en el primer caso ve que ya la familia ni el enfermo la necesitan y en el otro, se siente satisfecha por haber acompañado al enfermo en sus últimos momentos y por ayudar a los familiares en su dolor. Por último, concluye diciendo que ha merecido la pena dejar a la familia y a su entorno pero que todo lo que vive, dejando al margen la experiencia religiosa, con los enfermos y la gratitud que estos, los más vulnerables, le demuestran.

Sor Francisca. Nos cuenta cómo fue su ingreso en la comunidad de las “Siervas de María”. Lo que más le llamó la atención de aquella congregación era el hecho de ayudar a los enfermos de manera altruista.

A los 19 años entró a la comunidad como postulante y poco a poco fue haciendo su profesión temporal. Todo esto lo realizó en Madrid y a continuación se trasladó a Andalucía donde continuó con su aprendizaje y comenzó a asistir a los enfermos en sus respectivos hogares. Finalmente, Sor Francisca confiesa que es muy feliz dando su vida por los demás.

Bibliografía

Amillano Urdiain, Sor Mª Asunción. Síntesis de mi Experiencia. 60 Años de vida dedicados a la Asistencia a los Enfermos, como Sierva de María. Rev Paraninfo Digital, 2015; 22. Disponible en: http://www.index-f.com/para/n22/v003.php [Consultado el 10/02/2016].

González Iglesias, María Elena; Amezcua, Manuel; Siles González, José. El título de enfermera en España a través del análisis documental: el caso de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Temperamentvm 2010, 12. Disponible en http://www.index-f.com/temperamentum/tn12/t1210.php [Consultado el 10/02/2016].

Sin Autor. Historia de la Congregación. Siervas de María Ministras de los Enfermos, Provincia de Cataluña. 12.02.2011. Disponible en: http://www.siervasdemaria.es/index.php/historia/la-congregacion [Consultado el 10/02/2016].

Sin Autor. 100 años de Enfermería. Siervas de María (blog), 14 mayo 2015. Disponible en: http://www.siervasdemaria-andalucia.com/?p=3563  [Consultado el 10/02/2016].

Diez “Tesis” para una Historia de la Enfermería visible

Cómo citar este documento

Amezcua, Manuel. Diez Tesis para una Historia de la Enfermería visible. Index de Enfermería 2015; 24(4):199-201. Disponible en http://www.index-f.com/index-enfermeria/v24n4/199201.php

Las actividades que a lo largo del año 2015 se han venido realizando en España para conmemorar el centenario de la creación del título de enfermera, en un número relativamente discreto (http://index-f.com/gomeres/?p=861), han puesto de manifiesto una realidad un tanto desconcertante: el escaso conocimiento que las enfermeras tenemos sobre los principales hitos que han marcado el devenir histórico de esta profesión.1 O también la escasa importancia que se les otorga cuando se conocen. Para muchos ha resultado una sorpresa saber que el arranque oficial de la versión laica de la Enfermería fuese promovido en España por una modesta comunidad de religiosas, las Siervas de María Ministras de los Enfermos.2 De hecho no estaba en el catálogo de congregaciones vinculadas al ejercicio enfermero. O al menos no era tan conocida como otras mucho más estudiadas, como las Hijas de la Caridad, los Hermanos Obregones o los Hermanos de San Juan de Dios. También ha resultado chocante la constatación de que el título de enfermera haya estado en nuestro país vinculado siempre al entono universitario, en contra de lo que muchos piensan, de que apenas acaba de entrar con el nuevo título de Grado.3

Desde que Domínguez Alcón inaugurase en los años 80 la primera generación de historiadores de la Enfermería española,4 los hallazgos han ido sucediéndose a la par que aumentaba el interés por la historia de la profesión, en buena parte desvirtuada por la ideología dominante en cada época.5 La construcción de la nueva historia de la Enfermería, como afirma Siles, solo es posible en marcos políticos democráticos en los que la ideología predominante está en consonancia con el sistema político.6 En este caso la historia de la profesión se pone al servicio de un empeño ubicado en plena transición democrática: la restauración de los estudios de Enfermería, que habían sido abolidos y sustituidos por un desempeño subalterno (Ayudante Técnico Sanitario) durante la dictadura franquista.

En los años siguientes la producción española sobre Historia de la Enfermería va a experimentar un crecimiento exponencial, tanto en forma de monografías como en las nuevas revistas especializadas que van a ir surgiendo (Index de Enfermería, Híades, Cultura de los Cuidados, Temperamentvm). Más recientemente, la posibilidad de doctorarse en programas específicos de Enfermería está generando una sólida producción sobre líneas muy concretas de la historia de los cuidados y de la profesión enfermera, sirva como ejemplo la colección “Arte y Ciencia de la Sanación. Historia de la  Educación”, dirigida por Hernández Conesa (Universidad de Murcia).

Hemos avanzado mucho en la definición de la imagen social e histórica de la Enfermería, pero aún queda mucho más por desentrañar sobre el conjunto de comportamientos, pensamientos y sentimientos implicados en el proceso de satisfacción de necesidades de los grupos humanos.7 En este sentido y con un fin estrictamente docente, he venido trabajando en los últimos años con mis alumnos de Historia de la Enfermería en la identificación de áreas de interés y lagunas de conocimiento que tienen un gran potencial para explicar los cambios que se han operado a lo lago de la historia en el ejercicio del cuidar.

Se trata de afirmaciones teóricas o ejercicios especulativos que inducen al estudio y la indagación, que invitan a confirmarlas o refutarlas de manera racional y científica, apoyándose en el pensamiento reflexivo y la investigación. Por ello les llamamos Tesis (conclusión o proposición que se mantiene con razonamientos, DRAE), porque estamos seguros que tienen un gran potencial para estimular líneas sólidas de investigación en el campo de la historia y el pensamiento enfermero.

Mostramos a continuación nuestras diez tesis con la esperanza de que resulten lo suficientemente provocadoras para que logren estimular el interés entre investigadores y doctorandos por los aspectos más complejos de la historia de nuestra profesión: la identidad, la memoria colectiva, la ideología, el poder, el sistema político, etc. Y cuando menos, que sirvan para lo que hasta ahora han sido utilizadas, como estrategia pedagógica para cultivar el espíritu crítico entre el alumnado y para hacer visible el potencial del legado que la Enfermería aporta a la humanidad.8 Cada tesis se acompaña de un breve comentario que solo pretende aclarar la idea, sin desarrollarla.

Diez Tesis

 1. El cuidar es una actividad tan antigua como la humanidad.

El primer llanto del niño al nacer es la expresión más elocuente de la necesidad de cuidado. El cuidado es inherente a la condición del ser humano.9 A nivel familiar o institucional, el cuidado siempre está presente entre nosotros.

2. En todos los periodos de la historia se documentan actividades profesionales orientadas a proporcionar cuidado de unas personas a otras.

Se constata en los hallazgos arqueológicos más remotos de todas las culturas, donde aparecen evidencias de la existencia de aflicciones y enfermedades, y de que estas se han encarado de forma individual o colectiva, desde un plano doméstico o profesional.

3. La palabra Enfermería siempre ha estado asociada a una dimensión profesional.

Por tanto, cada vez que aparezca el término enfermera o enfermero no ha de dudarse de su condición de profesional del cuidado, con independencia de su contexto, el marco legislativo, las condiciones políticas o religiosas. No se concibe el cuidado de Enfermería fuera de la profesión enfermera, aunque existan otras formas de cuidado.

4. La evolución del cuidado de Enfermería ha estado condicionada por la manera en que la sociedad satisface sus necesidades, de forma individual y colectivamente.

En este sentido, la historia de la Enfermería es la historia de una adaptación. Las enfermeras (laicas o religiosas, mujeres u hombres) siempre han antepuesto el compromiso social a sus posibilidades de desarrollo profesional, aunque para ello hayan tenido que cuidar en el seno de instituciones, profesando en una religión, o de forma laica sin percibir remuneración alguna. Este es un fuerte rasgo identitario que a veces se ha confundido con una debilidad como profesión con dificultades para defender sus intereses corporativos.

5. Desde que se tiene constancia documental, el cuidado de Enfermería aparece regulado en normativas institucionales.

En cierta forma, es la Enfermería en su diversidad de expresiones la que ha generado instituciones de salud para poder desarrollar su actividad cuidadora en plenitud. El caso de los hospitales es el más elocuente. El proceso de medicalización de los sistemas sanitarios se ha producido de manera mucho más reciente.

6. Los poderes instituidos siempre han aspirado a instrumentalizar el ejercicio de la Enfermería.

El reino de la Enfermería es el mundo cotidiano del paciente y su familia,10 que algunos poderes han contemplado como un espacio de dominación. Así lo entendió la Iglesia Católica cuando a partir del concilio de Trento determina que el cuidado ante la adversidad ha de ser ejercido por personas consagradas.11 Posteriormente, también lo han hecho las instituciones médicas en un proceso inacabado de medicalización de la vida cotidiana donde pretende ejercer su hegemonía.12,13

7. La mentalidad y la ideología establecidas han tenido un influjo determinante en el grado de autonomía de las enfermeras.

Acorde con la etimología de la palabra cuidar (del lat. cogitare, pensar), la práctica de la Enfermería ha de sustentarse en formas de pensamiento y por tanto habrá tantas enfermerías como mentalidades puedan concebirlas. A diferencia del conocimiento científico-técnico, que tiende a sustituirse en función de sus avances, el pensamiento enfermero tiene un efecto agregatorio, lo que explica la yuxtaposición de modelos que se produce conforme la sociedad avanza (es propio de nuestra sociedad la convivencia de modelos de cuidados de tipo doméstico, con otros de origen mágico-religioso, o con prácticas asistencialistas e institucionales, y en todas ellas se dan formas de práctica profesional. Ver figura 1).

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8. Solo cuando socialmente se ha identificado la capacidad transformadora de la Enfermería como actividad procuradora de salud, ha sido posible legislar el título de enfermera.

No fue la posición administrativa de Florence Nightingale lo que hizo posible la creación de la escuela de Enfermería del Saint Thomas Hospital de Londres, cuyo modelo de formación influiría en casi todo occidente. Lo que habilitó la posibilidad de un ejercicio enfermero socialmente reconocido fue los resultados de la labor realizada por las enfermeras nigthingalianas en el Hospital de Scutari (Turquía) durante la guerra de Crimea, puestos de manifiesto en las primeras estadísticas sanitarias que Florence envió a Londres para demostrar el espectacular descenso de la mortalidad entre los heridos. Puede ser interesante analizar la creación del título de enfermera en cada país a la luz de esta proposición.

9. El mayor grado de desarrollo profesional de la Enfermería se ha logrado cuando el ejercicio enfermero ha estado regido por principios profesionales, enseñado por las propias enfermeras y gestionado con autonomía.

Por el contrario, las realidades basadas en la dependencia hacia otras disciplinas han oscurecido el devenir de la profesión, debilitándola a tal extremo que se ha llegado incluso a suplantarla por otros perfiles subalternos. Durante años, organismos internacionales tan influyentes como la Organización Mundial de la Salud, han instado a los países a fortalecer la Enfermería por su impacto en la salud de los ciudadanos.

10. Una visión integradora (no selectiva) de la Historia de la Enfermería ha de contribuir a normalizar la identidad de las enfermeras como profesionales llamados a prestar un servicio esencial a la humanidad.

La Enfermería es una profesión que ontológicamente entronca con los orígenes del ser humano como especie. De esta manera, el conocimiento cabal de su historia permite comprender una dimensión importante de la evolución humana, la que tiene que ver con la forma de satisfacer nuestras necesidades relacionadas con la supervivencia.

El conocimiento de la historia de la Enfermería cumple también una función esencial para los propios profesionales, la de desobstruir su proceso de socialización como grupo y la creación de su memoria colectiva.6 Nos ayuda a comprender los conceptos centrales que configuran la disciplina enfermera y las formas de pensamiento que la han hecho evolucionar como ciencia aplicada.

Finalmente, la historia hace visible la verdadera naturaleza de la Enfermería, a la vez que combate las falacias que tanto estropean la identidad profesional. Ni la Enfermería se encuentra en un estado embrionario crónico (los fundamentos de la profesión ya están formulados), ni es una profesión propia de mujeres (aunque dominan sobre su quehacer los valores de la feminidad), ni ha surgido de la subalternidad (aunque en su independencia comparte con otros profesionales las relaciones de interdependencia necesarias para resolver los problemas complejos de la salud).

La historia de la Enfermería no puede entenderse como una suma de acontecimientos cronológicos aislados, flotando en el pasado como casualidades sin relación aparente. ¿Cómo ha de hacerse entonces? La Enfermería se ha construido en la historia a partir de demandas sociales expresadas de manera muy concreta cuando se trata de satisfacer necesidades básicas alteradas por enfermedades u otras aflicciones, o como consecuencia de calamidades, crisis y carestías. Desarrollando intervenciones enfermeras culturalmente congruentes, con arreglo a las formas de pensamiento, los usos de la vida cotidiana y la influencia de los conocimientos bio-médicos. Y concretándose como saber práxico-prescriptivo en el marco legislativo de cada época, normalizándose en el contexto gubernamental, incorporándose en los ordenamientos institucionales, hasta finalmente alcanzar la autorregulación como una de las profesiones más consolidadas y socialmente más reconocidas.

En la pedagogía de la historia, los profesionales de Enfermería tenemos que apartarnos de discursos lastimeros para sentir la necesidad de establecer sólidas alianzas con la ciudadanía,14 de asumir el compromiso que como ciencia aplicada nos corresponde:15 devolver a los ciudadanos el conocimiento que ellos nos prestaron, transformándolo en soluciones creativas y efectivas para mejorar su bienestar.

Bibliografía

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  2. González Iglesias, María Elena; Amezcua, Manuel; Siles González, José. El título de enfermera en España a través del análisis documental: el caso de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos. Temperamentvm 2010; 6(12). Disponible en http://www.index-f.com/temperamentum/tn12/t1210.php [acceso: 10/08/2015].
  3. Amezcua, Manuel. La integración de la Enfermería en la Universidad: una historia inacabada. Temperamentvm 2015, 22. Disponible en http://www.index-f.com/temperamentum/tn22/t2200.php [acceso: 10/08/2015].
  4. Domínguez Alcón, Carmen. La infermería a Catalunya. Barcelona: Ed. Rol, 1981.
  5. Amezcua M. “Los estudios y los estudiosos de los cuidados en España: lo histórico como elemento de identidad”. Index de Enfermería. 1993; 2 (4-5):16-24.
  6. Siles González, José. La construcción social de la Historia de la Enfermería. Index de Enfermería 2004; 13(47): 7-10.
  7. Siles J. Antropología narrativa. Alicante: CECOVA, 2000.
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  9. Waldow, Vera Regina (comp.). El Cuidado de Enfermería: reflexiones entre dos orillas. Granada: Fundación Index, 2014.
  10. Amezcua, Manuel; Hernández Zambrano, Sandra Milena. Investigación sobre el cotidiano del sujeto: oportunidades para una ciencia aplicada. Texto Contexto Enferm 2012; 21(3):675-683.
  11. Hernández Conesa, Juana M; Maldonado Suarez, Enrique; Navarro Perán, María Ángeles; Beneit Montesinos, Juan Vicente. El modelo educativo y sanitario de la España tridentina: entre la auctoritas y la potestas. Murcia: Diego Marín Ed., 2013.
  12. Illich, Ivan. Némesis Médica. La expropiación de la salud. Barcelona: Barral ed., 1975.
  13. Foucault, Michel. El nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica. Madrid: Siglo XXI, 2007.
  14. Amezcua, Manuel. Enfermeras y Sociedad, ¿son pensables las alianzas? Index de Enfermería 2014; 23(1-2): 7-9.
  15. Amezcua Manuel. From production to discovery: looking for the social impact of publications. Texto contexto – enferm.  2015  June;  24( 2 ): 299-300.