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La peste negra en la Edad Media

Autora: Carmen Gallego López, 1ºA (2015/16).

La Edad Media es un periodo histórico que abarca desde el siglo V, con la caída del Imperio Romano, hasta el siglo XV (con la caída del Imperio Bizantino, descubrimiento de América, invención de la imprenta, etc.) En esta época tuvo lugar la mayor epidemia de peste de Europa, que estalló concretamente entre 1346 y 1347, llevándose consigo a cerca de la mitad de la población total de Europa. Esta enfermedad, conocida como “La Peste Negra”, había tenido una primera aparición durante el siglo VIII en época de Justiniano por los Balcanes, y desde entonces no se habían tenido más noticias de ella.

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La peste negra es producida por el Yersina Pestis, un bacilo que se encuentra en las pulgas de las ratas, cuando dicha pulga picaba a una persona, o esta sufría algún corte en la piel de materiales contaminados, el bacilo se transmitía y se padecía dicha enfermedad. Una vez infectada la persona, empezaba a tener fiebre, dolores de cabeza, náuseas, escalofríos, a tener debilidad y se les hinchaban y dolían los ganglios debido a que las bacterias se trasladaban hasta un nódulo linfático. A esta peste bubónica se le denominó con el nombre de peste negra debido a que a los infectados presentaban marcas oscuras en la piel.

peste_6El origen de esta enfermedad se conoció en 1894, por Alexandre Yersin pero en aquella época, ante lo desconocido y la necesidad de buscar un culpable, se le atribuyó diversos orígenes como era por razones geológicas o astrales (todas ellas causadas por una castigo divino), o incluso pensaron que era por envenenamiento por parte de los judíos, ya que el número de judíos infectados fue inferior que el de cristianos, pero esto era debido a sus mejores condiciones higiénicas. También se le echó la culpa a los extranjeros y peregrinos.

La gente vivió una época de gran horror debido a la peste negra, se refleja en diferentes textos, como en la del cronista florentino que cuenta “Todos los ciudadanos hacían poco más que cargar cadáveres para que fueran enterrados (…). En cada iglesia cavaban profundas fosas hasta la napa de agua; y así, aquellos que eran pobres y morían durante la noche, eran recogidos rápidamente y arrojados a la fosa. Por la mañana, cuando un gran número de cuerpos se hallaba en la fosa, tomaban un poco de tierra y la echaban con palas sobre ellos; más tarde otros cadáveres eran depositados sobre ellos y entonces ponían otra capa de tierra, tal como uno hace lasaña con capas de pasta y queso.”

Su gran extensión se debió al auge de las relaciones comerciales internacionales, las ratas afectadas viajaban en los barcos y se extendían así por diferentes países, provocando a veces la muerte de todos los tripulantes antes de llegar a tierra. La peste negra provocó un gran caos en la población, afectando a todas las personas independientemente de su edad o rango social, esto provocó diferentes reacciones en la población: Unos se entregaron más a Dios al pensar que este les castigaba por un mal comportamiento de la humanidad y muchos otros huían, sin embargo solían llevar consigo en sus ropas o equipaje la pulga portadora de la enfermedad, por lo que contribuían a su propagación.

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La medicina no consiguió hacer nada y no encontraba una explicación a este hecho, y muchos médicos fueron infectados al atender a sus pacientes. Se tomó como una medida aislar a los pacientes infectados durante un periodo de cuarenta días (de donde proviene el término de cuarentena) y hasta entonces, cuando consideraban que ya no era peligroso, no entraban en contacto con él. Lo mismo hicieron con aquellos barcos donde había algún tripulante enfermo, les dejaban cuarenta días en alta mar y si había algún superviviente le dejaban volver.

Esta enfermedad tuvo rebrotes ocasionales de no más de dos años y locales y reaparecía cada pocos años, extendiéndose hasta el siglo XVIII y existiendo hoy en día algunos casos controlados, la mayor parte de ellos en Estados Unidos, Madagascar, China, India y América del Sur.

Fuentes

Benedictow, Ole J. La Muerte Negra. La catástrofe más grande de todos los tiempos. ESTUDIOS HISTORICOS – CDHRP- Año II – Noviembre 2010 – Nº 5. Disponible en http://www.estudioshistoricos.org/edicion5/0511LaPeste.pdf

Fresquet Febrer, José L. Alexandre Yersin (1863-1943). historiadelamedicina.org (blog); Abril, 2003. Disponible en http://www.historiadelamedicina.org/yersin.html

Galduf, Ampa. Muerte negra: la peste que asoló a Europa en la Edad Media. ARQUEHISTORIA (blog) 27 abril, 2009. Disponible en http://arquehistoria.com/historiasla-peste-negra-en-europa-384

Haindl U., Ana Luisa. La Peste Negra. s/a. Disponible en http://edadmedia.cl/wordpress/wp-content/uploads/2011/04/LaPesteNegra.pdf

Virgili, Antoni. La peste negra, la epidemia más mortífera. National Geographic 2015; 103. Disponible en http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/7280/peste_negra_epidemia_mas_mortifera.html

Las Beguinas: su historia y su forma de vida alternativa

Autora: Alicia Rodríguez Fernández, 1º B (2015/16)

Las Beguinas fueron aquellas mujeres cristianas que, en el siglo XII, en Flandes y en los Países Bajos, decidieron agruparse para vivir juntas su deseo de entrega a Dios y a los más necesitados, pero haciéndolo al margen de las estructuras de la Iglesia católica, a la que rechazaban por su corrupción y por no reconocer los derechos de las mujeres. Por ello son consideradas el primer grupo feminista de la historia, pues rehuían las órdenes de los hombres, que en aquella época eran los que regían todo lo relacionado con la política y la religión.

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Espirituales, pero no religiosas, no pueden considerarse monjas. Constituían una comunidad de mujeres lejos de estar sometidas a ningún tipo de regla o disciplina; mujeres fieles a sí mismas alejadas de cualquier tipo de voto que les reprimiese. Dedicaban su vida a rezar y trabajar, pero no dentro de un monasterio, pues no concebían la Iglesia como institución, pero permanecían estrechamente unidas a la religión cristiana a pesar de ello.

Se encargaron de la defensa de los desamparados y del cuidado de los enfermos, de los niños, de los ancianos, e incluso de los enfermos de lepra, lo cual cabe destacar por su estrecha relación con el tema que estamos dando. En muchos casos también se dedicaban a la enseñanza de niñas sin recursos, e incluso fueron responsables de numerosas ceremonias litúrgicas. Además, llevaban una vida dedicada a la oración y al trabajo manual, mayoritariamente con materiales textiles, gracias a los cuales podían financiarse. No tenían ningún tipo de apoyo económico, por lo que su acción es aún más destacada, pues se dedicaban a ello por voluntad propia.

La mayoría de hermanas practicaban algún arte, especialmente la música, pero también la pintura y la literatura, lo cual pone de manifiesto que pertenecían en un principio, generalmente, a clases medias o altas. Los expertos consideran a poetas como Beatriz de Nazaret, Matilde de Madgeburgo y Margarita Porete precursoras de la poesía mística del siglo XVI, además de las primeras en utilizar las lenguas vulgares para sus versos en lugar del latín.

beguinas2Cada beguinaje (lugar donde vivían las beguinas) contaba su propia organización, a manos de una supervisora, conocida como la ‘Grande Dame’, quien era elegida de forma democrática entre todas las mujeres que formaban la comunidad.  Las mujeres que formaban parte de este modo de vida no tenían que pronunciar votos como hacen las monjas, ni debían comprometerse de por vida, sino que tenían que aceptar -durante el tiempo que estuvieran- vivir bajo la promesa de pobreza y castidad. Eso sí, cualquier beguina que quisiese podía abandonar el grupo de forma inmediata y seguir con su vida.

Vivian de una manera muy humilde, en casas proporcionadas generalmente por la nobleza, e incluso en algunos casos por la propia Iglesia (solo en un periodo de tiempo que comentaremos más adelante), pues, al fin y al cabo, repercutían en el bien de la comunidad, pues contribuían en la ”retirada” de los leprosos y al cuidado de los más desfavorecidos, que en muchos casos suponían un estorbo para el resto de la comunidad, especialmente para las clases más altas.

Como era común en la Edad media, todos los grupos tenían un sello que les identificaba, es decir, una vestimenta característica que permitía diferenciar a cada persona y estamento al que pertenecían. En el caso de las beguinas, a pesar de enmarcarse en un ambiente social más cerca de la nobleza que del pueblo, eligieron utilizar unos ropajes humildes. Les caracterizaba una especie de capucha y un sallo de color beige. Aprovecho para hacer un pequeño inciso, y es que una de las teorías de la procedencia del nombre de la organización es precisamente el color beige que es caracterizaba, aunque sobre esto existen otras muchas teorías.

87307ef568b4bf5fbed989eb7518131fEs en Flandes y Alemania donde comienzan a surgir estas formas de vida religiosas, pero no monacales. Además, en la Europa Medieval la comunicación era mucho más fluida, lo que permitía que si este tipo de ideas y organizaciones triunfaban se extendiesen rápidamente, especialmente a través de las Vías de Peregrinación Clásicas, que eran el Camino de Roma y el Camino de Santiago. Concretamente, el beguinaje se extiende principalmente hacia el este, hacia Alemania y Centro Europa, aunque llegó también a Austria, Italia, Francia, España, Polonia. Según la versión más extendida, un grupo de mujeres construyeron el primer beguinaje en 1180 en Lieja (Bélgica), cerca de la parroquia de San Cristóbal y adoptaron el nombre del padre Lambert Le Bège. Otras versiones apuntan a que “beguina” significa, simplemente, rezadora o pedidora (de beggen, en alemán antiguo, rezar o pedir) e incluso, en la versión menos compartida entre los historiadores, a que su existencia se remonta al año 692, cuando santa Begge habría fundado la comunidad.

Eran mujeres muy capacitadas intelectualmente. Hicieron muchas obras, tanto espirituales como poéticas, lo que lleva a los historiadores a afirmar que eran mujeres mentalmente por encima de la media. Además, comenzaron a adquirir un cierto poder hasta el punto que muchas mujeres crearon sus propios beguinajes. pero las denuncias de herejía las frenaron.

Este nuevo modelo de vida inventado, en un principio, por un grupo no muy numeroso de mujeres se extendió rápidamente por la Europa Occidental durante un periodo de la Edad Media (no olvidemos que duró aproximadamente un milenio, por lo que hubo un tiempo en el que fueron permitidas y otro en el que fueron violentamente perseguidas). Esto fue posible a que la Iglesia durante este periodo tomó la vía de la indiferencia, que les proporcionó libertad para realizar sus tareas, y gracias también al apoyo de algunos párrocos y de la nobleza local, que no veían nada de malo en que un grupo de mujeres, al fin y al cabo, se dedicasen al bien y al cuidado de los demás.

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Pero esto no fue siempre así. Estas comunidades gozaron de dos siglos de expansión rápida, pero fue precisamente este auge y su falta de sumisión a las altas esferas eclesiásticas lo que provocó su persecución por parte de la Iglesia, incluso algunas fueron quemadas vivas y otras condenadas a herejía. Uno de los casos más conocidos es el de Margarita Porete, la autora de ‘El espejo de las almas simples’, acusada de engatusar a sus confesores y por tanto de ser una bruja. Además, entre las beguinas más ilustres vale la pena recordar a María d’Oignies, a Lutgarda de Tongeren, a Juliana de Lieja y a Beatriz de Nazaret. La beguina mística más famosa es sin duda Hadewych de Amberes (por el 1200- 1240), autora de varias obras en poesía y en prosa, entre ellas varias cartas dirigidas a amigas de toda Europa.

El destino de las beguinas y su decadencia surgió de este perseguimiento, intolerancia y violencia. El debilitamiento de estas organizaciones se inicia en el marco en el que la Inquisición acaba de ser formada y cuando los reyes tienen el poder temporal y la Iglesia el control espiritual de las mentes europeas.

Image of the fresco of St. Catherine in the church of San Domenico. An image in the public domain from Wikimedia commons accessed 03-14-11
Image of the fresco of St. Catherine in the church of San Domenico. An image in the public domain from Wikimedia commons accessed 03-14-11

No eran bien vistas por dos motivos fundamentalmente: en primer lugar, eran vistas como un peligro porque intelectualmente eran superiores a gran parte de la población, y por otra, se dedicaban al cuidado de la gente más desfavorecida y sin nada a cambio, eran humildes y sencillas. Esto despertaba un sentimiento de miedo y rechazo en la sociedad medieval del momento, que estaba marcada por el cambio radical de la Iglesia, que había evolucionado desde la defensa de la ayuda al prójimo hasta la Iglesia perseguidora de infieles y herejes que se sustentaba en el poder de la Inquisición. Además, este periodo de debilitación del beguinaje coincide con el marco histórico en el que comienza el aniquilamiento de la herejía Cátara y se desarrolla la persecución de los Templarios, por lo que podemos tener una visión de la situación de tensión y el poder que tenía la Iglesia para poder perseguir a estas comunidades.

Esta persecución pondría de manifiesto la necesidad de las beguinas de replegarse a sus lugares de origen (Flandes y Países Bajos) y aproximar posturas con la cúpula de la Iglesia para recobrar la paz y poder sobrevivir. Con el tiempo, los beguinajes fueron perdiendo poco a poco su sentido religioso y se convirtieron más en un refugio para mujeres sin recursos como las viudas o las esposas de hombres que luchaban en la guerra.

A pesar de la gran persecución, los beguinajes nunca fueron eliminados del todo. Aquellos que han logrado sobrevivir desde la Edad Media hasta la actualidad se cuentan por decenas. Actualmente permanecen algunos beguinajes, como por ejemplo en Bélgica, donde las dejan vivir según sus tradiciones.  La mayoría de beguinajes que se mantienen en pie han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En algunos casos sus instalaciones han adquirido nuevos propósitos, como en el beguinaje de Lovaina, completamente restaurado, y que ahora pertenece a la Universidad de Lovaina, que lo utiliza como campus.

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Concluyo este análisis de las Beguinas y su modo de vida con una frase que Réfine Pernoud, historiadora que centra su estudio especialmente en el papel de la mujer durante la Edad Media, escribe en su libro “ La Virgen y sus santos en la Edad Media” que me ha llamado especialmente la atención y la cual considero que pone de manifiesto a estas mujeres: “El movimiento de las beguinas seduce porque propone a las mujeres existir sin ser ni esposa, ni monja, libre de toda dominación masculina”.

Fuentes

Régine Pernoud. Wikipedia. 2015. Disponible enhttps://es.wikipedia.org/wiki/R%C3%A9gine_Pernoud

Beguinas. Wikipedia, 2015. Disponible en https://es.wikipedia.org/wiki/Beguinas

Beguinaje. Wikipedia, 2014. Disponible en https://es.wikipedia.org/wiki/Beguinaje

Sin Autor. ¿Quiénes eran las beguinas? Europa Press (blog) 13/05/2015. Disponible en http://www.europapress.es/sociedad/noticia-quienes-eran-beguinas-20150513145701.html

Márquez, Juan. Monográficos zona cero, Beguinas Orden femenina de la Edad Media (video). YouTube 21 mar. 2015. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=g-_iDZSieBA

Tobella, Alba. Muere la última beguina. El País 24 de abril de 2013. Disponible en http://blogs.elpais.com/mujeres/2013/04/muere-la-%C3%BAltima-beguina.html

El Codex Granatensis, la joya de la Biblioteca Universitaria

Alumnas: Pilar Jiménez Machuca y Araceli Jiménez Lara, 1º B (2014/15)

El Codex Granatensis es un documento único que se guarda en la Biblioteca de la Universidad de Granada, en la cámara acorazada. Es el documento más valioso que se posee y pocas personas tienen acceso al documento original. El Codex Granatensis puede ser dividido en dos partes, que describimos a continuación.

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En el siguiente enlace hemos intentado adjuntar el libro, no se si se podrá visualizar:
http://digibug.ugr.es/bitstream/10481/6525/7/Codex%20Granatensis.pdf

DE NATURA RERUM

Tomás de Cantimpré estudió Teología. A él se le atribuyen escritos acerca de filosofía, teología y hagiología.
”De Natura Rerum” fue su obra culmen, redactada en un periodo de quince años. Esta obra está dividida en 19 tomos, cada cual trata de un tema diferente: el hombre, los animales, las plantas, las aguas, piedras y metales, astronomía, astrología y meteorología, elementos. Incluye también a animales mitológicos tales como la arpía, el grifo…

Es interesante constatar que Tomás de Cantimpré reunía un gran saber de muy diversos ámbitos, como podemos ver.
En el siguiente enlace podemos visualizar una gran variedad de ilustraciones del Códice: https://www.youtube.com/watch?v=7App6EexdJY

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TACUINUM SANITATIS

Este tratado, creado por Ibn Butlan o ”Ububchasym de Baldach” , cristiano dedicado a la Medicina, nacido en Bagdad. Ibn propone una serie de elementos necesarios para lo que ahora conocemos como la homeostasis, es decir, el correcto mantenimiento y regulación de la salud. Para ello disponemos de: alimentos (comida y bebida), el entorno (ambiente y aire), el movimiento (ejercicio) y el reposo (descanso), el sueño y la vigilia, los humores (es decir, los temperamentos o fluidos), los estados del ánimo (felicidad, ira…).  También es realmente importante llevar una vida alejada del estrés.

Según el médico cristiano, la salud es el equilibrio de esos componentes, por lo que la enfermedad surge de la inestabilidad de alguno de ellos. Para recuperarnos y conservar el bienestar hemos de entrar en sintonía con la naturaleza.  Ibn Butlan recuerda que hemos de disfrutar de las estaciones, de la recolecta de frutos, cada clima con sus consecuentes características… Además, no hemos de ceñirnos solo al bienestar físico, sino también al espiritual. Nos recomienda cuidar nuestra alma con música, baile, una charla apacible…
En cuanto a la recogida de frutas tales como cerezas, albaricoques, granadas, melones, castañas, nueces… Una gran diversidad de hortalizas y verduras concurren en este manual de la salud. Cada ilustración posee una escueta explicación acerca de los beneficios y perjuicios del consumo de cada alimento.

Por último, añadir que el Codex Granatensis en 1986 fue objetivo de la codicia, debido a que una de sus páginas fue robada. Parece ser que el robo se produjo desde dentro de la organización.

OTRAS JOYAS DE LA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA

En la Universidad de Granada hay muchos otros documentos importantes, como el Códice de Cyrurgia de Teodorico y el Códice Slavicus Granatensis, que pasamos a describir a continuación.

El Códice Slavicus Granatensis, forma parte de los códices manuscritos que se encuentran en las bibliotecas universitarias españolas, este en concreto en la Universidad de Granada. Esta obra corresponde al original de un manuscrito eslavo guardado en la Biblioteca del Hospital Real y pertenece al siglo XVII. Este manuscrito es objeto de un estudio aún en desarrollo, en el que se continua trabajando y profundizando. Está formado de dos partes, diferenciadas paleolográfica y codigológicamente: la primera parte es un menologio acompañado de una serie de tablas calendarios y la segunda parte es un eucologio.

Tras analizar el texto del manuscrito y su aspecto interno, confirmaron que el texto procede de la zona de la región de Moscú de la Gran Rusia a finales del siglo XVI. Por el aspecto externo, se piensa que pudo ser de algún sacerdote que practicara la lectura. No se conoce exactamente como llegó el manuscrito a España pero sí se sabe que en el año 1656 ya se encontraba en territorio español. Perteneció a un tal Adriano Broctus, y no se conocen las causas pero en algún momento entre 1656 y 1769 pasó a pertenecer al archivo de la Compañía de Jesús en Granada, y más tarde a la Biblioteca Universitaria de la ciudad.Destacar que el texto original estaba escrito en alfabeto cirílico, uno de los abecedarios utilizados hoy en día por el pueblo eslavo. Y concretamente este manuscrito se encuentra escrito en cursiva.

Primera Parte: Menologio.  Es una composición religiosa que presenta el transcurso de los días festivos eclesiásticos en forma de calendario desde el mes de septiembre hasta el mes de agosto, citando la conmemoración a cada de cada santo o fiesta en cada fecha señalada.  Además también posee una serie de tablas calendariales, las ‘Tablas Pascuales’. Otras formas de denominarlo son como: ‘synaxarion’, ‘martirologio’…

Este tipo de composición tiene su origen en los Menaia, una agrupación de volúmenes organizados según los meses del año (siendo por ello, doce). Sin duda el menologio de más valor es el ‘Menologium Graecorum iussu Basilii Imperatoris’ creado en el 984 por orden del emperador bizantino Basilio II Porfirogeneta. Tanto los menologios rusos septentrionales como meridionales son irregulares, llegando a conmemorar un santo en distintos días o errores similares. Era muy común entre el pueblo que a los santos se les atribuyesen poderes especiales determinados, muchos de ellos basados en la superstición. Un dato de especial interés es que en este documento, la cronología empleada no se corresponde a la utilizada en Europa en la actualidad. De hecho, la cuenta de los años se sitúa desde la Creación del Mundo, pero la ubican 5500 años antes del nacimiento de Cristo.

Las Tablas Pascuales nos aportan las claves acerca del hecho más importante  a partir del cuál se rige el calendario eclesiástico. Además de proporcionar ciertos datos acerca del calendario litúrgico y las fiestas relacionadas con la Pascua. El manuscrito nos ofrece un ejemplar de tabla del ‘’Gran Ciclo de la Creación Mundial’’ cuya particularidad es que está introducida por el dibujo de una llave en la que se lee una leyenda. Otras tablas tratan los ciclos astrales, como la llamada ‘Pascua de los Judíos’ que contiene los plenilunios pascuales correspondientes a cada ciclo lunar.

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Segunda Parte: El Trébnik. Contiene un Eucologio, es decir, un conjunto de textos relacionados con los oficios litúrgicos, con ritos eclesiásticos sacramentales u oraciones. Podría considerarse un libro religioso ‘de bolsillo’ de uso diario de los sacerdotes de pueblos y ciudades de la Edad Media. El trébnik eslavo más antiguo conocido es el ‘Eucologio del Sinaí’.  Los trébnik rusos más antiguos datan del siglo XI-XII. La variedad de los trébnik permite la especialización de los mismos. El trébnik depurado y controlado por la autoridad de la Iglesia contiene oraciones canónicas (como es el caso del Codex Slavicus Granatensis) sin embargo, es muy común la introducción de oraciones apócrifas relacionadas con la medicina popular, hechizos y palabras mágicas basadas en la tradición pagana eslava.

Entre las oraciones se hace un seguimiento al rito de la comunión y la confesión dentro del sacramento de la extremaunción. También posee una sección especial de los pecados propios del género masculino y femenino. Esta lista de pecados era recitada por el sacerdote y el enfermo sólo tenía que contestar sí o no, para hacerle más sencilla la confesión. Para cerrar el rito, el sacerdote pronuncia la oración de absolución de los pecados. Además, encontramos una parte en la que hace referencia al Juicio Final. En él, la magia, las desviaciones sexuales, las prácticas astronómicas, zodiacales… serán condenadas con la pena de muerte por la Iglesia. De todo ello se deduce que el códice estaba enfocado a personas laicas, hombres y mujeres del pueblo, nobles con trato con el príncipe y con derecho a juzgar y a castigar a sus servidores.

Fuentes y Bibliografía

[Codex granatensis]. De natura rerum, de Tomás de Cantimpré. De avibus nobilibus. Tacuinum sanitatis, de Ibn-Butlán. Digibug,Universidad de Granada. Disponible en http://digibug.ugr.es/handle/10481/6525#.VFAIbzSG8iI

Casas Olea, Matilde. El Codex Slavicus Granatensis. Granada: Universidad, 2002.

El Codex Granatensis: el tatarabuelo de los ecologistas. El Códice Negro, 27 de abril de 2013. Disponible en http://elcodicenegro.blogspot.com.es/2013/04/el-codex-granatensis-el-tatarabuelo-de.html

Magafi. Codex Granatensis. You Tube, 20/11/2012.  Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=7App6EexdJY

Parra, Andrea G. La UGR guarda su Codex Granatensis en una cámara acorazada con otros incunables. Ideal.es 10.07.11. Disponible en http://www.ideal.es/granada/v/20110710/granada/guarda-codex-granatensis-camara-20110710.html