Archivos mensuales: enero 2015

Una visita al pueblo natal de San Juan de Dios en Portugal

Autor: Manuel Amezcua, profesor

Muy cerca de la ciudad de Lisboa, donde he pasado unos días estas navidades, se encuentra el pueblo de Montemor-o-Novo (Montemayor el Nuevo), que tiene la particularidad de ser el lugar de nacimiento de San Juan de Dios. Como hemos dedicado nuestras últimas visitas pedagógicas en Granada a este personaje, aproveché la oportunidad de pasar por allí y detenerme para conocer el lugar donde se encontraba la casa donde vivió su infancia Juan Ciudad, que hoy es una iglesia parroquial, la principal de la villa. Era una  mañana brumosa de finales de diciembre, poco proclive a la fotografía, pero aquí cuento mis impresiones sobre el lugar con una galería fotográfica de los lugares más singulares de este precioso pueblo portugués.

DSCN0013

Se llega a Montemor o Novo a través de la autopista que enlaza la ciudad de Badajoz con Lisboa, pasado Evora, a cuya demarcación pertenece este pueblo de unas cinco mil almas. Se encuentra en pleno corazón del Alentejo, una prolongación de Extremadura, donde abundan los vinos y las villas de fuerte sabor histórico, tan pobladas como sus verdes campos de alcornocales, que proveen la materia prima con la que los alentejamos transforman el corcho en las más increíbles artesanías. Montemor se asoma al horizonte coronada por un esbelto castillo moruno, en cuyos arrabales se desparrama el caserío, blanco como los pueblos andaluces, si no fuera por las robustas chimeneas con que son rematadas hasta las casas más humildes, según costumbre inmemorial del país.

Encontrar el Terreiro de San Joao de Deus no es difícil si pides al GPS que te coloque en el centro de la ciudad. Aparece de pronto, tras una sucesión de plazoletas y callejones empedrados, entre fachadas humedecidas por el invierno, en la soledad de una fría mañana que retiene a sus habitantes al cobijo de sus casas. La iglesia y lo que fuera antiguo convento-hospital ocupan todo un costado de la que es sin duda la plaza más grande del casco antiguo, flanqueada toda ella de nobles edificios. En el centro de la plaza se erige una escultura en bronce de San Juan de Dios, con su enfermo a cuestas, que parece vigilar con gesto trascendente a los que entran y salen de la iglesia.

Dicen que esta iglesia se edificó sobre el solar de la que fuera la casa natal de Joao Cidade, y se hizo en su honor cuando ya había llegado a Portugal su fama de santidad. Solo se puede visitar cuando hay misa, y su interior alberga una decoración barroca de gran mérito, con alusiones al santo y a la orden hospitalaria que se estableció en este lugar. Del convento-hospital quedan apenas algunos reflejos, pues cuando las desamortizaciones del siglo XIX fue suprimida la comunidad religiosa y sus bienes pasaron al Estado. Por ello hoy tiene la función de biblioteca municipal, y anteriormente la tuvo de juzgado y otras dependencias oficiales. La iglesia se salvó porque pasó a sustituir la función parroquial de la iglesia de Santa María do Bispo, en el castillo, por ello conserva la pila gótica donde fuera bautizado Juan de Dios.

El patrono de los enfermeros vivió en este lugar muy pocos años. Se cree que sus padres regentaban una posada, por lo que conocía a mucha gente que transitaba por la villa camino de la capital del reino. Dicen que no se llevaba bien con sus progenitores, por lo que un día, con solo ocho años de edad, se marchó sin decir nada con un clérigo que se alojó en su posada y que debió apiadarse del muchacho. Pasó a Castilla y el resto de la historia la conocemos bien: su infancia como pastor, su carrera militar, su llegada a Granada, su conversión y entrega al cuidado de los más pobres. También se dice que de regreso de su periplo como soldado pasó por Montemor a visitar a sus padres, pero decidió continuar su camino. No es mucho lo que se puede conocer de aquellos primeros años en el Alentejo, solo lo que nos hablen los venerables edificios. Uno de ellos que aún se conserva es la Casa da Misericordia, de exuberante portada manuelina, que ya existía junto a su casa natal, y en la que suponemos que el joven Joao entraría con frecuencia como objeto de curiosidad o juego. Quién sabe si la actividad que contempló en su interior sembró la semillita de lo que en su madurez convirtió en su gran obra: la protección y asistencia de los más desfavorecidos.

Merece la pena una visita a Montemor o Novo, aunque solo sea por conocer la autenticidad de sus ruas y largos sembrados de pequeños monumentos que su concejo ha sabido valorizar señalando con una placa explicativa sobre su historia y hazañas. Transitar por las mismas calles y empinadas cuestas, algo destartaladas ahora, que San Juan de Dios andorreó como niño, es una experiencia gratificante. Entrar en sus colmados y saborear sus quesos frescos, contemplar los ondulados horizontes alentejanos desde su imponente castillo, escuchar en sus gentes la musicalidad de las palabras que sin duda debió dejar rastro en el habla del loco de Granada. Si alguna vez camináis hacia Lisboa, haced una parada en Montemor o Novo, la tierra natal de Juan de Dios.

Ethel Bedford Fenwick

Autora: Ainara García del Paso, 1ºC (2014/15)

Ethel Bedford Fenwick, escocesa, vivió de 1857 a 1947. Durante sus 90 años de vida tuvo un notable impacto en los círculos de la enfermería británica, teniendo una gran influencia en el cuidado del paciente en Enfermería.

Desde comienzo de 1920 tuvo una baja actividad como enfermera clínica pero hasta su muerte siempre influenció a hombres y mujeres, con los aspectos de la contratación de enfermería especialmente.

 

Trayectoria

Ethel Gordon Manson nació en Moratshire, Escocia, en 1857. Su padre, doctor de medicina retirado, quien decidió vivir en una gran granja, moría antes de que ella cumpliera su primer año de vida. Su madre, la señora Harriete, de fuerte personalidad, indudablemente influyó en la vida de Mason. Al volver Harriete a casarse con un hombre adinerado del parlamento, ella y su familia se trasladaron a Inglaterra; lo que permitió a Manson crecer en un medio de la clase alta con una buena educación y sin preocupaciones por el empleo.

Probablemente Manson escogió Enfermería debido al hecho de ser hija de un médico y por su visión idealista de la vida, pues en su juventud fue influenciada por su contemporánea Florence. A los dos años ingresa al Nottingham Childrem´s Hospital como una “Practicante Pagada”. Manson, con la ya adquirida experiencia en el Nottingham Childrem´s Hospital, se trasladó a la Enfermería real en Manchester. Durante este tiempo fue requerida como Dama Superintendente de la División de la Enfermería Real del Barner Convalescente Hospital.

Con las experiencias ganadas se trasladó, en 1879, a la capital donde trabajó en el London Hospital. Después de un año en el London se preparó y aplicó para el cargo de Matrona en el Richmand Hospital, pero fue rechazada. Al cabo de unos meses se traslada al Sant Bartholomew´s Hospital. Durante la primavera del 81 a los 24 años fue elegida Matrona de dicha institución.

Desempeñando el cargo de Matrona vio la necesidad de establecer los estándares de enfermería en el Hospital; pensó que se requerían cambios en el método de entrenamiento de dos años, desarrolló entonces una forma sistematizada de entrenamiento que ayuda a proveer una instrucción didáctica. Luego solicita a la Junta de Gobernadores del estado que se hicieran algunas previsiones para financiar el programa de Graduados a fin de pagar y asegurar en ese hospital un equipo de enfermeras, práctica que era inusual en ese tiempo.

En 1884 Ethel empezó a aceptar algunas “Practicantes pagadas” dentro del Programa de entrenamiento, estas estudiantes eran requeridas para proveer cuidados en casa de pacientes que no regresaban a los hospitales. En el año siguiente inició su trabajo sobre los derechos de las enfermeras que operaban bajo supervisión del hospital.

A lo largo de sus experiencias con este programa, y visualizando las condiciones degradantes en las cuales los estudiantes bajo su cargo trabajaban, consideró que todo debía mejorarse. Sus hallazgos la llevaron a dos convicciones que mantuvo el resto de su vida. La primera era que solo las mujeres entrenadas podían considerarse a sí mismas “Enfermeras”, la segunda era que los administradores hospitalarios y los médicos, antagonistas a la idea, buscaban explotar a las enfermeras.

La visión de Manson del entrenamiento de las enfermeras comprendía tres grandes aspectos:
-Las enfermeras que asumían el entrenamiento necesitan tener un cierto nivel de educación.
-El entrenamiento debía ser estandarizado en cada programa.
-Las enfermeras que se graduaban en estos programas debían tener Licencia del Estado.
En 1887 decide casarse con el médico Bedford Fenwick, quien trabajó junto con su esposa en los asuntos del entrenamiento y del registro. Obligada a renunciar al cargo de Matrona por su matrimonio, la señora Fenwick contó con el mayor tiempo para dedicarse a su proyecto “La causa de las Enfermeras”.

Un trabajo arduo

Con el trabajo de Fenwick, los avances de la ciencia y la nueva visión del rol de mujer, la Enfermería tuvo un cambio. Ella pensaba que el registro realizado en cada estado debía ser obligado por el Parlamento, la educación estandarizada debía ser exigida a las enfermeras que deseaban estar registradas y de esta manera eliminar a las mujeres sin entrenamiento que se denominaban a si mismas “enfermeras”.

Al año siguiente de su matrimonio, y de su salida de Bart`s, ella y otras Matronas consiguieron una posición en la Oficina de la Asociación de Hospitales. El comité seccional después de largas deliberaciones llegó a la conclusión que las enfermeras deberían ser registradas cuando tuvieran al menos tres años de entrenamiento o de lo contrario no. El consejo de la Asociación de Hospitales desconoció la opinión del comité, considerando que el requisito de un año de entrenamiento o menos sería más que suficiente. Las Matronas renunciaron a la Asociación de Hospitales, rechazando rotundamente lo ocurrido.

Como una reacción a la inflexibilidad de la Asociación de Hospitales, Fenwick se hizo a si misma más inflexible. A finales de 1887 creó su propia coalición, la Asociación de Enfermeras Británicas (BNA). La BNA fue la primera organización “profesional de Enfermeras” que existió. La meta de la BNA era asegurar un estatus legal y un reconocimiento estatal de las enfermeras. Sus acciones en la BNA predicaban su creencia en que las enfermeras debían tener su propio cuerpo de conocimientos antes de ser enteramente enfermeras, que el entrenamiento de estas mujeres debía estandarizarse a través de todo el país y para asegurar las mejores calidades estas enfermeras debían someterse a exámenes o pruebas periódicas para completar su entrenamiento.

Siempre como aguda observadora, Fenwick puso en práctica lo que había aprendido de sus padrinos políticos y usó la publicidad y la propaganda a su ventaja. A comienzos de 1888 invitó a la hija de la Reina Victoria, Alice, como presidenta de la Asociación Británica de Enfermeras, Fenwick se convirtió en su secretaria y su esposo fue nombrado tesorero. El objetivo de la BNA era abrirse a las enfermeras calificadas y a los médicos. Tuvo oposición de esas mujeres que no conocían el estándar de tres años de entrenamiento y que creían que el registro no era importante. Tuvo también resistencia de los médicos y administradores hospitalarios que consideraban que estas mujeres con entrenamiento disminuirían su autoridad y podrían ser rivales potenciales en lo económico.

Bibliografia

Sin autor. Siglo XIX – Ethel Gordon Manson. Mujeres que hacen la historia – breves biografías (blog), 22/05/2009. VER

Zambrano Plata, Gloria Esperanza.  Ethel Fenwick una mujer del siglo XXI en el siglo XIX. Investigación en Enfermería: Imagen y Desarrollo 2003. 5(1-2): 79-85. VER

 

La historia del beso de Times Square

Autoras: Ana Olvera García y María Mota Guerrero, 1ºB (2014/15)

Todos hemos visto esta imagen miles de veces, ¿pero sabemos realmente que expresa?Vamos a hacer un repaso sobre su curiosa historia.

beso-enfermeraEl fotógrafo, Alfred Eisenstaedt, originario de Prusia, transmitió al mundo en agosto de 1945 la alegría de un marinero y una enfermera, a través de una imagen que ha quedado inmortalizada.  Los protagonistas de la imagen celebraban con un apasionado beso el triunfo definitivo de las tropas estadounidenses sobre las fuerzas japonesas en la Segunda Guerra Mundial. Lo más importante es lo que se esconde detrás de esta foto, ¿por que besa a una enfermera? No es que fuese su pareja, es más, ni si quiera se conocían, pero el propio marinero asumió que fue una manera de agradecimiento por todos los sacrificios que estas mujeres realizaron a lo largo de aquellos duros años durante la guerra.

Así lo relató Alfred Eisenstaedt: “En Times Square durante el día de la victoria, vi a un marinero a lo largo de la calle que agarraba a todas y cada una de las chicas que se ponían a su alcance. Tanto si pudieran ser su abuela, fueran altas, delgadas o viejas, no hacía distinción. Fui corriendo atrás mirando por encima del hombro con mi Leica pero ninguna de las tomas que hacía me agradaba. De repente, como un destello, vi algo que se me grabó. Me di la vuelta y capturé el momento justo en que el marinero besó a una enfermera. Si ella hubiera llevado un vestido oscuro jamás me habría dado cuenta. Nunca habría disparado la toma, o si el marinero hubiera llevado uniforme blanco, lo mismo. Realicé cuatro tomas. Fue en apenas unos segundos.”

Más información

-La más completa historia del beso y sus protagonistas, con motivo del fallecimiento del marinero VER

-En el siguiente blog se pueden ver las cuatro tomas originales de la famosa fotografía, además de la realizada por otro fotógrafo que se encontraba en el lugar. Se incluye un reportaje de la CBS News sobre el reencuentro de los protagonistas. VER

-Sobre la reproducción de la escena del beso en forma de escultura de 25 pies realizada en San Diego VER

-No todo son alabanzas, en este blog se realiza una visión crítica de la escena del beso, que asemeja a un acto de violación VER

Científicos que cambiaron la historia de la ciencia siendo sus propios ratones de laboratorio

Autora: Sandra Pérez Rodríguez,1ºA (2014/15)

La historia de la ciencia está siempre en continuo cambio. Los avances en este campo a veces pueden discurrir con métodos poco “ortodoxos”, técnicas de dudoso resultado y mucha, muchísima curiosidad. Pero en ocasiones la curiosidad puede “matar al gato”. A continuación veremos algunos ejemplos de valientes eruditos, que utilizaron como ratones de laboratorios a si mismos y a los que, en gran medida,  les debemos mucho.

John Scott Haldane (1860-1936)

Fisiólogo británico, nació en Edimburgo en 1860 y murió en Oxford en 1936, realizó sus principales trabajos sobre la fisiología de la respiración. Fue profesor de fisiología en Universidades de Escocia e Inglaterra, y posteriormente ejerció el cargo de director de un laboratorio de investigación minera.

haldaneDescubrió los efectos que diversos gases peligrosos tienen en el cuerpo y en el estado mental, muchas veces experimentándolos en sí mismo (e incluso en su hijo). Uno de estos episodios tuvo lugar en 1893, cuando se metió en una caja hermética y se mantuvo allí durante ocho horas, respirando el mismo aire, para anotar los efectos que eso tenía sobre él. A partir de este experimento, Haldane concluyó que la desoxigenación de la sangre aumenta su capacidad de transportar dióxido de carbono, un fenómeno que pasó a ser conocido como “efecto Haldane”.

Después, investigó los gases peligrosos presentes en las minas. Para esto empleó pequeños animales y descubrió que el más letal era el monóxido de carbono. Solo para asegurarse, también se envenenó con el gas en una cámara cerrada, con la finalidad de verificar los efectos esperados. Eventualmente, se le ocurrió la idea de emplear animales pequeños (particularmente a los canarios) como detectores de gases, toda vez que sus cuerpos sufrían los estragos del envenenamiento mucho más rápidamente.
Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, el ejército alemán empezó a emplear un gas venenoso como arma. Haldane fue llevado al frente de batalla para que investigara el gas en cuestión (cloro) y le pusiera una solución al asunto. Nuevamente, usaría su propio cuerpo para los experimentos, y sus esfuerzos llevaron al desarrollo de la primera máscara de antigás.

David Pritchard

Mientras trabajaba en Papúa Nueva Guinea a finales de la década de 1980, el Dr. David Pritchard notó que un parásito conocido como Necator americanus, que provoca anquilostomosis, tenía algunos efectos secundarios positivos. Los pacientes infectados se volvían menos propensos a tener problemas con enfermedades autoinmunes, especialmente asma y fiebre del heno.

Pritchard190Al regresar a la Universidad de Nottingham, el médico estaba ansioso por probar su idea y verificar si de hecho existía algún tipo de conexión entre los dos factores. Sin embargo, había un problema: el parásito era muy peligroso y responsable, en esa época, por unas 65.000 muertes en las zonas tropicales cada año, así como de cientos de miles de cuadros de anemia.

El comité de ética no le permitió que empleara sujetos humanos, a menos que tuviera la certeza de que fuera seguro. Entonces Pritchard hizo algo radical: se utilizó a sí mismo como sujeto de pruebas. Se infectó con 50 parásitos para desarrollar una técnica de prueba segura en condiciones de laboratorio, y llegó a la conclusión de que los participantes deberían ser infectados con solamente 10 parásitos para que dieran resultados sin colocarlos en peligro.

Hasta el año 2006, el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido finalmente permitió realizar los estudios en seres humanos.

Horace Wells (1815-1848)

El 10 de diciembre de 1844, Horace Wells y su esposa Elizabeth asistieron a un show donde a un grupo de voluntarios les suministraron óxido nitroso (gas hilarante), quienes luego de inhalarlo comenzaron a reír descontroladamente y a hacer cosas estúpidas.

WellsUno de los voluntarios comenzó a perseguir a un enemigo imaginario y en su alocada carrera tropezó. Cuando regresó a su asiento se dieron cuenta que tenía la pierna desgarrada, pero el individuo no sintió dolor hasta que los efectos del gas se disiparon. Esto le dio a Wells una gran idea.

Para probar la eficacia del gas, se extrajo los dientes. El proceso resultó todo un éxito, y Wells hizo varias otras extracciones sin ningún tipo de complicación. Así, sintió que debía mostrar su don al mundo. Preparó una exhibición en el Hospital General de Massachusetts, en los Estados Unidos, pero el gas no se administró correctamente, y su paciente comenzó a retorcerse de dolor.

Wells se mudó a Europa con todo y su mala fortuna para continuar sus investigaciones. Cuando regresó a los Estados Unidos, descubrió que el óxido nitroso había sido sustituido por éter y cloroformo en anestesias. Entonces, comenzó a experimentar con cloroformo de la mejor forma que sabía: en sí mismo. Desafortunadamente, en aquella época, los efectos de la exposición prolongada a la sustancia eran totalmente desconocidos. Tras inhalar el gas por una semana, Wells quedó totalmente loco – llegó a arrojar un recipiente con ácido sulfúrico sobre dos prostitutas. Fue a parar a prisión y, más tarde, cuando finalmente volvió en sí, Wells se sentía tan culpable que se suicidó.

Lazzaro Spallanzani (1729-1799)

Este biólogo italiano del siglo XVIII estudió una amplia variedad de temas, incluyendo la biogénesis y la ecolocalización. Sin embargo, sería su trabajo sobre las funciones corporales lo que le valió un lugar en esta lista.

spallanzaniAntes de su investigación, se creía que la digestión era un proceso mecánico llamado trituración. Pero él mostró que había una reacción química involucrada en el proceso. Específicamente, demostró el proceso realizado por el jugo gástrico en el estómago. Empleó una variedad de animales para sus experimentos. Para obtener muestras del jugo gástrico, provocaba el vómito en los animales o les empujaba una esponja atada a una cuerda por la garganta.

También llevó a cabo esos experimentos en un único ser humano: él mismo. Spallanzani tragaba muestras envueltas en bolsas de tela o tubos de madera y las regurgitaba después de un tiempo. Si se requería, engullía la misma muestra más de una vez.

Henry Head (1861-1949)

Henry_Head_2El neurólogo Henry Head realizó enormes avances a principios del siglo XX en el conocimiento de nuestro sistema nervioso y en particular del sistema somatosensorial mediante un método muy poco ortodoxo: con ayuda de un colega cortó y reconectó sus propios nervios para estudiar el proceso de recuperación de las sensaciones.

En seguida, pasó sus próximos cuatro años documentando su recuperación. Cada fin de semana, viajaba para la Universidad de Cambridge y se sometía a un examen de sus brazos afectados y no afectados para anotar las diferencias.

Cuidadosamente, Head monitoreaba todas las alteraciones sensoriales que experimentaba. Finalmente, se convirtió en uno de los primeros médicos en hablar sobre disociación sensorial, especulando sobre la existencia de dos sistemas sensoriales diferentes, que llamó sistemas epicrítico y protopático.

FUENTES

Bermejo Bermejo, María Isabel. Haldane, John Scott (1860-1936).La web de las Biografías. VER

Sin autor. El neurólogo que se cortó los nervios. NAUKAS Ciencia, escepticismo y humor, 16/IX/2010. VER

Sin autor. La triste historia de Horace Wells. Sentado frente al mundo, 25/IV/2010. VER

Sin Autor. 10 Casos de valientes científicos que fueron sus propios ratones de laboratorio. Difundir, 9/XII/2014. VER