Nuevo paseo por la Granada hospitalaria de Juan de Dios

Autoras: Mª Trinidad Rodríguez Pérez y Aida Toro Ruiz, 1º A (2014/15)

La visita estuvo dirigida y diríamos que amenizada por el profesor D. Manuel Amezcua, ya que no solo nos relata la historia sino que además nos ameniza el recorrido con anécdotas de la época. Comenzamos en el zaguán y los patios del Hospital de S. Juan de Dios (S. J. de D.), que aunque aún sigue funcionando se encuentra en un estado deplorable. En las paredes se vislumbra que en otros tiempos habría bellas pinturas, ahora están todas retiradas para su restauración, solo se aprecia la parte de abajo en la cual aún se conservan bien los azulejos.

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El hospital contaba con tres patios, aunque ahora solo se pueden visitar dos ya que el tercero está habilitado para almacén y garaje.

Aunque al principio S. J. de D. comenzó su labor humanitaria llevando a los enfermos a las casas de sus bienhechores, pronto consiguió limosnas suficientes para poder alquilar una casa en la calle Lucena y montar allí su primer hospital.

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Crece su obra y en diez años más crea su segundo hospital en la cuesta de Gomérez.  Para llegar allí Juan de Dios ha de acarrear con los enfermos y superar grandes vicisitudes (el río, una gran cuesta).

Aprendimos que Juan de Dios era muy persuasivo, y que un día ante una persona que encontró muerta en la calle pidió ayuda a una autoridad y esta se la negó y él ni corto ni perezoso cogió el muerto y se lo dejó a la entrada de su casa y ante esta situación lo llamaron y consiguió el dinero del entierro y un poco más para su obra.

El recorrido está bañado de curiosidades. La torre de nuestra catedral está habitada por una familia de personas muy mayores. Originariamente eran los campaneros. Ahora las campanas se tocan pulsando un botón, pero aun así ellos continúan viviendo allí. Una enfermera va a hacer las visitas domiciliarias y ha de subir a lo alto sin ascensor, por tanto ha de subir muchísimas escaleras.

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La catedral es tan majestuosa porque en un principio fue concebida como panteón para que fuera enterrado el emperador Carlos I, pues este quería estar junto a la capilla de los Reyes católicos y sus hijos,  pero  cuando su hijo Felipe II construyo El Escorial  se lo  pensó y decidió que reposaría allí.

En cada rincón de Granada se podrían contar muchas historias de Juan de Dios pero llegado al Palacio Arzobispal, nos recreó las imágenes de Juan cuando después de haber estado en la prédica de Juan de Ávila y quedar transformado se vino a la Iglesia del Sagrario, que entonces era la mezquita transformada en catedral, y pasó tres días dentro y a partir de ahí empezó a hacer las cosas raras que ya le caracterizaron. El haciendo esas cosas y alentado por las voces de los  niños, que le dirían algo así: “tírate al agua, Juan tírate al agua”  y él cedía revolcándose en el charco, que veíamos frente a la Iglesia del Sagrario.

Aprendimos cómo algunos que no le querían se quejaron al Arzobispo Guerrero y éste le recriminó que iba a echar a perder su obra por acoger entre otros a prostitutas y Juan de Dios se puso de rodillas y le contestó que si eso era así, el primero que se tenía que ir era él. Porque él era el más indecente, y afirmó que para Dios no había clases, todo el mundo era igual (Juan de Dios se sentía el más indigno). Con estas palabras desarmó al Arzobispo y éste le dijo que continuara con su obra.

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La plaza de las Pasiegas en el siglo XIX (las pasiegas aparecen entre tenderetes ofreciendo su leche)

Nos explicó el porqué se llama la Plaza de las Pasiegas: vinieron unas mujeres del valle del Pas, de Cantabria, las pasiegas, que se las contrataban como amas de leche. Se dedicaban a dar leche a los niños de las familias ricas. Y también ofrecían sus servicios de forma mercenaria (cobrando dinero) a otras clases sociales, para ello se ponían en esta plaza, sentadas al sol y venían mujeres a requerir sus servicios. Le pagaban el dinero y las pasiegas les daban teta a los niños.

En la plaza Bib-Rambla Juan de Dios se ponía a vender haces de leña. Entonces era una plaza estilo castellano con soportales, en donde se celebraban, entre otras cosas, corridas de toros. En los pisos de arriba vivía gente pero tenían un trato con el ayuntamiento (tenían que ceder sus balcones para que se pudiera ver desde allí los toros. Esos sitios costaban un dinero que el ayuntamiento se encargaba de cobrar).

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Aprendimos el origen del nombre de la calle “Arco de las orejas”, Zacatín, Tundidores, y muchas más. En la calle Tundidores había una señora ya mayor y bien entrada en carnes  que tenía una tienda de ropa usada. Allí iba Juan de Dios con los niños “de 20 en 20” para vestirlos.

Pasamos por la entrada de la cuesta de Gomérez y nos explica que al final hay una puerta que se llama de las Granadas y un poquito antes una calle estrecha que es dónde estuvo situado el segundo hospital de Juan de Dios, y el esfuerzo tan grande que tenía que hacer para llevar a hombros los enfermos por la cuesta, hasta llegar al hospital.

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Terminamos la visita en la casa de los Pisa, que es el Museo de San Juan de Dios, en donde Don Manuel se encarga de buscarnos al mejor conocedor del edificio para que nos lo explique, que es su director Francisco Benavides.  Allí muere San Juan de Dios el 8 de marzo de 1550. La casa era propiedad de Doña Ana de Osorio, señores de Pisa. Cuando cae enfermo la señora Osorio se lo lleva a su casa para cuidarlo. La casa está llena de objetos que rebosan de historias. Don Francisco nos cuenta un poco sobre la institución de San Juan de Dios y sobre los tesoros que allí se guardan. Una institución que no está muerta sino que está en continua transformación por todas las partes del mundo. Nos muestra un documento, que Roma otorga al primer grupo de hermanos de San Juan de Dios en 1571.

Esto nos indica que su expansión fue muy rápida a pesar de que no contaba con mucho dinero. El éxito de la institución se debió a que en aquel momento la Iglesia se dedicaba a pensar en las cosas de arriba y apenas había nadie que estuviera por resolver problemas terrenales. La institución aportó una visión social pero desde dentro de la iglesia. Esto se refleja en una carta de que escribió y decía “Si supieras cuán grande es la misericordia de Dios, no dejaríais de hacer el bien”. Y a eso se dedicó durante lo que le quedó de vida.
Nos muestra el documento en el que San Juan de Dios fue nombrado patrón de los enfermos, por el Papa Pio XI, en Roma a 28 de agosto de 1930. También es patrón de los enfermeros y bomberos y se celebra el 8 de marzo.

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Vimos el libro que un hermano de San Juan de Dios, José Bueno y González, escribió y publicó en 1833 con el nombre de “Arte de la enfermería, para la asistencia teórico-práctica de los pobres enfermos que se acogen en los hospitales de la sagrada religión de nuestro padre San Juan de Dios”. Nos cuenta que se editaron dos volúmenes al mismo tiempo. El otro libro se refería a cuestiones espirituales. Esos libros los tenían guardados en los bolsillos y aunque tenían muchísimo trabajo los estudiaban entre tarea y tarea.

Y por último nos muestra la joya de la corona, el libro de registro de enfermos más antiguo que se conserva del hospital de S. Juan de Dios, “el tercer libro de registro de enfermos que se hizo en el hospital de S. J. de D. de 1566. Este libro se encuentra en la casa de los Pisa porque cuando los hermanos de S.J. de D. en la desamortización de Mendizábal salen del hospital, y el hospital se queda funcionando con personas laicas, todos sus documentos los guardaban en el edificio, en sus archivos. Hasta que se crearon los archivos históricos en las diputaciones y se llevaron allí todos los documentos. No hay constancia de porqué se llevó a la casa de Pisa pero allí está. Nos relata que en el libro se registra de los enfermos, el nombre, la fecha, las pertenencias (capa, calzas), el oficio (tundidores, espaderos, sombrerero), y si fallece le ponen una cruz. Las mujeres no se les menciona el oficio, todas son mujer de… La mujer era en esa época totalmente dependiente del hombre. También había esclavos de piel morena, aunque ya estaba abolida la esclavitud, ellos continuaron en la ciudad sirviendo a sus señores. Como curiosidad indicar que la media de edad de los enfermos era de 42 años y que de 702 enfermos solo aparecen 2 con 72 años. No aparecen los datos de su enfermedad porque no hay en esa época concepto de diagnóstico. Lo importante de este libro además de para la enfermería es que nos habla de la historia social de Granada.

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Visitamos la casa, que estaba llena de joyas tanto literarias como pictóricas, muebles de época, etc. La excursión fue inolvidable. No nos queda más que decir que darle las gracias al profesor D. Manuel Amezcua por haber dedicado la tarde del viernes a acompañarnos y hacernos revivir la historia de San Juan de Dios en Granada.

Recomendamos

Para conocer algo más sobre el origen de la Plaza de las Pasiegas VER

5 comentarios en “Nuevo paseo por la Granada hospitalaria de Juan de Dios

  1. En la visita realizada comenzamos viendo el Hospital de San Juan de Dios, hablando sobre la historia del mismo e indagando un poco sobre como se llegó a fundar el hospital. Aprendimos que todo se remontaba a un 20 de enero de 1539 cuando Juan estaba oyendo un sermón de San Juan de Ávila.
    En un principio, tras la toma de su decisión de ayudar a los desfavorecidos, utilizaba las casa de la gente caritativa. Por lo que terminó alquilando una casa en la calle Lucena montando su primer hospital. Finalmente conseguirá abrir otro hospital en la Cuesta de Gomerez.
    También el profesor Amezcua nos estuvo contando que el hospital se dedicó a dar acogida a pobres y enfermos durante siglos, pero que con la llegada de las desamortizaciones de Mendizábal, se ven obligados a abandonar el hospital quedando la orden casi extinguida. Tras la vuelta de la orden a España, nos comentó que no se han dejado de hacer gestiones para recuperar este importante patrimonio cultural. Actualmente se está intentando restaurarlo íntegramente y así poder continuar su uso hospitalario para el que fue creado.
    Posteriormente nos dirigimos a la casa de Pisa donde nos mostraron el Archivo del museo de San Juan de Dios. El archivo contiene una abundante documentación originada por la gestión de los Hospitales de la Orden. Es considerado como una valiosa fuente para el conocimiento de la historia de la Orden, de la enfermería y medicina.

  2. Una vez más nos pusimos en las manos del profesor Amezcua; esta vez para conocer un poco más el Hospital de San Juan de Dios y la casa de los Pisa.

    El hospital de San Juan de Dios, esta ubicado en la calle San Juan de Dios y aunque actualmente este medio en ruinas se puede observar que en su época fue un gran hospital. Actualmente pertenece al SAS y se sigue usando como hospital.

    Recorrimos, junto con nuestro profesor los patios y el exterior de este edificio mientras nos empapábamos de su historia. Uno de los datos curiosos es que Juan de Dios no llegó a ver su hospital terminado; ya que murió antes.
    Después de salir del hospital recorrimos las calles Granadinas siguiendo los pasos de Juan de Dios, donde nuevamente el profesor Amezcua nos relato todo tipo de historias.

    La visita terminó en la casa de los Pisa donde se encuentra el museo de San Juan de Dios.

  3. Lo que más me impactó de la visita es lo cerca que tenemos a un personaje tan importante para la Historia de la Salud cómo no nos damos cuenta de ello.
    Muchos de nosotros seguro que hemos pasado cientos de veces por esas calles, callejuelas y plazas sin ni siquiera imaginar los acontecimientos que allí tuvieron lugar.
    Me llamó especialmente la atención la razón del nombre de la plaza de las pasiegas, frente a la catedral; imaginar a esas mujeres allí sentadas, charlando y esperando a alguna clienta con su bebé, una rápida negociación del precio y el prosiguiente proceso de amamantar al infante extraño. Choca pensar que algo así ocurría y era lo más normal del mundo.
    En cuanto a las acciones de San Juan de Dios, me llamó especialmente la atención lo atrevido que era; recuerdo la siguiente anécdota que nos contó el profesor: Juan de Dios encontró un cadáver en la calle y le pidió a un rico vecino que le pagara el entierro al pobre desgraciado pero éste se negó. Entonces, ni corto ni perezoso, Juan tomó al difunto en brazos y pegando gritos se presentó en la casa del susodicho rico, diciendo que si consideraba que ese hombre no merecía entierro entonces podía quedarse, en lugar de en mitad de un callejón, en la puerta de su casa. Alarmado, el hombre adinerado aceptó finalmente pagar el funeral del muerto, y posteriormente se convirtió en uno de los benefactores de Juan.
    Acciones tan extremas como esta eran el pan de cada día del Santo (como cuando se lanzó al rio para rescatar a un niño que había caído en él, hecho que le costó la vida al enfermar de bronquitis), por lo que me pregunto si las autoridades estaban en lo cierto al declararle loco, aunque hace falta un poco de locura para, siendo un simple vendedor de libros, dejarlo todo y dedicar tu vida a los enfermos y necesitados enfrentándote a todo el sistema social de tu época.
    Finalmente, comentar que me dio pena ver el lamentable estado en el que se encuentra el Hospital de San Juan de Dios; con un poco de restauración tendría un aspecto completamente diferente y es una lástima que nadie se haya preocupado por conservarlo.

  4. Desde mi punto de vista lo más interesante no fue solo visitar los emplazamientos más importantes de la vida de Juan Ciudad Duarte en su paso por Granada, el Hospital que lleva su nombre pero que el nunca llegó a verlo terminado al completo, pues murió antes, ni tampoco la Casa de los Pisa, donde según nos contaron murió nuestro protagonista. Para mi lo más interesante fue cómo gracias al profesor Amezcua y al señor director de la Casa de los Pisa, pudimos los estudiantes de enfermería “sumergirnos” de algún modo en la Granada del siglo XVI, comprendiendo verdaderamente el concepto de caridad y de cuidado del que tanto nos ha hablado el profesor. Pudimos entender también la organización hospitalaria de aquella época trasladándonos a la calle Lucena para visitar lo que en su día fue un pequeño hospital que contaba con tan solo 46 camas o acercándonos a Plaza Nueva, donde muy cerca estuvo situado otro hospital algo más grande, el de la cuesta de Gomeres.
    Otra parada interesante que hicimos fue entorno a la catedral y allí el profesor nos contó a qué se debe el nombre de la plaza, “las Pasiegas” y que como granadina que soy hasta ese día desconocía. Por lo que puedo concluir diciendo que el día de la visita no solo conocimos un poco más de la apasionante historia del “loco de los pobres”, si no que también visitamos sitios desconocidos y que tienen una gran historia que contarnos, pero que muchas veces ignoramos incluso los propios habitantes de la ciudad de Granada. Por ello os invito a conocer mejor vuestra propia ciudad, seguramente descubráis pequeños detalles que no os dejarán indiferentes.

  5. A través de la visita que tuvo lugar el 18 de diciembre, organizada por el profesor D. Manuel Amezcua, pudimos conocer un poco más a la figura de San Juan de Dios así como detalles de la ciudad de Granada. Algunos de ellos, son:
    – El hospital de San Juan de Dios hizo cambiar el sentido de la distribución de las calles; pues será dicho hospital el que “marque” la nueva distribución urbanística convirtiéndose la calle en la que se ubica el hospital San Juan de Dios en la calle principal.
    -Las siervas de María, ubicadas a escasos metros de la Plaza de la Universidad, por donde tantas veces nuestro protagonista ha pasado, serán las que en 1915 creasen el título de Enfermería por primera vez.
    -San Juan de Dios empezó recogiendo a pobres y asistiendo los en un “localillo” en plaza de Birrambla. Poco a poco, este insignificante sitio, pero muy eficaz y necesario, pasó a convertirse en otro más amplio y mejor acondicionado gracias a las limones que nuestro amigo pedía; así fue el caso del doctor Salazar, del cual no sólo obtuvo una limosna, sino que logró que éste si hiciese carga del funeral de un pobre vagabundo.
    -La casa del Arzobispo, en tiempo de San juan de Dios, fue diseñada como universidad. En la plazoleta de ésta le ocurrirán diversos acontecimientos a nuestro autor.
    -¿Qué eran las pasiegas? Campesinas del norte del país, concretamente del vale del Vart, que se dedicaban a amamantar a las hijos de las familias ricas.
    -La plaza Birrambla, en el siglo XIX, era una plaza castellana donde tenía lugar la celebración de eventos taurinos; además estaba llena de comercios. Aquí San Juan de Dios venía en busca de leña.
    -Nuestro protagonista morirá en la casa de los Pisa en 1550 ya enfermo “incado” de rodillas.
    -El verdadero fundador de la enfermería es José Bueno González, hermano de San Juan de Dios y no Florence Nightingale.
    -Antón Martín será el primer seguidor de la Orden de San Juan de Dios, el cual provoca su expansión ya que en 1835 tuvo lugar su desaparición con la desamortización de Mendizábal.

    Así pues, con algunos de estos ejemplos pudimos conocer más sobre nuestro gran y admirado amigo y sobre la ciudad de Granada.

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