Archivos mensuales: noviembre 2015

Próximos itinerarios pedagógicos por la Granada Hospitalaria

Anunciamos las próximas visitas que vamos a realizar por la Granada Hospitalaria (la segunda de ellas ha variado de fecha)

ITINERARIO 1 El Hospital Real y la Biblioteca Universitaria
Fecha: 4 de diciembre de 2015
Punto de encuentro: zaguán de entrada del Hospital Real (sede del rectorado de la UGR, c/ Cuesta del Hospicio, detrás del Triunfo)
Hora: 12: 15 h

Itinerario 2 Tras los pasos de Juan de Dios y hospitales de patronato
Fecha: 15 de diciembre de 2015
Punto de encuentro: zaguán de entrada del Hospital de San Juan de Dios (calle San Juan de Dios, esquina con c/ Rector López Argüeta, no confundir con Hospital de San Rafael)
Hora: 15:30 h

Este segundo itinerario ha variado la fecha por motivos de organización, así pues no será el 9 sino el 15 de diciembre. Si alguien de los inscritos en el día 9 no puede hacerla en la nueva fecha debéis comunicarlo de manera urgente a vuestro profesor (mamezcuam@ugr.es) anulando la visita, de lo contrario se os considerará a efectos de selección.

Selección

Dado que las plazas son limitadas, y son muchas las solicitudes recibidas, será necesario realizar una selección que haremos siguiendo el estricto orden de inscripción y teniendo en cuenta el número de asistentes de cada grupo (también se procurará que pueda optarse al menos a una de las visitas programadas). Si un grupo no cubre las plazas asignadas, se distribuirán equitativamente en el resto de grupos.

Los alumnos que no hayan logrado entrar en una primera selección, quedarán como suplentes de su grupo para cubrir las posibles renuncias que se produzcan. Si finalmente hubiere suficientes alumnos para realizar nuevas visitas, intentaremos programarlas más adelante.

Los alumnos que aún no han realizado su inscripción, pueden hacerla enviando un correo  al prof. Amezcua (mamezcuam@ugr.es). El listado de admitidos de la primera visita se publicará el lunes 30 de noviembre por la mañana.

AVISO

Aquellos alumnos que por alguna circunstancia no pudieran acudir a la visita deberán comunicarlo a la mayor brevedad posible (mamezcuam@ugr.es) con el objeto de incorporar a suplentes.

Se ruega puntualidad. De cara a realizar la galería fotográfica correspondiente a la visita, os pedimos que os llevéis vuestras cámaras y realicéis fotografías a todo aquello que os llame la atención, pero procurando que también aparezcamos los visitantes, no solo los monumentos.

T8a: La Enfermería como profesión

Diapositivas del profesor (Descargar TEMA 8a-Profesion)


ALGUNAS WEBs DE REFERENCIA
CIE Consejo Internacional de Enfermeras VER
NANDA International VER
American Nurses Foundation VER
PARA COMENTAR EN CLASE 
Cuidando al paciente inglés VER VIDEO
 
Buscan estabilidad laboral y mejorar en sus especialidades. Son enfermeros y enfermeras españoles que cada año, desde hace una década, se instalan en Reino Unido para trabajar en la sanidad pública británica. Solo en 2009 se han hecho cien nuevos contratos a los que se accede después de una rigurosa selección y a los que se presentan sobre todo mujeres. Un equipo de Informe semanal ha estado en algunos de esos hospitales y les cuenta esta semana la historia de esas enfermeras que, aunque a menudo vuelven, empiezan la carrera profesional muy lejos de su casa.
— 
Tras ver el video, intenta responder a las siguientes cuestiones (deja tu comentario):

¿Qué actividades realizan las enfermeras inglesas que no hacen las españolas?
¿En qué aspectos incide la formación en España?
¿Qué diferencias observas entre los hospitales ingleses y los españoles?
¿En qué se diferencia el modelo de enfermería inglés y español?

LA ENFERMERIA DEL SIGLO XXI (video promocional del Consejo general de Enfermería de España)

EL DECALOGO DE LA ENFERMERA

UNA ENFERMERA GERENTE DE HOSPITAL

Carmen Ferrer Arnedo es enfermera y fue Gerente del Hospital de Guadarrama (Madrid, España). En este video, Carmen nos cuenta cómo se gestionan los trabajos asistenciales, investigadores, administrativos, de intendencia y de personal de un hospital de media y larga estancia desde el punto de vista enfermero.

DIA INTERNACIONAL DE LA ENFERMERIA (Celebración por el Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana) VER

¿Qué aspectos te han llamado más la atención de este vídeo? ¿Qué te parece la idea de que las enfermeras deben participar en la política? ¿Por qué se justifica? ¿Por qué las enfermeras tienen mayor capacidad para conectar con los ciudadanos? ¿Qué significa que la enfermería es una profesión imprescindible que trabaja por ser prescindible? Deja tus comentarios en esta entrada.

La prof. Rosa Mª Alberdi es probablemente una de las enfermeras españolas más influyentes de nuestro tiempo. Su compromiso desde la docencia y desde la política con los derechos de los ciudadanos y con el desarrollo profesional lo pone de manifiesto en sus numerosas intervenciones en público. En la que incluimos a continuación, Alberdi reflexiona muy críticamente sobre las medidas ante la crisis en relación con el derecho a la salud y sobre la responsabilidad y el compromiso que tienen las enfermeras ante la defensa de este derecho.

RELACIONES ENTRE ENFERMERAS Y MEDICOS

Sofía Castaño Márquez y Sara Casado García (1ºA) han realizado este vídeo con el testimonio de una enfermera y un médico, hablando de las competencias enfermeras y de las relaciones entre ambas disciplinas.

 

COMO NOS VE LA SOCIEDAD

Algunos materiales que nos pueden ayudar a conocer la imagen social de la Enfermería

-Enfermería, un eslabón clave en la asistencia VER

LA ENFERMERIA EN EL CINE Algunas películas donde la enfermera ocupa un puesto protagonista, con sus luces y sombras

Hable con ella (ver tráiler) (ver un estudio crítico)

El paciente inglés (ver tráiler) (ver película) (ver comentario)

Historia de una monja (ver película)

José Siles realiza una síntesis muy completa sobre el tema de la Enfermería en el Cine VER

 ENTRADAS RELACIONADAS

Diez “Tesis” para una Historia de la Enfermería visible

Tutoría 3: Recursos para el trabajo académico

Cómo citar esta entrada

Amezcua, Manuel. Recursos documentales en Enfermería y sus utilidades para el trabajo académico. Gomeres (blog), 24/11/2015. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=637

Comencemos hablando de pensamiento crítico

Uno de los problemas que enfrentamos a la hora de seleccionar información es la sobreabundacia de la misma, lo que algunos llaman infoxicación, que llevado al terreno del conocimiento científico se agrava por el crecimiento exponencial de la ciencia (en la actualidad se publican en el mundo varias decenas de miles de revistas científicas). Por ello, nuestro gran desafío a la hora de gestionar la información es seleccionar aquella que, siendo más creíble, tiene mayor potencial para ayudarnos a crear conocimiento nuevo.

Y para hacerlo con rigor, primero tenemos que cultivar el pensamiento crítico, una de las habilidades intelectuales consideradas imprescindibles para tomar decisiones. Pero el pensamiento crítico no solo alude a la posibilidad de seleccionar información científica, sino que nos permite razonar correctamente, tomar decisiones informadas y autónomas y resolver problemas complejos en un mundo cambiante. Visualicemos el siguiente vídeo y comentémoslo antes de pasar a ver las diapositivas del profesor y resto de materiales aportados. Deja tus comentarios al final de la entrada.

Presentación del profesor (Descargar Tutoría-3 )

ref-vancouver

MATERIALES DE APOYO

Conferencia del Prof. Amezcua sobre recursos documentales de Enfermería en la Universidad de Murcia VER

Ver entrada sobre Recursos para el trabajo académico IR

Trabajo en grupo para el Seminario de Teorías y Modelos

Antes de exponer el trabajo en grupo que vamos a realizar este año para Teorías y Modelos, nos gustaría que debatiésemos sobre un asunto importante: el trabajo colaborativo, que también llamamos trabajo en equipo.  Para hacerlo vamos a ayudarnos del siguiente vídeo, que después de cuestionar la manera en que los sistemas educativos fomentan la evaluación individual, nos propone ideas para garantizar un verdadero aprendizaje cooperativo. Después de visualizarlo, ¿qué te sugiere? Deja tu comentario al final de la entrada.

UNOS MATERIALES PREVIOS

Antes de comenzar, os recomendamos que visualicéis la siguiente conferencia, pronunciada por una joven investigadora enfermera, Olga J. Gómez Rodríguez, que intenta explicarnos para qué sirven esta cuestión de los modelos y teorías. Aunque es algo más largo que lo habitual, tiene de bueno que la conferenciante es muy amena y concreta en su exposición, así que ¡adelante!

En la siguiente web podéis encontrar información más esquematizada y sucinta sobre las teorías en Enfermería y algunas de sus principales representantes. VER

—–oooOooo—–

OBJETIVO Determinar las principales diferencias entre las teorías más influyentes en Enfermería. Teóricas que vamos a tomar como referencia:

-Dorotea Orem
-Callista Roy
-Martha E. Rogers
-Madeleine Leininger

Cada subgrupo de prácticas trabajará sobre la teórica que se le haya asignado (el listado se os proporcionará a través de Prado). Para hacerlo debéis seguir el esquema que proponemos a continuación.

PREPARACIÓN DEL TRABAJO Esquema de organización

1. Aspectos biográficos, con especial mención de aquellos que se relacionan con su teoría y de las principales obras que la contienen.

2. Afirmaciones teóricas fundamentales.

3. Conceptos básicos
-Los cuatro del metaparadigma enfermero según los concibe la autora (cuidado, persona, entorno, salud).
-Los específicos de su modelo.

4. Ejemplos de aplicación práctica, al menos dos en cada modelo, a partir de investigaciones realizadas bajo su influencia. Se debe indicar al menos dónde se hizo el estudio y por quién, el objetivo, el tipo de estudio y los resultados o conclusión principales en su relación con la teórica de que se trate (la referencia bibliográfica de estos trabajos ha de colocarse en la bibliografía).

5. Bibliografía, la utilizada para realizar el trabajo, incluidas las páginas Web que se hayan consultado (ver ejemplos de referencias más abajo, no se admitirán trabajos con bibliografía mal referenciada).

ATENCION Este es el apartado donde se observan mayores deficiencias, verifica que:
-Está uniformado el estilo de las referencias (ayudaros de los ejemplos anotados en el ejercicio).
-La anotación de los autores es correcta (primero apellidos y después nombre).
-Las referencias están numeradas y ordenadas según orden de mención en el texto, por lo tanto todas deben aparecer citadas en el texto.
-Aparecen todos los datos que deben ir en la referencia, según el tipo de documento (ver ejemplos).
-En los documentos electrónicos se anota entre paréntesis la fecha de acceso al documento).

6. Materiales divulgativos (opcional). Aquí pueden incluirse enlaces a páginas webs, blogs, vídeos, etc. que recojan materiales de interés sobre la teórica o su obra.

Ver en el apartado Pensadores de Gomeres la entrada Virginia Henderson, que puede servir de referencia del resultado que esperamos obtengáis en este trabajo.

CARACTERISTICAS DEL TRABAJO

-No debe exceder de 6 páginas, escritas en Arial 12, con márgenes estándar.
-Al comienzo del trabajo deberá aparecer el título (el nombre de la teórica asignada), los nombres de los alumnos que lo han realizado y el grupo de prácticas al que pertenecen (por ejemplo: Aldonza Lorenzo, Alonso Quijano, Justina Díez y Juan de Mena, Grupo A, grupo de prácticas 4-3).
-Una vez finalizado, el trabajo deberá ser enviado a través de Prado (pestaña Prácticas y Seminarios, apartado Trabajo de grupo) teniendo como fecha límite para hacerlo el 9 de enero de 2017.
-El trabajo deberá ser expuesto en grupo en los seminarios del mes de enero, para lo cual recomendamos se apoyen con una presentación de diapositivas y una participación equitativa de los componentes del grupo.
-La distribución de los grupos se realiza según listado que se ha remitido a través de Prado.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Henderson, V. La naturaleza de la enfermería. Reflexiones 25 años después. Madrid: Interamericana-McGraw Hill, 1994.

Kérouac, S.; Pepin, J.; Ducharme, F.; Duquette, A; Mayor, F. El pensamiento enfermero. 1ª ed., 4ª reimp .Barcelona: Masson, 2007. Localiza el libro en google books: ACCECER

Luis Rodrigo, MT; Fernández Ferrín, C; Navarro Gómez, MV. De la teoría a la práctica. El pensamiento de Virginia Henderson en el siglo XXI. 3ª edición. Barcelona: Elsevier Doyma, 2007. Localiza el libro en google books: ACCEDER

Raile Alligood, M.;  Marriner-Tomey, A. Modelos y teorías en enfermería.  7ª edición. Madrid: Elsevier Science, 2011. [Hay otras ediciones anteriores que también se pueden consultar y que el modelo de V. Henderson está más desarrollado] Localiza el libro en google books: ACCEDER

Wesley, R.L. Teorías y modelos de enfermería. 2ª ed., México: McGraw-Hill Interamericana, 1995.

También recomendamos completar la información a través de artículos de revistas y documentos web que el alumno deberá localizar a través de internet.
Para obtener ejemplos de aplicación práctica de los modelos de enfermería sugerimos realizar búsquedas en la base de datos CUIDEN (para almacenar las búsquedas personalizadas recomendamos darse de alta como usuarios registrados, que es gratuito) http://www.index-f.com/new/cuiden/

Te recomendamos revisar previamente la entrada correspondiente a la Tutoría 3: Recursos para el trabajo académico, pues te ayudará a utilizar estrategias de búsqueda bibliográfica.

EJEMPLOS DE NOTACION BIBLIOGRAFICA según estilo APA o Harvard

a) Libro

Raile Alligood, M.;  Marriner-Tomey, A. Modelos y teorías en enfermería.  7ª edición. Madrid: Elsevier Science; 2011.

b) Capítulo de libro

Calnan, Michael; Gabe, Jonathan. The retratification of primary care in England. En: Gabe, Jonathan; Calnan, Michael. The new sociology of the health service. New York: Routledge, 2009; Pp.: 56-78.

c) Artículo de revista

Weaver, K; Olson, J. Understanding paradigms used for nursing research. Journal of Advanced Nursing 2006; 53 (4): 459-469.

d) Documento electrónico

Cisneros G., Fanny. Teorías y Modelos de Enfermería. Popayán: Universidad del Cuaca, 2005. Disponible en http://artemisa.unicauca.edu.co/~pivalencia/archivos/TeoriasYModelosDeEnfermeriaYSuAplicacion.pdf [acceso: 9/12/2017].
[no se admitirán direcciones url si no vienen precedidas de su respectiva referencia bibliográfica completa]

ATENCION CONDUCTA AMENAZA

Ya sabéis que los profesores pasaremos todos los trabajos realizados por los alumnos por un programa antiplagio para detectar esas nefastas prácticas de copia-pega que tanto daño hacen al conocimiento. Eso significa que si detectamos un índice de copia superior al 30 % del texto, no se dará por válido el ejercicio, lo que supondrá tener que presentarse al examen de septiembre para superar esta parte de la asignatura.

El que avisa…

Relatos premiados en el certamen literario “La mejor enfermera”

Ver fallo del jurado en http://index-f.com/gomeres/?p=985

 Relato premiado

“Al intimar”, por José Manuel Gómez Vega (Torrejón de Ardoz, Madrid)

 «I’m just a nurse. I just make the difference between life and death». Suzanne Gordon

 Te sentiste poseída por un odio visceral, tribal, cada una de tus células gritaba venganza. Nadie sospecharía nada, bastaría una almohada.

Era un viejo de ojos brillantes y gesto adusto. Una compañera te había dicho que fue rentista, «de los que viven del cuento». Acomodaste su almohada y quisiste leer unas gracias en el leve estiramiento de sus agrietados labios. Al cabo de unos días ya te habías acostumbrado a tu primer trabajo. También a su mirada. Nunca recibía visitas.

Apreciabas que cerrase los ojos cuando, con la ayuda de un colega, lo lavabas, que no te mirase mientras recorrías su piel de odre con una toalla húmeda. Parecía que tuviese los huesos pegados a la piel. No obstante, debía de haber sido un hombre fuerte, uno de esos morenos de ojos claros penetrantes. Tu colega debió notar un esmero especial, porque al terminar te aconsejó que no te encariñaras, «estos no duran mucho» dijo, y tú te sobresaltaste al pensar que el viejo lo hubiese podido escuchar. Regresaste para cubrirlo y componerle el embozo, dejando sus brazos por fuera, como a él le gustaba, y sentiste el roce áspero de su mano sobre la tuya. Seguramente quiso decir que ya lo sabía.

Desde entonces le permitías rechazar el puré o el yogurt. Pensabas que bastante tenía el pobre con morirse como para incordiarlo con la comida. En su taquilla apenas había nada: un elegante traje de alpaca, un par de libros en alemán, una caja de puros… Te giraste con la caja en las manos para amonestarlo con una sonrisa cómplice y él comenzó a gemir con ambas manos extendidas hacia ti. Al abrirla descubriste que contenía fotografías, todas en blanco y negro.

Así comenzó una agradable rutina, tú te sentabas sobre la cama, con las caderas próximas a sus costillas, y empezabas a mostrarle las fotografías. El viejo balbuceaba, trataba de explicarse. A veces se le escapaba una lágrima, otras una sonrisa. Eran fotos de ciudades irreconocibles, quizá centroeuropeas. En algunas, las menos, aparecían personas posando solemnemente. Se emocionaba tanto que apenas podíais ver unas pocas; no obstante, todos los días se revolvía incómodo hasta que te sentabas junto a él con la caja de puros. Sospechaste que al viejo seguían gustándole las mujeres, porque su mano derecha cada vez se posaba con menor disimulo sobre tus caderas o muslo. No querías pensar que esa fuese su intención, aunque tampoco te hubiese importado saber que con esos leves roces le proporcionabas un pequeño alivio a su sufrimiento.

Una tarde, tras la cuarta o quinta fotografía, apareció el primer uniforme. Sin atender a sus gesticulaciones, comenzaste a pasar las fotos sin mostrárselas. No te fue difícil reconocerlo; efectivamente, había sido un hombre atractivo, pero también un oficial de las SS. Apartaste su garra de tu muslo, te pusiste en pie y lo contemplaste con profundo desprecio. Sin duda ignoraba que eras descendiente de judíos exilados, que tus abuelos desaparecieron en un campo de exterminio de Polonia.

Pasaste esa noche en vilo.

El viejo lo supo, lo adivinó en tu mirada. Contemplaste sus ojos despavoridos y colocaste la almohada… bajo su espalda. ¿Qué había sido de tu odio? Nada, se evaporó en un vacío abisal. Al intimar con la muerte sentiste un asombro inmenso, una orfandad radical, una soledad infinita que ya no te abandonaría nunca. Un instante después comenzó su agonía, la del cuerpo.

Accésit

La mejor enfermera”, por Paula García Quirós (Cúllar Vega, Granada).

Tengo una teoría. Todas las profesiones tienen un olor. La mía huele a sonrisas. Mucha gente dice que mi profesión huele a hospital, a anestesia, a suero, yo, a pesar de todo eso sigo firme en mi idea de que huele a sonrisas.  Soy la calma antes de una operación, soy la mirada cómplice tras las malas noticias, soy madre e hija, soy la confidente e incluso la consejera, soy un “no va a doler nada, lo prometo”, en resumen, soy enfermera.

El día que conocí a Arón era lunes. Llovía y hacía sol por lo que el arcoíris era grande y nítido. Había ajetreo en el hospital y como casi siempre cada uno intentaba hacer su trabajo de la manera más eficaz posible. De repente oí una voz que venía de la habitación 125.

-Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta…

Cuando entré había un niño sentado en la cama. Tendría unos ocho años y la sonrisa más brillante que había visto nunca. Sus ojos brillaban tanto que le daban color y brillo a toda su cara, una cara marcada por los tratamientos y las operaciones.

-¿El arcoíris se puede tocar?- me preguntó.

– No se puede tocar, cariño. ¿Cómo te llamas?

-Me llamo Arón y tengo ocho años casi nueve y mis padres dicen que estoy aquí porque tengo que estar, pero yo quiero tocar el arcoíris.

Hablamos durante media hora y seguí trabajando. Miré su historial cuando tuve un rato. Arón, ocho años (casi nueve), leucemia desde hacía dos años, necesitaba un trasplante para sobrevivir.

Al día siguiente volví a hablar con Arón, y así todos los días hasta que Arón cumplió nueve años. Ese día le montamos una fiesta en su habitación y la llenamos de arcoíris, de tartas, de cupcakes y de batidos de chocolate. Cuando todo el mundo se fue, me quedé con él.

-¿Sabes qué? De mayor quiero ser trabajar en lo que tú.

-¿Quieres ser enfermero? ¿Por qué?

-Porque no me gusta el olor a fuego de los bomberos, ni el olor a luna de los astronautas, ni el olor a tiza de los profesores, me gusta el olor a sonrisas.

-¿Los enfermeros olemos a sonrisas?

Y no hizo falta respuesta, Arón sonrió de una manera que iluminó la habitación.

Las semanas siguientes fueron duras, Arón estaba débil y cada día más grave. Su trasplante no llegaba y su sonrisa iba perdiendo luz. Decidí que había que hacer algo y hablé con sus padres y pusimos en marcha toda una campaña para conseguir esa donación. “No dejes que se apague el arcoíris”. Dimos charlas para concienciar de la importancia de las donaciones de médula e incluso Arón fue participante en algunas de ellas. Muchas personas se hicieron la prueba pero no encontrábamos a la persona compatible. Estuvimos un mes con la campaña y cuando creíamos que no encontraríamos apareció la persona compatible.

Cuando Arón recuperó su sonrisa (una incluso más bonita, más brillante y más grande) ya tenía nueve años casi diez. Era miércoles y llovía y hacía sol, y el arcoíris volvió a salir brillante y nítido.

Y eso es lo bonito de ser lo que yo soy y de hacer lo que yo hago. Que por mucha lluvia que haya, los enfermeros somos sol, y podemos convertir a nuestros pacientes en arcoíris.

 

Mención especial del jurado

Sonreír, amar y seguir”, por Yolanda Sánchez Espinosa (Barcelona).

Aleeee, Alessane… creo que no me entiende, ¿en qué idioma habla?

Le explicaré que es de noche.

−Hola, es de noche, ahora no pueden venir los traductores, menos las estrellas y los ángeles de la guarda todos duermen.

Mis intentos por explicarle eran fallidos porque su cara me mostraba que no entendía nada.

−Esa app con altavoz nos ayudará a intercambiar una fluida conversación en francés.

−¿Vous devez parler ici? Habla aquí que traducirá y podrás decirme si tienes dolor.

−¿Et je peux voir les dessins? −Siiii, podrás ver dibujos.

−¡J’ai peur! −¿Por qué tienes miedo?

−Je suis seul – no estás solo, me quedaré contigo, seré tu ángel de la guarda ¿te parece bien? Asintió con la cabeza afirmativo y parecía conformarse con poco.

−¿Donne-moi ta main pour sommeil? te daré la mano para dormir.

Parecía que poco a poco nos ganábamos la confianza y era importante, desaparecían los miedos y el confort le permitía descansar, era mi objetivo y lo estaba consiguiendo, casi tenía yo más ganas que su mano se entrelazara con mis dedos.

−Ale, somos un equipo y tenemos que chocar los cinco… Give me the five! Hacíamos un choque cómplice a lo rapero a modo protocolo con un guiño de ojo extra, me costó que entendiera la palmada y el golpe de nudillos que era a modo colegas cariñoso, pero luego ya formaba parte del ritual nocturno.

No entendía la cultura y no entendía por qué lo habían sacado de allí y estaba encerrado.

−Ale, puedes pedirme lo que tú quieras, puedo concederte el deseo especial de las dos de la madrugada.

−Yo solo deseo estar con mis amigos en la playa.

−Ale, voy a compartir un secreto, has de cerrar los ojos…

Ilusionado, entretenido y esperando con una sonrisa pícara, me daba tiempo a colocar mi Ipad con fotos de Costa improvisado con su canción “papatoui”.

Un, dos, tres… YA… puedes abrirlos.

Sus enormes ojos se inundaban de lágrimas, lloraba de felicidad y nostalgia, justo en ese momento era consciente que con poco se podía hacer feliz a un niño.

−Ale, ¡mira! somos un equipo, y ves que ella lleva un fonendo colgado, ella es la jefa, es como el árbitro en un partido de fútbol.

Pasamos de las lágrimas a las risas y en eso consistía cada noche, cuidarlo y encontrar el confort, concederle un deseo en el que trasladarnos a un lugar especial nos proporcionara felicidad, unas noches nos íbamos a la playa, otras cogíamos cocos, era difícil a veces intentar que el suero que colgaba no se cayera de verdad.

Poco a poco nos costaba más coger los cocos y el dolor era inaguantable y aquella noche ya no pude disfrutar más de esos enormes ojos y de la sonrisa pícara magnificada por sus rasgos, esa máquina respiraba por él y todos esos tubos eran para curarlo.

Recibí la llamada de la adjunta de la guardia de esa noche…

− Yolanda, has de cursar analítica completa, está sangrando mucho, pasaremos un concentrado y volumen.

Fue entonces cuando mis ojos se inundaban de lágrimas, Costa de Marfil no te iba a ver crecer, las olas ya no podrían acariciar tu oscura piel.

Podía llorar porque se había ido, podía sonreír porque ha vivido, podía cerrar los ojos y rezar para que volviera, mi corazón podía estar vacío porque no lo habíamos conseguido o lleno del amor que compartimos, puedo llorar y cerrar mi mente, pero puedo hacer lo que a ti te gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

Mención especial del jurado

Sí quiero”, por Ester Fernández Morell (Dilar, Granada).

Los niños tienen una capacidad innata; son desde el momento en el que nacen arquitectos, payasos, psicólogos, enfermeros, ángeles… saben adaptar cada capacidad a su momento y cuando crees que como enfermera lo tienes todo controlado, te mandan ese mensaje que llevan tiempo intentando descifrar y que al fin consiguen descubrir.

Estudiando en la Escuela de Enfermería nos hablaban a menudo de la famosa “empatía”; pero esa definición ̶̶ “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” ̶ no consigue abarcar lo que la palabra en si quiere expresar.

Aquella cualidad que debía acompañarnos durante toda nuestra trayectoria profesional (no de la mano ni junto a nosotros, sino en nuestras manos, dentro de nosotros) parecía entonces algo inabarcable, algo que yo como enfermera distaba mucho de conseguir. Sin embargo, cuando tienes a la persona ahí delante, sufriendo… puedes ser dos cosas: un humano que también sufre y quiere comprender, o un ser inhumano que cumple su trabajo pero considera que acercarse emocionalmente al otro va más allá de sus obligaciones. Hasta ahora creo no haber sido transmutada.

Fue una niña quien me enseñó, sin querer, que con ellos no pueden marcarse barreras porque si haces tu trabajo con alma y ternura, los niños, simplemente, las derriban. Cuando la conocí era una niña débil pero con el fuerte carácter que le había impuesto una enfermedad crónica y una familia difícil. Cada analítica era un grito de guerra, cada aerosol una lucha, y cada intento de “empatizar” un insulto hacia cualquiera que hiciera acto de presencia en su habitación. Pero no puedo juzgar el sufrimiento de una niña de 8 años con una mala evolución de la enfermedad, su eterna compañera.

Durante algo más de un año fuimos encontrándonos en los diferentes servicios del hospital. Y, esta vez, la barrera no solo la marqué yo. Fue ella la primera que la edificó, con su carácter, y la que más tarde la derribó cuando yo ya había construido la mía.

Llevaba un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos por un deterioro rápido, progresivo y claro, que abrazaba muy levemente la esperanza. Tras tranquilizarla después de uno de sus arranques de ira, mientras ella luchaba por respirar y relajarse y yo acariciaba su mano, me miró, se retiró suavemente la mascarilla y me dijo: “Ester, he estado pensando… ¿quieres ser mi hermana mayor?”.

Una pregunta tan clara, tan franca, que derribó esa pequeña hilera de ladrillos que todavía podía quedar y me hizo ver que era así como yo quería seguir trabajando, que la mejor enfermera no se rige por el número de personas que has salvado sino por aquellas que te han salvado a ti.

Mención especial del jurado

Teresa”, por Inés Mª Barrio Cantalejo (Granada).

Voy de copiloto. Teresa, mi compañera, enfermera como yo, insiste en que me siente delante. Está convencida de que mi rudimentario francés es mejor que el suyo. Se ha colado en el asiento de atrás sin darme tiempo a reaccionar. El tapizado del asiento que ocupo es de pelo artificial, largo y despeinado. Debemos estar a unos cuarenta y cinco grados y, con la intensa humedad ambiental, me siento como una gamba blanca de Huelva en plena ebullición, antes de llegar a una mesa de selectos comensales.

Allá donde apoyo mi brazo se queda pegado, no solo por la humedad del entorno, sino por la composición química indefinida de la sustancia que cubre el interior del vehículo. Imperceptible a simple vista, en contacto con mi cuerpo sudoroso, se convierte en un mucílago fluido que forma frágiles hilillos cuando levanto mi brazo.

He conocido a Teresa hace dos días. Ha llegado cuando llevo siete días adaptándome al bochorno de la estación camerunesa de lluvias. Me dicen que la lluvia está acabando para dar paso a la estación seca. No sé en qué se nota: la noche pasada la fuerza del agua bramó entre los mangos de la casa de los cooperantes. Golpeó con tal brutalidad el tejado que yo no era capaz de oír la radio ni con mis auriculares encajados en el oído medio. La víspera me había caído encima un escarabajo Hércules. No me asustó el aspecto fiero del coleóptero que anuncia el fin de las lluvias. Me sobrecogió sobre todo la perspectiva de abrirme tan poco heroicamente la cabeza, cuando aún no he empezado con las proezas que pienso acometer en mi primera experiencia de cooperación.

Teresa es una cooperante experimentada. Tiene una seguridad tan grande como su humildad. Sus movimientos, como sus palabras, son lentos, cadenciosos, dejando siempre una puerta abierta a quien quiera cuestionar lo que dice o hace. Si la docilidad de la firmeza o el rigor de la mansedumbre son oxímoron, esta contradicción forma parte del encanto de Teresa. Firme, ecuánime, rigurosa, inalterable. Cuatro adjetivos que, en condiciones normales, no podrían ir en la frase que a continuación define a alguien como mansa, dócil, adaptable y conciliadora. Pero Teresa no es normal. Es extraordinaria como persona e íntegra como enfermera.

Teresa no tiene casi tiempo de conocer la misión que nos han encomendado y que vamos a desarrollar juntas los próximos meses. Yo no puedo frenar la curiosidad de asomarme al maletín que ha dejado entreabierto con la confiada despreocupación que rezuman todos sus gestos. Su tamaño nada tiene que ver con el mío, al que también llamo maletín, pero que tendría que llamar baúl. Carteles coloridos con dibujos naíf sobre lactancia materna e higiene sexual, frascos con lejía, cuentagotas, pastillas de jabón, cuadernos y rotuladores en el maletín de Teresa. Esfigmomanómetro, otoscopio, glucómetro, oftalmoscopio, fonendo y un diapasón en el mío.

Tras cinco horas en todoterreno, llegamos a la chefferie Makovika, en el corazón de la selva. Nuestras miradas se dirigen simultáneamente al grupo de mujeres que lavan platos y cacerolas en la balsa de agua turbia donde chapotean pequeños cachorros caninos. Una joven madre de turgentes pechos da un biberón a un recién nacido. Unos niños juegan con una naranja que, tras rodar por el suelo, recibe ávidos mordiscos de distintas bocas, hasta que desaparece dejando pegotes de zumo en todas las manos infantiles.

Mientras Teresa agradece al chófer sus servicios con las singulares tres aproximaciones de pecho, me hago la olvidadiza y no cojo mi maletín. Las dos miramos alejarse el coche que dentro tres meses volverá para recogernos.

Mención especial del jurado

Ya estás aquí ya te oigo”, por Mª Luisa Ibáñez Elías (Sant Cugat del Vallés, Barcelona).

Ya estás aquí ya te oigo, el espacio se llena de paz, tranquilidad y saber hacer. El parte es intenso y curioso, vaya cosas os contáis, en la vida hubiera imaginado todo lo que se puede extraer de la vida de una persona tanto físicamente como emocionalmente con solo estar. Bueno eso es lo que me parece a mí, no solo estáis si no que veis y leéis entre líneas lo que nos afecta, lo que nos entristece, en definitiva todo aquello que no nos va bien para nuestra recuperación.

En algún momento te acercarás a mi cama, me dirás buenas noches y me preguntarás cómo he pasado todas estas horas en que tú me has perdido de vista y ahí empezaremos nuestra conversación, me dirás que mi mujer y mis hijos son encantadores, que me quieren y que solo están esperando que me recupere para poder llevarme a casa y así poder seguir con la vida que dejamos aparcada hace algún tiempo, filosofaremos sobre la enfermedad, lo injusta que es la vida a veces con algunas personas y lo poco que apreciamos todo lo que tenemos antes de perderlo, en fin, todas esas cosas que siempre decimos cuando le vemos las orejas al lobo pero nunca nos paramos a pensarlas de verdad en los momentos en que nos quejamos ante cualquier cosa que nos acontezca por nimia que sea.

Me asearás con esa delicadeza que te caracteriza, con ese mimo como si fuera algo tuyo, el masaje en las piernas y en los brazos ¿cómo está esa sonda que nos da tanto trabajo? de paso me explicarás cómo le han ido esas dichosas notas a tu hija, que tu madre se ha peleado con ella, que quiere salir el sábado y que a ti eso te apabulla, que no sabes qué tienes que hacer y todas esas cosas que al ser humano nos parecen tan y tan importantes.

Hoy a media noche después de haberme dado la vuelta y masajeado la espalda, después de ponerme la medicación, he oído cómo hablabas con tu compañera, le explicabas entre sollozos que tu marido te ha dejado hace dos meses, que no sabes nada de él, que tu hija te pregunta y no sabes qué responderle, que la hipoteca llega todos los días uno y con solo tu sueldo no puedes, y que por las noches cuando nadie te ve lloras pues no sabes dónde te has equivocado ni qué vas a hacer para salir airosa. Me he quedado de piedra, dos meses pasando por eso y sigues llegando con tu sonrisa, tu humanidad, preocupándote por todo y por todos, dando ánimos a las familias y a nosotros a fin de que entre todos podamos salir adelante. Admirable, esa es la palabra que te define, tu profesionalidad está por encima de cualquier duda, al entrar aquí dejas de lado todo lo que te inquieta y asumes el papel del que cuida, del que calma como si emocionalmente tú lo tuvieras todo cubierto, qué capacidad para separar, para seguir haciendo tu trabajo con la excelencia que os caracteriza, ya llorarás mañana con el café con leche de antes de acostarte, mientras tanto, lo importante somos nosotros, nuestro bienestar y confort.

Al despedirte hoy me has dado un apretón en el brazo y me has susurrado “suerte”, sabes que hoy me lo juego todo a una carta, no puedo expresarte todo lo que siento, solo me gustaría poderte dar las gracias por tu trato y humanidad, quizá mañana salga del coma y pueda ver tus ojos y pueda decirte que en adelante estaré yo contigo.

Mención especial del jurado

-“La mejor enfermera”, por Araceli Jiménez Lara (Churriana de la Vega, Granada).

Miedo. En su interior coexistían sus recuerdos y el monstruo que se alimentaba de ellos. Su mente se escondía, aterrorizada, ante la destrucción causada.

El alzhéimer lo estaba devorando. Desde dentro, no cesaba la lucha interna.

Estaba perdiendo todo lo que él era.

Quedando relegado a la imperfecta inexistencia.

Comenzó teniendo despistes frecuentes, imperceptibles para los demás.

Progresivamente se fueron manifestando: olvido de fechas, palabras, nombres.

No reconocerse en el espejo, saludar a un extraño reflejo.

Olvidó como sonreír, como caminar, como hablar. Retorno a la infancia.

¿Cómo vivir en estas condiciones?

Había perdido la ilusión, estaba irascible, desamparado, confundido.

 

El chirrido de la puerta lo liberó de sus ensoñaciones.

Había entrado una joven enfermera, que le mostraba una sonrisa resplandeciente.

Tal era el avance de la enfermedad, que sus hijos, ya que no podían responsabilizarse, recurrieron a una residencia.

Derek reconoció en aquella joven algo muy familiar.

El sonido de su voz le evocaba sensaciones del pasado, su amabilidad,

su trato tan cercano… Algo se despertaba en su interior.

Desprendía confianza, seguridad en sí misma, humildad.

La miraba con ojos extasiados, fulgurantes.

Quería que le siguiese hablando, que la melodía generada por sus cuerdas vocales pudiese despejar esa bruma oscura que ocultaba su memoria.

En Noruega estaban empezando a experimentar con la musicoterapia.

Helena, sin saberlo, estaba realizando una técnica similar con la armonía de su canto. Revisó sus constantes vitales y se despidió de él, sin esperar una respuesta a cambio.

 

Ella era hija de una enfermera española, que, al igual que su madre, había solicitado trabajo en Noruega para adquirir experiencia y poder desarrollar sus habilidades, adquiridas tras cuatro arduos años de carrera.

También, y no menos importante, para satisfacer un deseo oculto en lo más recóndito de su corazón, solo compartido con su madre, antes de fallecer.

Necesitaba encajar la pieza que faltaba en su vida.

Helena continuó visitando a diario a Derek, cuidándolo con infinito cariño.

Con todos los pacientes se armaba de valor y paciencia, intentaba potenciar el autocuidado (según el estadio de la enfermedad en que se encontraban), les daba conversación, los comprendía y apoyaba.

 

Pero con Derek era incapaz de mantener el mismo trato.

Él conseguía que se duplicasen sus cualidades.

Se sentía una ‘súper enfermera’ a su lado.

Aunque a veces la implicación sentimental la sobrepasaba.

Había crecido aceptando la ausencia de una figura paternal, siempre preguntándose cómo sería tener un padre.

Poder subirse a sus protectores hombros e imaginar que estaba más cerca de tocar el cielo. Ahora se había materializado ante sus ojos ese deseo invisible que la había acompañado siempre.

Lo más difícil para ella era no poder decirle lo feliz que la hacía aquel reencuentro.

Derek sentía, por su parte, una catarsis interna.

La visita de Helena era un bálsamo para su desolación y aislamiento. Sólo podía expresarse con sus ojos, que eran la única vía de comunicación con el exterior.

 

Cada vez iba a peor. Sus órganos se estaban deteriorando vertiginosamente.

Un día Helena entró a su habitación y encontró una inmaculada blancura donde antes había estado su cuerpo.

Derek había fallecido.

Sorpresa y negación, posteriormente una prolongada depresión.

Vivió el tan estudiado duelo en su propia piel.

Pasado un tiempo, decidió visitar su tumba y dejarle una gardenia blanca,

símbolo del secreto que no le había confesado. Le ayudó a aceptar su ausencia.

 

Tras superarlo, se prometió ser la mejor enfermera, competir consigo misma, aprender de sus pacientes. Cada enfermo necesitaba un cuidado personalizado.

Investigar sobre esta devastadora enfermedad, proyectar toda la empatía, humanidad y solidaridad que colmaban su corazón.

Mención especial del jurado

Al límite del abismo”, por Amelia Sanz (Guadalajara).

El proponer en casa mi decisión de ser enfermera, tomó por sorpresa a toda la familia pero fue aceptada con agrado. Tan solo hubo una persona que con todo el cariño del mundo trató de disuadirme.

-Pero hija, con lo joven que eres, todo el día con enfermos. ¡Tiene que ser muy triste!- Era mi abuela. Pura generosidad, puesto que al verse mayor bien pudo pensar: -¡Qué bien ya tengo quien me cuide! Pero no… siempre mirando por el bienestar de todos cuantos la rodeaban antes que por ella misma.

No había por entonces en mi ciudad, por lo que comencé mis estudios en la capital. Y allá fui, a estudiar Enfermería. Era la primera vez que me separaba de mi familia y es cierto que confluían en mí dos sentimientos ambivalentes: las ganas de volar del nido y explorar la vida pero también el miedo a lo desconocido.

Son muchas las vivencias en esta bonita profesión que se presentan a lo largo de la vida laboral. Unas terribles, que dejan huella indeleble. Otras tan humanas que te acercan a las personas aún sin quererlo. Otras contienen su chispilla de humor. Y muchas veces son tan tiernas que se meten el corazón y allí se guardan por siempre… lo principal es saber dar ese trato profesional y humano que a nosotros nos gustaría que nos diesen estando al otro lado de la barrera.

Uno de mis primeros destinos, siendo alumna, fue la planta de pediatría y por siempre recordaré a ese chiquillo de once años, atado a la cama lleno de tubos por todas partes, pero con la sonrisa en los labios. Unos labios cianóticos por esa falta de oxígeno que apenas tenían fuerza para abrirse a la hora de comer. Padecía una enfermedad cardiaca degenerativa y estaba a la espera de un trasplante.

A los pocos días llegó el anhelado corazón, compatible con él y a quirófano fue con gran esperanza y la sonrisa más bonita que jamás vi.

Pocos minutos después le veíamos a través de “la campana”. Allá abajo, en la camilla de quirófano, apenas un niño con el coraje del más grande de los hombres y su sonrisa impertérrita, contestando a todos tímidamente. Envuelto en mil paños verdes, rodeado de mil tubos y aparatos, preparada la extracorpórea y todo el instrumental preciso para tan delicada intervención.

Una multitud de personal, médicos, enfermeras, auxiliares, celadores… cada uno en el puesto correspondiente, pendiente de su trabajo con la mayor coordinación para que todo fuese un éxito.

Desde arriba se veía el trasiego de aquella sala donde un niño se debatía entre la vida y la muerte. Donde todo el equipo trabajaba sin descanso para lograr salvar esa vida que de otro modo estaba condenada.

Muchas horas pasaron y yo pegada al cristal de la campana sin pestañear apenas. Era la primera intervención a la que asistía como espectadora y quedé impactada por la dificultad que entrañaba, por la coordinación de todo el equipo, por ver cómo puede cambiar la vida de una persona en un instante.

Fueron muchas horas de trabajo intenso que tuvieron la recompensa de devolver la vida a un chiquillo que apenas había gozado de ella.

Pasaron las críticas 48 horas tras la intervención y aquel niño iba mejorando cada día. Poco a poco el color volvió a sus mejillas. El anterior tono violáceo tornó por el rosado lleno de vida. Se le retiraron tubos y drenajes y jugó con alegría.

No volví a verle, pero seguro hoy es un hombre con éxito que nunca olvidará el día que volvió a nacer.

Mención especial del jurado

La mejor enfermera”, por Elena Palma Ayllón (Granada).

¡Qué nervios! ¡Mañana mi primer día de trabajo oficial como enfermera! Siento el corazón golpeándome en el pecho. No puedo dormir. ¡¿Cuantas horas llevo dando vueltas en la cama?! Ni idea… Espero estar a la altura, y hacerlo bien.

Repaso mentalmente las palabras de mi madre de hace tan solo unas horas. Más de 20 años como enfermera le han valido para ganar mucha experiencia.

‘’No tienes que preocuparte, seguro que lo harás muy bien, estas más que preparada para ello.

Solo recuerda siempre lo que esta profesión significa para ti. Porqué decidiste estudiar esto.

Sabes que no es un trabajo cualquiera, que es mucho más. Necesitas esa vocación y pasión que le pones al hacer las cosas que amas. Sabes el sacrificio que supone y que no debes de perder nunca el entusiasmo de seguir aprendiendo y mejorar.

Sabes que cuidar, no es solo un verbo, ni tampoco significa solo colocar vendas y pinchar, sino que deberás dar siempre lo mejor de ti a tus pacientes, saber calmar sus miedos, dar esperanza, cariño… Es ahí cuando comprenderás el valor que tienen las palabras. La tranquilidad que da saber que tendrás a alguien disponible para cuando lo necesites.

Verás también la importancia de la amabilidad, como una sonrisa, y el saber escuchar, ayudan más que cualquier tranquilizante.

Aprenderás a respetar la dignidad de las personas, tanto en vida como a la hora de su muerte.

Explorarás los límites de tu resistencia física y paciencia, cuando pases horas y horas sin dormir. Porque mientras muchos duermen, tú seguirás en pie.

Deberás ser fuerte psicológicamente, pues tus pacientes necesitarán que así sea. ¡Eso no quiere decir que no llores o te emociones! ¡Eres persona y te aseguro que llorarás! Pero nunca debes derrumbarte delante de ellos, porque en la gran mayoría de la ocasiones, serás uno de sus pilares de sustento. Y a pesar de toda la carga emocional que te supondrá esto, deberás aprender a dejar el trabajo fuera de casa, y seguir con tu vida, para así evitar ‘’quemarte’’. Esto es muy importante y te llevara tiempo aprenderlo.

 Te aseguro que los hospitales son el sitio donde escuchas las plegarias más sinceras.

Sabes que a mí me gusta decir que la Enfermería es arte y es ciencia, porque tus técnicas deberán ser perfectas o por lo menos que rocen la perfección, pero a su vez, deberás saber humanizarlas al máximo, haciendo así que tu paciente sufra lo más mínimo. No debes olvidar nunca que tratas con personas, no con enfermedades andantes.

Te irás dando cuenta, que a pesar de las sombras de tristeza que produce la enfermedad también suceden momentos de felicidad. Que una persona puede vivir más en una semana que en cinco años. Muchos pacientes, te enseñarán a apreciar la vida, y que los pequeños detalles y el amor son lo que finalmente tiene importancia. Acompañarás a personas que exhalen su último aliento, a la vez que acompañarás a los que lo inspiran por primera vez, observando la magia de este momento, y diciéndote que todo tu sacrificio y trabajo ha merecido la pena.

Porque no hay nada más gratificante que poder ayudarlos en esos momentos tan duros, ver su alivio, o simplemente cuando te dicen: Muchas gracias enfermera. Seguramente sea la gratitud más sincera que recibas en tu vida.

“¡Espero que te sirvan mis consejos y te conviertas en la mejor enfermera de todo el hospital! ‘’

Intento imaginarme a mi madre con su paciencia y bondad infinita, atendiendo paciente a paciente con su mejor sonrisa. Y entre pensamiento y pensamiento, me quedo finalmente profundamente dormida.

T6: Los Cuidados de Enfermería en el siglo XX

Diapositivas del profesor (Descargar Tema 6-sXX)

 EL TEMA DE LA GUERRA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA ENFERMERIA

En temas anteriores hemos constatado que, paradójicamente, los conflictos bélicos han constituido una oportunidad para el desarrollo de los cuidados de salud y consecuentemente de la Enfermería como profesión. En el siglo XX las dos grandes guerras y las múltiples guerras locales supusieron un acicate para consolidar los modelos enfermeros que hemos heredado de esta centuria.

La Enfermería en los procesos bélicos (monográfico de la revista Temperamentvm) VER

Literatura: Adiós a las Armas, de Ernest Hemingway, 1929 VER

LOS GRANDES DESCUBRIMIENTOS DEL SIGLO XX

Penicilina: descubrimiento y producción

Complemento a este video, merece la pena escuchar este magnífico audio de Juan Antonio Cebrián, localizado por Maribel Palomares Pedraza (1º C) https://www.youtube.com/watch?v=o66lv2QO7Zw

¿Qué es el ADN?

ENLACES DE INTERES

Web del Consejo Internacional de Enfermeras VER

Web de la Organización Mundial de la Salud  VER

MISCELANEA

Las 20 imágenes del siglo XX VER

Pintura: Frida Kahlo o la estética del padecimiento VER

Enfermería en el cómics: Enfermera Joy VER

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¿Quién se atreve a realizar una entrada sobre

  • La penicilina
  • OMS Organización Mundial de la Salud
  • CIE Consejo Internacional de Enfermeras

u otro asunto relacionado con el Tema 6?

Sanguijuelas curativas, historia y usos actuales

Autoras: Ángela Ruiz Calvo 1º C (2015/16),  Isabel Béjar Fernández, 1º B (2015/16)

La Hirudoterapia es el nombre que recibe la técnica utilizada para curar males mediante estos anélidos. Así se conoce al tipo de anélido, pariente de las lombrices que vive en medio terrestres, marino y de agua dulce. Estas han tenido uso curativo desde la época de Hipócrates, lo sabemos debido a pinturas y jeroglíficos que se han encontrado en cavernas y pirámides egipcias.

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¿Qué son las sanguijuelas?

Las sanguijuelas son animales invertebrados de apariencia viscosa y poco atractiva,  pertenecientes a la familia de los anélidos. Están constituidas por treinta y cuatro segmentos  y pueden pegarse a los cuerpos de los cuales chupan la sangre gracias a potentes ventosas. En su saliva están presentes una serie de enzimas y compuestos que entran al organismo a través de la incisión. Algunos de ellos como la hirudina, funcionan como anticoagulante, permitiendo la disolución de coágulos encontrados en los vasos sanguíneos.

También inocula un anestésico local que impide que la mordedura sea tormentosa así como compuestos antimicrobianos y agentes vasodilatadores que ayudan a abrir las paredes de los vasos mediante la dilatación de los mismos, haciendo que la sangre fluya sin obstáculos. Las enzimas que presenta son enzimas proteolíticas que ingieren el tejido dañado. Numerosos microorganismos son digeridos y finalmente destruidos en el intestino de la sanguijuela. Utilizadas en el pasado para las sangrías, estos animales siguen siendo utilizados en el campo de la medicina para obtener sustancias coagulantes.

Las sanguijuelas en la historia

Desde la antigüedad, estos pequeños anélidos se usaron para el tratamiento de muchas enfermedades a través de derramamiento de sangre, un método en el que se saca la sangre con la esperanza de que la extracción de sangre impura pueda curar el cuerpo. Fueron ampliamente utilizadas hasta el siglo XIX como remedio para todo ya que se pensaba que sacaban del cuerpo los ”vapores del demonio”.

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En la Medicina Antigua se creía en la teoría de los cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y negra. Cuando se modificaban de alguna forma los cuatro humores se originaba la patología humoral donde en el proceso de curación, el concepto de evacuación tenía gran importancia. Un evacuante importante en la época fueron las sanguijuelas, pequeños gusanos de fácil obtención ya que estaban presentes en la mayoría de charcas, ríos y arroyos.

Son invertebrados de tipo anélido, con forma cilíndrica y que suelen tener una longitud de entre 3 y 5 centímetros. Su color es bastante desagradable, un color negro, café o verde oscuro. Lo más característico de estos animales es la ventosa bucal que poseen en forma de disco en la que se encuentran dientes utilizados para extraer la sangre.

La hipótesis era que al drenar parte de la sangre de alguna manera se podía restaurar el balance del cuerpo y curar virtualmente cualquier enfermedad. Ya en la Edad Media, los edemas que aparecían en los peregrinos que recorrían el camino de Santiago eran aliviados mediante baños de agua en ríos en muchas ocasiones poblados de sanguijuelas. En algunos textos medievales encontramos la forma de elegir las sanguijuelas destinadas a fines curativos. Entre los criterios de validez encontramos el lugar de cría de la sanguijuela, descartando aquellos lugares mal olientes y escogiendo aquellos arroyos dotados de agua cristalina; así como la morfología de la sanguijuela que nos permitía distinguir las benignas de la venenosas.

Además encontramos datos proporcionados por personajes como Avicena, filósofo, médico y científico persa que vivió entre los años 980 y 1037 que nos ayudan a comprender cómo era la elección de este tipo de sanguijuelas destinadas a la curación, así como técnicas de aplicación de estos pequeños anélidos. Avicena entre sus múltiples recomendaciones aconseja frotarse la zona intensamente para que la sangre llegue y se abran los poros y a continuación, aplicar la sanguijuela. También nos habla del mantenimiento de las sanguijuelas que debían permanecer en ayunas al menos un día antes.

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En estos tiempos existían mercados de sanguijuelas que proporcionaban estos anélidos a profesionales para realizar la terapia. Estas sanguijuelas eran suministradas por cazadores de sanguijuelas. Actualmente, los cirujanos que reimplantan dedos y orejas han observado que los pacientes se curan más rápidamente con la ayuda de estos animales.

¿Por qué funcionan las sanguijuelas?

Las sanguijuelas han sido utilizadas a través del derramamiento de sangre, método que consistía en extraer la sangre con la esperanza de que al extraer la sangre impura pudiese curar el cuerpo. Esta técnica es en muchas ocasiones la mejor alternativa para tratar enfermedades y puede incluso superar tratamientos farmacológicos. Esta terapia, continua en uso para muchas enfermedades como son la artritis y otros procesos inflamatorios. Además, son muy útiles para pacientes con enfermedades vasculares, pulmonares, neumonía e incluso puede ayudar a pacientes que tienen enfermedades del tubo digestivo.

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Se consideran propiedades de las sanguijuelas:
-Anticoagulantes: en la saliva de estos anélidos encontramos hirudina, agente que consigue inhibir la coagulación de la sangre.
-Antiinflamatorio: también en la saliva de estos animales encontramos bdellins, compuesto mediante el cual al inhibir tripsina y plasmina actúa como anti-inflamatorio.
-Anéstésicos: la saliva además tiene sustancias anestésicas que calman el dolor.
-Vasodilatadores: histamina, acetilcolina e inhibidores de la carboxipeptidasa actúan para ampliar los vasos y proporcionar un mejor flujo.

La terapia con sanguijuelas curativas

Por sorprendente que parezca, la terapia con sanguijuelas funciona en muchos casos donde otras terapias farmacológicas no han dado resultado. Se utilizan para tratar problemas de estómago, se aplican en pacientes con hipertensión vascular y problemas cardiovasculares. También en procesos inflamatorios del organismo y trastornos de las vías respiratorias así como para estimular el flujo sanguíneo en los injertos de piel tras una operación de cirugía estética. Dicha terapia se está aplicando en numerosos países, incluyendo España, en donde su uso es una realidad en hospitales y servicios muy concretos.

Está desaconsejada para los pacientes con el VIH o con problemas inmunológicos, en pacientes que están tomando medicamentos inmunosupresores ya que el tratamiento pone a estas personas en peligro de sepsis bacteriana y por lo tanto, empeora sus condiciones.

Como ya hemos visto, en la Edad Media las sanguijuelas eran usadas con el fin de curar ciertos males en las personas, pero resulta sorprendente que esta terapia alternativa siga vigente en nuestros días más allá de toda una conceptualización falsa de espíritus malignos y fuerzas demoníacas. Observamos cómo este tratamiento indispensable, que por un tiempo fue considerado un tratamiento sin valor, atrasado y decadente debido al gran avance científico, ha reaparecido con más fuerza que nunca en ámbitos como la microcirugía plástica reconstructiva.

Ejemplos de usos curativos

En las reimplantaciones de dedos y orejas :

Para tratar un derrame en un paciente sufrido tras una operación:

Para el tratamiento de la “Sangría”:


La sangria: Medicina truculenta (Sanguijuelas) por raulespert

Fuentes

Alvarez, Eugenio. Las sanguijuelas en medicina. Introducción a las Ciencias de la Salud. Disponible en http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29701428/salud/sanguijue.htm

Enrizo, Marilyn. Animales Medicinales: Sanguijuelas. Animales curativos (blog), 7 diciembre 2009. Disponible en http://animalesbeneficiosos.blogspot.com.es/2009/12/animales-medicinales-sanguijuelas.html

Manrique Sáez, María Pilar; Ortega Larrea, Susana; Yanguas Jiménez, Purificación. La sanguijuela, un gusano en la historia de la salud. Index de Enfermería 2008;  17(4): 290-294. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1132-12962008000400016&script=sci_arttext.

Prior, Neil. Las sanguijuelas vuelven a la carga en la medicina. BBC, 14 agosto 2013.Disponible en http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/08/130813_salud_sanguijuela_medicina_gales_gtg

Sin autor. Terapia de sanguijuela. ZOOTERAPIA.ORG (blog). s/a. Disponible en http://www.zooterapia.org/terapia-sanguijuela/

Zimmer, Carl . La larga evolución de la sanguijuela. El País, 29 de marzo de 2006. Disponible en http://elpais.com/diario/2006/03/29/futuro/1143583201_850215.html