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Berta Wilhelmi y el sanatorio antituberculoso de la Alfaguara

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Martínez Quesada, Carlos . Berta Wilhelmi y el sanatorio antituberculoso de la Alfaguara. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 6/12/2015. Disponible en http://index-f.com/gomeres/?p=1228

Biografía

Berta Wilhelmi de Dávila nació en Heilbronn (Alemania) en 1858. Fue a la edad de los 12 años cuando junto con su familia, formada  por su padre D. Fernando Wilhelmi, su madre Dña. Carolina Henrich, y su hermanastro Fernando, hijo del primer matrimonio de D. Fernando, llega a Granada. Entre uno de los motivos, si es que no fue el único, de su llegada a esta ciudad fue la construcción de una fábrica de papel tras haberse incendiado la que poseían en su ciudad de origen (1). Su mentalidad la podemos englobar dentro del Feminismo. Es muy probable que parte de culpa de esta la tenga el ambiente familiar liberal y laico y la cultura germánica de los que recibió influencia (2).

Poco más se sabe sobre su época juvenil. Nos tenemos que remontar hasta una fecha desconocida en la que se produjo las primeras nupcias con D. Fernando Dávila Zea, perteneciente a la noble familia granadina de Ponce de León. De este matrimonio surgieron sus dos hijos: Luis y Berta. Años más tarde se produjo la separación de este primer enlace ya que posteriormente se volvería a casar, en esta ocasión, con D. Eduardo Domínguez, trabajador de la Fábrica de papel, aunque esta relación también finalizó.
Como anteriormente hemos mencionado, su espíritu feminista se fue confirmando con sucesivos hechos. En 1892 se inauguró en Madrid el 13 de octubre (3), enmarcado en las conmemoraciones del Cuarto Centenario del descubrimiento de América, el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano (4,5), donde la Señora Wilhelmi expuso una ponencia sobre “La aptitud de la Mujer para todas las profesiones” (6).

Otro hecho que corrobora tal espíritu se corresponde al círculo social del que se rodea, destacando de entre todos sus amigos el nombre de Fernando de los Ríos, el cual se comprometió más adelante con el Partido Socialista. Tal fue la fuerte amistad que les unió que Fernando, a su llegada a Granada en 1911, se hospedó en la casa que Berta habitaba en el Paseo de la Bomba, aunque no fue hasta octubre de 1912 cuando se estableció en esta ciudad (7).

Un tercer hecho, que se pueda constatar, es su contacto con la Institución Libre de Enseñanza, la cual se hizo patente por medio de la Primera Colonia Escolar (8), aunque la idea de esta emanase de la Sociedad Económica de Amigos del País de Granada (9) y del Museo Pedagógico. Esta Colonia fue posible gracias a la organización de esta por Berta junto a D. Cayetano del Castillo, así como las dotaciones económicas procedentes de la propia Sociedad Económica, Diputación, Ayuntamiento de Granada, Ayuntamiento de Almuñécar y de personas particulares. Tanto la Memoria de la 1ª Colonia como las sucesivas fueron publicadas en el Boletín del Instituto Libre de Enseñanza (B.I.L.E.) (10,11).

El lugar que Berta escogió para establecer las Colonias fue Almuñécar, zona idónea para llevar a cabo actividades al aire libre, excursiones y ejercicio físico así como para reforzar las ideas de descanso, alimentación, aseo corporal como componentes educativos básicos tan defendidas por ella. Entre 1912 y 1913 construyó en Pinos Genil, con dinero propio, una escuela mixta y una biblioteca con una dotación de unos 600 volúmenes, y en 1913 quedaron inauguradas ambas. En la actualidad, el ayuntamiento de Pinos Genil está construido sobre el solar donde se ubicó el colegio (12). De la Biblioteca no queda nada.

Continuó con su labor filantrópica y educadora en sus años posteriores, en concreto, hasta el 1931, cuando sufrió un derrame cerebral que la obligaría a dejar su actividad social. Se mantuvo así hasta el 29 de julio de 1934, fecha de su defunción. Se enterró, sin lápida, en el Cementerio de Granada. Su familia llevó a cabo su última voluntad que consistió en donar a los pobres todos los gastos que ocasionaba un entierro. Fue tal su labor que su huella se quedó grabada en la mente de todas aquellas personas que la conocieron, inclusive, recibiendo reconocimiento de importantes representantes de instituciones como el Defensor de Granada, así como, del alcalde de la ciudad.

Lucha contra la Tuberculosis

Antes de tratar una parte muy importante de su labor filantrópica como fue la lucha contra la Tuberculosis, quisiera aportar algunos datos sobre esta enfermedad en España de principios del siglo XX.

Según la OMS “la tuberculosis es causada por Mycobacterium tuberculosis, una bacteria bacilo que casi siempre afecta a los pulmones”, ya que puede afectar a otros órganos propagándose así a columna, vejiga, cerebro, pericardio, articulaciones, riñón, órganos reproductores, cavidad abdominal (13). Antes de continuar con la descripción clínica, vamos a conocer unos cuantos datos históricos acontecidos en España sin antes olvidarnos mencionar al descubridor del bacilo causante de la Tuberculosis como fue el premio Nobel y bacteriólogo alemán Robert Koch, en concreto, en el año 1882 (14).
Aunque es cierto que la Tisis tuvo gran incidencia entre finales del siglo XIX, conocida como la Peste Blanca (15), y la primera mitad del siglo XX, no hay que obviar su carácter arcaico ya que es una de las enfermedades más antiguas de la que se tenga constancia. Tanto es así que se llegaron a descubrir indicios de lesiones tuberculosas en esqueletos de la Edad de Piedra y del Antiguo Imperio Egipcio (16).

En España, la industrialización facilitó la difusión de dicha enfermedad al coincidir varios factores precipitantes tales como la aglomeración de la clase obrera en barrios periféricos insanos, jornadas laborales extenuantes desarrolladas en condiciones antihigiénicas, la   escasa cobertura sanitaria facilitada por el Estado y una alimentación deficiente. Todo esto llevó a considerarla como enfermedad social. Así como esta realidad era patente, surgieron, hasta 1936, Asociaciones y Organizaciones en la lucha antituberculosa, emanando así, en 1903, la primera asociación: la Asociación Antituberculosa Española (AAE) (17).

A medida que fueron pasando los meses durante la Guerra Civil fue empeorando la de por sí negativa situación creada por esta lacra, sobre todo, en las zonas rebeldes. La guerra trajo consigo además de miseria y muerte la facilitación de la transmisión de la tuberculosis (17). Como dato de interés, destacar una tesis doctoral realizada en el Laboratorio de Antropología de la Universidad de Granada. Dicha tesis analizó las defunciones producidas en Granada y las principales causas (la tuberculosis y bronquitis) de fallecimiento en el siglo XX, destacando un dato curioso: las horas más frecuentes para morirse fueron entre las 12 y las 18 horas (18).

Descripción clínica. El modo de propagación es de persona a persona a través del aire, ya sea por tos, estornudo o esputo. La Tuberculosis tiende a ser latente; es decir, una persona puede estar infectada por el bacilo sin estar enferma ni transmitir la infección. Cuando esta se presenta, los síntomas (tos, fiebre, sudores nocturnos, pérdida de peso, dolores torácicos, debilidad, etc.) pueden ser leves por muchos meses. Esto hace que los enfermos antes de encontrar atención médica hayan transmitido la bacteria a otras personas. Entre los grupos de riesgo los adultos jóvenes son los que tienen mayor probabilidad de padecerla. También tienen altas posibilidades aquellas que están infectadas por el VIH y aquellas que tienen el sistema inmunitario deteriorado (19).

Diagnóstico. El primer paso para dar un posible diagnóstico de tuberculosis es la realización de  una radiografía de tórax, la cual se presenta como anormal ya que la enfermedad se manifiesta como zonas blancas irregulares. También se realiza la prueba cutánea de la tuberculina (mantoux) y el examen de esputo, en el que se busca Mycobacterium tuberculosis. Aunque la prueba de la tuberculina sea una de las más fiables, solo señala que en algún lugar del organismo hay bacterias tuberculosas vivas.
Para corroborar de forma segura la presencia de esta enfermedad y la determinación del bacilo es necesaria la obtención de una muestra de esputo, líquido infectado o tejido para analizarla en el laboratorio (13).

Tratamiento. La tuberculosis es una enfermedad que se puede tratar y curar mediante la combinación y administración de cuatro antibióticos diferentes durante seis meses junto con información, supervisión y apoyo del paciente por un agente sanitario (19).

Sanatorio de tuberculosos de la Alfaguara    

De entre una de las actividades filantrópicas de Berta Wilhelmi destacamos el Sanatorio de tuberculosos de la Alfaguara. No dudamos en absoluto de la voluntad de Berta por luchar contra esta enfermedad sino que muy posiblemente tuviera mucho que ver el haber perdido a su hermano Luis, a la edad de doce años, por esta enfermedad. Fue el primer paso para llevar a cabo este proyecto (20). Dejando a un lado esta suposición, hay que ser rigurosos a la hora de establecer el origen exacto de este proyecto. Para encontrarlo nos tenemos que remontar al verano de 1919 y al lugar geográfico de El Purche (1.500 m. sobre el nivel del mar), donde se construyó una casita llamada “Las Acacias”, en el que se albergó a ocho enfermas. Fue allí, donde, en 1920, surgió la idea del Patronato Antituberculoso de la Alfaguara, trampolín último para la creación, en mayo de 1923, del Sanatorio y dispensario de la Alfaguara (1) en la zona Haza del Pinar a (1.400 m. sobre el nivel del mar).

Fue tal la expectación que asistieron personalidades, tales como el gobernador militar, el gobernador civil, el arzobispo, catedráticos, médicos, decanos y representantes  del Ayuntamiento de Granada y de Alfacar, además de un numerosísimo público.

El sanatorio estaba formado por dos plantas y veinticuatro camas, doce para hombres y doce para mujeres. Los muebles fueron donados por la reina Victoria Eugenia, presidenta de la Cruz Roja de Damas. La mayoría de las plazas que se ofrecían eran gratis y otras a media pensión costaban 3 pesetas. Las instalaciones disponían de salas de consultas, salas de cura, de cirugía general, de otorrinolaringología, terraza, galería de reposo, calefacción a vapor, pararrayos, agua corriente, cocinas y cuartos de baño.

Tardó bastante en llegar el reconocimiento a toda su labor altruista, siendo en Noviembre de 1923 cuando se le otorgó a Berta Wilhelmi la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia (20).

En 1926 tuvieron lugar dos acontecimientos, por un lado, la inauguración el 16 de mayo, en el parque del Sanatorio, del Pabellón “Luis Dávila” para niños que llevará el nombre de su hijo fallecido en marzo de 1925 en un accidente de aviación; y por otro, la creación de  la Junta Provincial de la lucha antituberculosa en Granada (1).

El Sanatorio funcionó hasta la Guerra Civil y la postguerra bajo la dirección de Helene Bickman Alterhoff (20). Debido a que a unos 1.000 metros de la zona donde se ubicó el edificio tuvo lugar uno de los frentes de la Guerra, este terminó abandonado y prácticamente derruido (21).

Bibliografía

1. Ballarín Domingo, Pilar. «Feminismo, educación y filantropía en la Granada de entre siglos: Berta Wilhelmi» En: Ballarín, P.; Ortiz, T. (eds.). I Encuentro Interdisciplinar de Estudios de la Mujer: la mujer en Andalucía. Granada: Universidad de Granada, 1990. (Feminae; 3). pág. 342. Disponible en http://hdl.handle.net/10481/34728.
2. Ballarín Domingo, Pilar. «Bertha Wilhelmi y su defensa de la aptitud de la mujer para todas las profesiones». Arenal. Revista de historia de las mujeres. 1998; 5(1): 192. Disponible en http://hdl.handle.net/10481/22263
3. Fernández Poza, Milagros. «El debate educativo de finales del ochocientos y el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano». Cuadernos de Historia Contemporánea 2007, vol. Extraordinario, 81-92: 84. Disponible en http://www.juntadeandalucia.es/educacion/vscripts/wginer/w/rec/3268.pdf
4. «La Institución Libre de Enseñanza y su aportación a la educación de la mujer española», apartado 1.2.2.2. El Congreso Hispano-Portugués-Americano de 1892. Disponible en http://goo.gl/LaF8AH.
5. Jagoe, Catherine; Blanco, Alda; Enríquez de Salamanca, Cristina. «La mujer en los discursos de género: textos y contextos en el siglo XIX», Ed. Icaria, 1998, p. 197. Disponible en https://goo.gl/lf8jGA.
6. Wilhelmi de Dávila, Bertha. «Aptitud de la mujer para todas las profesiones» Madrid: [s.n.], 1893 (Fortanet). Disponible en http://hdl.handle.net/10481/28089.
7. Fundación Fernando de los Ríos. Biografía. Disponible en http://goo.gl/zIHucl.
8. Wilhelmi De Dávila, Bertha. «La Primera Colonia Escolar Granadina: memoria presentada por su directora Bertha Wilhelmi de Dávila á la Real Sociedad Económica de Amigo del País: Septiembre de 1890». Ed. Granada: [s.n.]. 1891 Disponible en http://hdl.handle.net/10481/22396.
9. «Fondo de la Sociedad Económica de Amigos del País de Granada». 1775-1934      Disponible en http://archivo.ugr.es/pages/fondos/fondo_soceconomica.
10. Jiménez-Landi Martínez, Antonio. «La Institución de libre Enseñanza y su Ambiente». Tomo III. Periodo Escolar (1881-1907) pág. 110 Disponible en https://goo.gl/VRrrlG.
11. Martínez Medrano, Eulalia. «El Boletin de La Institución de Libre de Enseñanza (B.I.L.E.)» [http://www.juntadeandalucia.es/educacion/vscripts/wginer/w/rec/3044.pdf].
12. Garzón Cardenete, José Luis; Granados Palacios, Alberto. “Cien años del colegio Berta Wilhelmi de Pinos Genil”. Ideal.es (blog), 25 marzo, 2013. Disponible en http://granadablogs.com/granadarecuerdasuscosas/tag/colegio-publico-berta-wilhelmi/.
13. Sin autor. Tuberculosis. MSDsalud. S/a. Disponible en https://www.msdsalud.es/manual-msd-hogar/seccion-1/tuberculosis.html.
14. Sin autor. “Robert Koch y la bacteriología moderna”. La Medicina en la historia. Unidad 2: El proceso histórico de las ciencias de la salud. S/a. Disponible en http://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29701428/salud/koch.htm.
15. Berlanga Gómez, Antonio. «Incursión a lo desconocido» Editorial: S.L. Punto Rojo Libros, 25/04/2014. Disponible en https://goo.gl/rMrreo.
16. Vidal, Pilar. «La peste blanca, una asesina ancestral» Periódico “La Opinión A Coruña”, 29/03/2013. Disponible en http://goo.gl/qqaqnA.
17. Palao Ibáñez, María del Carmen. «Una perspectiva social de la tuberculosis en España: 1900-1939» pág. 2,4 Universidad Complutense de Madrid. Disponible en https://goo.gl/pf8TaI.
18. Canal UGR. Recursos de información y comunicación. Fuente: Redacción Periódico Granada Digital, 12/03/2009. Disponible en http://goo.gl/ygPrDP.
19. OMS. “Tuberculosis”. Organización Mundial de la Salud, Nota descriptiva N°104, Octubre de 2015. Disponible en http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs104/es/.
20. Puertas Única, María Belén. «Remembranzas de la Alfaguara»,         [blogdebelenpuertas.blogspot.com.es] 26/05/2010 Disponible en http://goo.gl/Wx0RRK.
21. Hospitales y sanatorios abandonados (España) [laexuberanciadehades.wordpress.com] Disponible en https://goo.gl/D6SgRg.

MATERIALES AUDIOVISUALES

Podcast Berta Wilhelmi: [http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/opencms/valor-escuchar/08-con_voz_propia/026-berta_wilhelmi.HTML]

Vídeo Hospital de Berta 1: [https://www.youtube.com/watch?v=JH0B54ulW5w]
Vídeo Hospital de Berta 2: [https://www.youtube.com/watch?v=Shfk-6lT2QA]


Esta entrada ha sido realizada por alumnado de 1º de Enfermería de la Universidad de Granada en el marco de la asignatura “Evolución Histórica de los Cuidados. Teorías y Modelos”, curso 2015-16.

El Hospital del Cardenal Salazar en la Judería de Córdoba

Autora: Ana María Serrano Moya, 1º A (2014/15)

En estas vacaciones de navidad nos hemos reencontrado los amigos que estamos estudiando fuera de nuestra ciudad, Linares, Jaén. Y hablando de cómo nos habíamos adaptado, de lo que cada uno hacíamos en la carrera, salió el tema de hacer trabajos y yo hablé de lo que hacemos en esta asignatura. Entonces, una de mis amigas que está estudiando en Córdoba, me comentó una leyenda de su facultad, que me gustaría compartir.

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Ella está estudiando en la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba, un edificio antiguo que todavía guarda algunas reliquias de la época en la que se fundó y de la antigua actividad que se desarrollaba en él. En la antigua capilla que ahora es el aula V se hacían operaciones médicas y las contraventanas de la parte superior están marcadas con los nombres de los enfermos, algo que llama la atención y que algunos alumnos se plantean el porqué. Cuestión a la que los profesores contestan con una leyenda de que todavía se encuentran en esta Facultad los espíritus de los pacientes que residían en lo que antes era un Hospital.

Esta anécdota me resultó interesante y he estado buscando información sobre ella para averiguar si se trataba realmente de un antiguo hospital. Esta es la información que he podido encontrar y algunas imágenes reales del edificio.

El edificio del que he hablado, actual Facultad de Filosofía y Letras se encuentra en la plaza del Cardenal Salazar, antigua del Hospital del Cardenal Salazar, también llamado Hospital de Agudos, situado en el corazón del barrio de la Judería y muy cercano a la Catedral, es uno de los ejemplos más interesantes de la arquitectura civil del siglo XVIII en la ciudad. Dentro de recinto de la facultad también se encuentra la Capilla de San Bartolomé, de estilo gótico-mudéjar.

Los estudios que se cursan en esta Facultad son: Filología Hispánica, Filología Inglesa, Historia, Historia del Arte, Humanidades, Traducción e Interpretación.

Aunque desempeñó durante siglos las funciones de Hospital, la idea original de su fundador no fue esa, sino la de levantar en ese espacio un Colegio para los acólitos y niños de Coro de la Catedral. Con este motivo el promotor de la obra, el Cardenal fray Pedro de Salazar y Toledo, perteneciente a la Orden de la Merced, compró en 1701 la casa solariega de don Antonio Carlos del Corral, situada frente al Convento de San Pedro de Alcántara. El proyecto para esta obra se encargó al arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo, quien por entonces desempeñaba el cargo de Maestro Mayor de la Catedral.

Los trabajos se iniciaron con gran celeridad, sin embargo, en 1704 Córdoba se vio asolada por una terrible epidemia de peste y ello puso de manifiesto la escasez de centros asistenciales que tenía la ciudad, lo que impulsó a los dos Cabildos -municipal y eclesiástico- a solicitar del Prelado que desistiera de su primitiva idea y convirtiese su primer proyecto en un hospital que sirviera para remediar la precaria situación sanitaria de la ciudad, idea que el Cardenal, por entonces Obispo de Córdoba, aceptó de buen grado, dotando a la nueva fundación de rentas cuantiosas.

Con la muerte del Cardenal Salazar y Toledo y la sucesión del señorío al Deán de la Catedral, don Pedro Salazar y Góngora, se hicieron entonces algunos añadidos al proyecto original, buscando la mejor adecuación a sus nuevas funciones, inaugurándose finalmente el hospital en 1724. En sus salas tienen acogida al principio, además de los enfermos pobres, los presos y dementes e incluso transitoriamente, es hospital militar durante la Guerra de Independencia.

Cuando en 1837 se produce la fusión de los múltiples hospitales que en Córdoba existían, siguiendo lo ordenado en el Reglamento General de Beneficencia Pública de 1836 que dispone la separación de los orates en hospitales adecuados, así como la ubicación de los enfermos crónicos en departamentos diferentes a los agudos, el Hospital del Cardenal es destinado precisamente para este último tipo de enfermos, de cuya coyuntura tomará el nombre con el que se le conocía hasta su extinción en 1969: Hospital de Agudos.

Desde 1853, durante su época como Hospital, la asistencia directa de los enfermos corrió a cargo de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Entre 1871 y 1874 fue sede de la Facultad de Medicina de la Universidad Libre de Córdoba, ya que era el único de los existentes en su época que reunía todas las características necesarias para hacer compatible la docencia teórica con la práctica y con la labor asistencial.

En las contraventanas del segundo cuerpo del patio principal pueden verse todavía nombres y fechas de pacientes que allí estuvieron ingresados. Algunas de ellas se remontan al siglo XVIII, pudiendo apreciarse tipo de grafía, distinto al actual. Existe la creencia de que hay fantasmas que se pasean de noche por los pasillos de la actual facultad, espíritus de enfermos que murieron allí. Destaca el hecho de que, todavía a principios del siglo XXI, las limpiadoras que entraban a primera hora al edificio, lo hicieran por parejas, no dejando pasar a los estudiantes que iban llegando hasta que las luces estaban encendidas.

Páginas en las que se puede ampliar información y donde podemos ver que incluso se utiliza como lugar turístico cultura al cual se hacen visitas.

http://viejospapeles.blogspot.com.es/2012/10/una-muerte-en-el-hospital-de-agudos.html

http://www.cordobamisteriosa.es/rutas/especial-sanatorio/

Bibliografía

-Jurado Marín, Lucas. Una muerte en el Hospital de Agudos. Hechos curiosos y reseñables delmundo de la investigación (blog). 1 de octubre de 2012. VER

-Sin autor. Facultad de Filosofía y Letras. Córdobapedia. VER

-Sin autor. Hospital del Cardenal Salazar. Wikipedia. VER

-Sin autor. Hospital del Cardenal Salazar. Córdobapedia. VER

El hospital que nunca fue en Cogollos Vega

Autora: Sheyla María León Ortega, 1º B (2014/15)

El IES Emilio Muñoz es un instituto de la localidad de Cogollos Vega en Granada, que fue construido con fin hospitalario. Este instituto, situado en las afueras del pueblo, fue concebido para albergar enfermos de tuberculosis. El lugar donde se encuentra era idóneo para el tratamiento de la enfermedad y para prevenir la transmisión de esta, debido a que dicho edificio se encuentra alejado de los núcleos urbanos, rodeado de jardines, al cual le confiere un ambiente limpio y sano.

Este centro se gestó a mediados de la década de los cincuenta en un concurso público, se encontraba dentro de los propósitos y planes de las autoridades que gobernaban nuestro país pasada la Guerra Civil.

El edificio terminó de construirse en 1961 y nunca llegó a inaugurarse debido a que la enfermedad ya estaba prácticamente desaparecida en España. Las pocas afecciones pulmonares que aparecían en la época se trataban en centros más pequeños. Es por esto por lo que el edificio no llegó a funcionar con el fin que impulsó su construcción.

Poco a poco el centro se fue deteriorando porque ningún ministerio de la época sabía qué hacer con él. Posteriormente, una institución religiosa propuso montar un colegio en él, pero finalmente consideró el proyecto ineficaz. Fue entonces cuando el rector de la Universidad de Granada de la época, el cual era catedrático de la Facultad de Medicina propuso convertir el centro en un Instituto de Enseñanza Media, junto con una residencia-internado para aquellos alumnos que no conseguían plaza en los escasos institutos de Granada y sus alrededores.

El centro se abrió en 1967, el cual adquirió el nombre del promotor de la idea: D. Emilio Muñoz Fernández. El instituto tuvo mucho éxito.

Tras varios años de su construcción e inauguración como instituto, se procedió a la reforestación de sus jardines, de la cual quedó constancia de ello con la colocación de un hito dedicado a D. Francisco Clares, el promotor de esta idea.

Durante la década de los noventa, se otorgaron unas becas de residencia al establecimiento, por lo que la residencia pasó a funcionar independientemente del instituto.

En la actualidad, el centro recoge a alumnos becarios en régimen de residencia, así como a alumnos de los pueblos de Cogollos Vega, Nívar y Guevéjar.

Noticias históricas del Hospital Noble de Málaga

Autora: Mirella Patricia García Gómez, 1ºB (2014/15)

Se trata de un antiguo hospital auxiliar construido entre 1866 y 1870, situado en el barrio de la Malagueta en Málaga. Llevado a cabo por las herederas del doctor Joseph Noble, un médico natural Frisby, Inglaterra. Era doctor en Medicina por la Universidad de Cambridge. Estando delicado de salud vino a la ciudad de Málaga para restablecerse pero se encontró la muerte el 6 de enero de 1861 por el cólera, ya que tuvo que atender a un paciente afectado por la enfermedad.

La finalidad de este hospital en un principio era atender tanto a los malagueños como a los numerosos extranjeros que arribaban en el puerto de Málaga, principalmente como hospital de urgencia. El terreno fue cedido gratuitamente por los herederos del Dr. Noble para su construcción, pero con la condición de que se entregara a la Beneficencia. Si no se seguía este mandato el terreno volvería a sus herederos.

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El proceso de creación fue largo, durando cinco años. Comenzando en el año 1866 y llevada a cabo por el arquitecto municipal Cirio Salinas Pérez. Pero la capilla del hospital fue inaugurada cinco años después. El edificio se enmarca dentro del estilo neogótico. Su estructura es simple, siguiendo la tipología de naves. Poseía una nave longitudinal con un pasillo central que daba acceso a las distintas dependencias, a la que se adosan de forma transversal dos cuerpos laterales y uno central, que sobresalen en planta y altura.

En 1875, el hospital se cedió a una Junta de Damas, la cual operaba con las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul. Se determinó que la mitad de las camas fueran de pago, pero la otra mitad era para la Beneficencia y extranjeros necesitados. Con el tiempo el edificio pasó a formar parte de la Comisión Municipal de Beneficencia.

El 16 de diciembre de 1900 ocurrió en la costa malagueña un naufragio de la fragata alemana “Gneisenau”, a lo que el hospital prestó numerosos servicios. A lo que el cónsul de Alemania compensó con la donación de numeroso material al hospital, además de un puente metálico conocido comúnmente como “El puente de los alemanes”, ya que el que había de madera sufrió graves daños por una inundación.

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Puente de los Alemanes, Málaga

En el siglo XX, la vida en el hospital fue muy difícil debido a la escasez de enfermos y medios. Por lo que en 1923, fue cedido a la Cruz Roja, siendo incautado en 1931 durante la II República española, aunque en 1937 fue devuelto a sus originales donantes, realizando actividades sanitarias hasta los años 80. Pero en 1970 las instalaciones hospitalarias sufrieron una gran ampliación que modificaron el interior del edificio y su fachada trasera original.

hnoble3Más tarde fue dedicado como laboratorio de Bromatología, para análisis de alimentos y aguas. Aunque cada vez fue adquiriendo un carácter de edificio administrativo del Ayuntamiento. A los malagueños no les gustó en absoluto, publicando incluso sus opiniones en la prensa local. En la actualidad, sigue siendo lo que fue a finales del siglo XX, un edificio que alberga oficinas municipales.

Fuentes

-Hospital Noble. Wikipedia. Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_Noble
-Lara García,  María Pepa. Historia del Hospital Noble de Málaga (1865-2004).  Isla de Arriarán: revista cultural y científica, 2005; 25: 189-216. Disponible en  http://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2042733.pdf

Noticias históricas del Hospital Real de Santa Fe (Granada)

Autora: Karima Belmehdi, 1ºB (2014/15)

El Hospital Real de Santa Fe fué fundado por los Reyes Católicos. Fue uno de los ocho llamados de tránsito que fundaron los Reyes Católicos en los tiempos de la conquista de Granada en el año de 1492.Estos hospitales de tránsito tenían la finalidad de aportar abrigo y socorro a los pobres que caminaban de pueblo en pueblo buscando la caridad. Su función principal no era la curación de los pobres. También servía como cobijo nocturno para los pordioseros. También proporcionaba  transporte en bestias para conducirlos al hospital inmediato, o hasta llevarlos  a algún hospital de Granada. El hospital estaba dirigido por un hospitalero, que recibía nombramiento oficial y salario, viviendo además en una casa en el hospital. El hospital existió como tal hasta  1872, año en que fue vendido el edificio.

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La vida en el hospital. La asistencia en este hospital era similar a la de otros de su época. Una característica principal era la falta de condiciones higiénicas mínimas. La falta de limpieza afectaba tanto al propio edificio del hospital como a la ropa que usaban los enfermos. Esto daba lugar a la existencia de malos olores y de insectos que molestaban a los enfermos y provocaban sus quejas. También había una falta de ventilación, motivada por la creencia que se tenía en aquella época de que ésta resultaba muy perjudicial a los enfermos. Existía hacinamiento de los enfermos en las salas de enfermería, llegando, a veces, a ocupar varios enfermos una sola cama. Existía miedo de los enfermos a acudir al hospital, y los que acudían eran los desahuciados de la sociedad que terminaban de este modo sus días.

Población de Santa Fe. En el siglo XV, al poco de la fundación del hospital era de 218 personas. Santa Fé, a mediados del siglo XXIII (1752) tenía hasta 1900 habitantes. Se puede saber que de los 1900 habitantes, unos 400 eran pobres de solemnidad y estos eran los posibles usuarios del hospital. El principal medio de vida en esta época era la agricultura tanto la de secano como la de regadío.

Asistencia médica. Los vecinos estaban asistidos por un médico, un sangrador, una enfermera  y un boticario. El médico ganaba 200 ducados al año, el boticario otros 200 ducados  y el sangrador 100.

El médico, con nombramiento oficial de la Junta Mayor del Hospicio de Granada, desde 1759 hasta 1818, fue el funcionario del hospital de mayor importancia, en cuanto a titulación propia se refiere. Entre las obligaciones que tenía el médico estaban las de visitar a los pobres enfermos que hubiera en el hospital,  2 veces al día, y hacerles la certificación que necesitaban para ser conducidos a los hospitales de Granada. También tenían que examinar a los muertos y señalar la causa que hubiera provocado su defunción.

La figura del cirujano estaba identificada con la del barbero-sangrador. Las visitas del cirujano no estaban reguladas y parece ser que solo iba al hospital cuando era necesitado. Las funciones que debía realizar eran únicamente las de aplicar sangrías y poner ventosas, ya que los enfermos que había que operar eran enviados a los hospitales de Granada.

La primera enfermera que se sabe que sirvió en el hospital fue Isidora Cortés, que ocupó su puesto hasta que murió. El trabajo que realizaba en el hospital era de cocinera, encargada del aseo de las salas y lavar la ropa del hospital. El salario de esta y las siguientes enfermeras era de 100 ducados anuales.

El boticario no era un funcionario dependiente del hospital. Al principio se compraban las medicinas en una botica de Granada.

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Dirección del hospital. La dirección del Hospital Real de Santa Fé en principio dependió del Arzobispado de Granada, después estuvo dirigido por el  Real Hospicio y por último fue el Ayuntamiento de Santa Fé el que se hizo cargo del mismo.

Entrada de los enfermos en el hospital. Para la entrada de los enfermos era requisito indispensable una carta de caridad del hospital de donde venían, y en caso de que no vinieran de ningún hospital, era necesaria la presentación de un despacho de la Justicia del pueblo de donde procedieran. Por tanto, el hospital acogía solamente a los enfermos que procedían de otros hospitales. Los transeúntes eran reconocidos por el médico, para asegurarse de que no padecían ninguna enfermedad contagiosa. En 1814, año de la restauración absolutista del rey Fernando VII, se acogieron soldados heridos en las revueltas.

Estancias de los enfermos en el hospital. Existían dos enfermerías, una de hombres y otra de mujeres, cada una con capacidad de diez o doce camas. Había enfermerías de invierno (en la planta alta) y enfermerías de verano (en la planta baja). El primer rector puso seis camas de uso continuo, tres en cada sala de enfermería, camas pagadas gracias a las limosnas de los vecinos de Santa Fé y a las donaciones del propio rector. En 1784, ya se había abierto el nuevo hospital y ya existían seis camas, las cuales casi siempre se encontraban ocupadas. Sobre el año 1827 el hospital entró en desuso.

Enfermedades y medicinas. Para este periodo la Historia de la Medicina señala que se usaban bastantes medicinas como “la madre de perrio”, “espíritu de anís”, “agua de la reina de Hungría”, “bálsamo peruviano”, “goma arábiga”, etc. También se suministraban purgas con “extracto de ruibarbo”. En cuanto a los vomitivos se usaba “tártaro emético”, “raíz de ipecacuana”, etc. Como astringentes se usaba “tierra sellada”, “opio”, “raspadura de cuerno de ciervo”, etc.

Las enfermedades mas frecuentes eran apoplejías y perlesías, que se curaban con “tártaro emético”, “emplasto de vejigatorios”, “agua de la reina de Hungría”, “bálsamo de copaiba”. También había con frecuencia “accidentes ejecutivos de dolores”, y se usaba para curar las heridas “ojos de cangrejo”, “bálsamo peruviano”. Para las fiebres intermitentes se usaba “serpentina virginiana”. En la asistencia a los partos, que les sobrevenían a las mujeres durante el camino, se usaba la “mirra”, que “provoca el parto”. Se usaban también las plantas medicinales, en 1808, que en un pequeño huerto del  Hospital de Santa Fe, se cultivaban para autoabastecerse de ellas.

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Segundo Hospital Real de Santa Fe. El primer hospital entró en ruina y fue construido un segundo hospital, en el emplazamiento actual, que actualmente ya no hace las funciones de hospital. El primer hospital fue un descampado hasta 1773, cuando se demolió.  Estaba situado justo en lo que es hoy el altar mayor de la iglesia, y se le encarga al arquitecto Domingo Lois la construcción en 1796, de un nuevo Hospital en el solar que un día ocupó la casa de los Reyes Católicos. Actualmente el edificio, es Casa Rectoral, aunque ya no se conserva nada de su estructura original.

Arquitecto Domingo Lois Monteagudo (Alén, La Coruña, 1723 – Santa Fe, Granada, 1786). Alumno de la Junta Preparatoria de la Academia y discípulo de Ventura Rodríguez desde su llegada a Madrid procedente de su Galicia natal, Domingo Antonio Lois Monteagudo se matricula en 1752 en la recién creada Academia de Nobles Artes de San Fernando, donde es premiado en los concursos generales de 1753, 1754 y 1756, este último año con el primer premio de la Primera Clase por su proyecto para un palacio real con capilla, atrios y escalera.

Hacia 1772 volvió a Madrid desde Roma, con la idea de hacerse con la dirección de Estudios de Perspectiva en la Academia. No lo logró, pero lo designaron vocal de la Junta de la Academia que velaba por el cumplimiento de las normas de construcción de la Corona, lo cual le llenó de satisfacción pues supuso su reencuentro con Ventura Rodríguez, Villanueva y Machuca. En esta época dirigió en Granada iglesias de Ventura Rodríguez (Santa Fe, Loja y Vélez), y en los años ochenta proyectó  la iglesia de Montefrío (Granada), donde también hizo una casa señorial, hoy consistorio. Diseñó una capilla para el palacio del Pardo y el edificio de la Universidad de Granada, tampoco realizados.

BIBLIOGRAFIA

-Bugallal, Isabel. A la sombra de Ventura Rodríguez. La Opinión A Coruña, 11.11.2013. Disponible en http://www.laopinioncoruna.es/contraportada/2013/11/10/sombra-ventura-rodriguez/781376.html
-PMG. Lois Monteagudo, Domingo Antonio. Disponible en http://www.fundacionbancosantander.com/visita_virtual/dibujos_arquitectura/pdf/pdf_94.pdf
-Sánchez Dehesa-García, Rosa María. El Hospital Real de Santa Fe. Diputación Provincial de Granada, 1985.

Noticias históricas sobre el Hospital de los Marqueses de Linares (Jaén)

Autora: María González Flores, 1º A (2014/15)

El Hospital de los Marqueses es un edificio neogótico, un estilo que surgió en el siglo XIX bajo la influencia del romanticismo. Los Marqueses (Don José y Doña Raimunda) tenían el deseo de construir dicho Hospital para Linares. Adquirieron los terrenos y dejaron organizado en su testamento todo lo necesario para llevar a cabo el proyecto del Hospital a través de la Institución de la Caridad. Este Hospital se inauguró tras la muerte de éstos, el 30 de agosto de 1917, y dos años más tarde, se traen los restos para ser enterrados en el mausoleo.

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En el sótano de este Hospital se encuentra el Sepulcro de los Marqueses de Linares, donde hoy descansan cumpliendo la voluntad del Marqués de ser enterrado allí junto con su esposa, demostrando de este modo su apego con la ciudad de Linares. El impresionante sepulcro esculpido en mármol blanco y bronce, fue realizado por Lorenzo Coullaut Valera. El lateral derecho del Sepulcro hace referencia a la Institución de la Caridad. Vemos representado en él a los enfermos del hospital y a los ancianos del asilo.

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A lo largo de la historia la religión ha estado muy ligada a la medicina y al cuidado de los enfermos. En el siglo XIX, época de grandes cambios, la sanidad aún estaba más unida a la religión que a la propia ciencia médica, entre otras cosas porque dependía de las instituciones religiosas y la caridad para sobrevivir y mantener los hospitales. El Hospital y Asilo de los Marqueses o como se le llamó en su origen, de San José y San Raimundo, es un caso claro de esta unión tan firme entre sanidad y religión. El Hospital se originó a partir de una donación de los Marqueses que practicaban la caridad como muestra de su gran religiosidad. La gestión del Hospital se dejó en manos de las Hermanas de la Caridad, monjas que cuyo fin era el cuidado de los enfermos.

Linares en esta época y antes de la construcción del Hospital de los Marqueses, contó con los antiguos hospitales de San Juan de Dios y San Francisco. Como casi todos en la época, tenían muchas carencias y no daban abasto con la población creciente de la ciudad. La Junta Local de Beneficencia se ocupaba de las instalaciones sanitarias y dependía en gran parte de las donaciones, como las que ofrecían los Marqueses de Linares. Ya entrado el siglo XX, con el nuevo hospital en marcha, hubo muchas mejoras, pero las diferencias entre clases sociales continuaban.

El lateral izquierdo de la nave central de la capilla del Hospital da vida a todo un patrimonio de utensilios sanitarios que en su tiempo formaron parte del material empleado en el Hospital. Incluso se ha representado la escenografía de una sala de operaciones, donde se encuentra una lámpara de quirófano, un paritorio, y numeroso instrumental quirúrgico y sanitario. Además se ha restaurado un mueble que alberga los distintos compuestos farmacéuticos de la época en sus recipientes originales y objetos del Antiguo Laboratorio Municipal.

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El hospital incluye entre otros elementos materiales con los que realizar exploraciones ginecológicas (fórceps, dilatadores de cérvix, legra uterina, espéculo, etc.), recoger muestras vaginales, asistir un parto. Llaman también la atención los aparatos traumatológicos, las férulas que se utilizaban para la curación de huesos rotos, pinzas de reducción ósea que se usaban para aproximar fragmentos rotos, etc.

Linares fue y es una ciudad minera. Dichos mineros estaban expuestos continuamente al polvo de los materiales que extraían, muchos de los cuales eran tóxicos y con el tiempo provocaban enfermedades (silicosis o neumoconiosis y plumbiosis o saturnismo). En la actualidad estas enfermedades serían catalogadas como profesionales, pero en esta época era un concepto impensable. Por estos motivos el Hospital de los Marqueses se especializó en dichas enfermedades, pudiendo encontrar materiales como la bomba de vacío que era utilizada para extraer fluidos pulmonares, la lámpara y balanza hidortática utilizada para medir la densidad de los líquidos, etc.

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En la segunda parte del siglo XIX, cuando las instituciones comienzan a preocuparse de los problemas de higiene y salubridad en las ciudades y de la salud de sus habitantes, surgen los llamados laboratorios y farmacias municipales. Solo las ciudades más grandes tenían su propio laboratorio o farmacia municipal. Pero Linares, debido al crecimiento económico y demográfico que trajo la minería, y las enfermedades nuevas que aparecieron con ello, se necesitó un control de la salubridad y la higiene mayor que en otros municipios. Así fue como Linares tuvo uno de los primeros laboratorios de España y su propia farmacia municipal. Por lo tanto el Hospital contó con una gran cantidad de materiales farmacéuticos entre los que destacan un pildorero, moldes para dar forma a los supositorios o una prensa para jugos de botica, que comparten protagonismo con los antiguos aparatos de diagnóstico como son espectrómetros (para medir la energía que desprende una sustancia y que no es visible al ojo humano), microscopios, polarímetros, etc.

En definitiva en este Hospital encontramos un retazo de la historia de la medicina. Os animo a que visitéis uno de los edificios más emblemáticos del patrimonio linarense, el cual contiene parte de nuestra historia como sanitarios.

Noticias históricas del Hospital de San Lázaro de Granada

Autora: Marta Robles González, 1ºA (2014/15) [Ver al final presentación realizada por Elisabeth Moreno Vico].

La historia del Hospital de San Lázaro se extiende a lo largo de 470 años desde su instauración hasta su demolición. Por tanto, es un Hospital que en la actualidad se haya desaparecido, y solo vivo en los libros y en el recuerdo de unos pocos. En 1502 fue fundado por los Reyes Católicos, para recluir en él a los enfermos de lepra, de ahí el nombre que recibió “Hospital San Lázaro”, ya que este es el patrón de los leprosos.

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Tuvo varias ubicaciones, la primera fue en el Albaicín, en la casa de un noble árabe en la placeta de las Tomasas, pero al considerarse perjudicial para los vecinos  se trasladó cerca del rio Genil. Este lugar tampoco fue definitivo ya que en 1514 se volvió a trasladar esta vez extramuros frente a la puerta de Elvira. Por tanto, el Hospital de San Lázaro quedó definitivamente situado a nivel urbano, en una zona que posteriormente daría lugar al nombre del barrio adyacente, Barrio de San Lázaro.

El Hospital de San Lázaro era un sitio de reclusión de los afectados de lepra, al considerar la enfermedad como un mal contagioso e incurable. En las constituciones del hospital se recogía que sus enfermos podían pedir limosna en los caminos, pero no en las ciudades, para evitar el contagio de la población. Lo curioso de esto es que las limosnas recogidas se distribuían dando un cuarto del total al mendigo y el resto para el hospital. Los leprosos estaban totalmente rechazados por la sociedad y hasta por sus propias familias, debido al miedo al contagio. Provocaban repulsión por las deformidades físicas que sufrían.

El hospital fue fundado porque la pobreza y la enfermedad eran consideradas como un problema de orden público y social, y la asistencia una labor del Estado, aunque la Iglesia siguió manteniendo un papel preponderante. Fue el único hospital fundado en Granada en el siglo XVI con función asistencial y de aislamiento como prevención de la enfermedad. Presenta diferencias con las demás instituciones del siglo XVI como son la especialización con respecto a sus enfermos atendiendo en su mayoría a leprosos.

Finalmente en 1971 el hospital cerró sus puertas y, en mayo del 73, comenzó su derribo.

Fuente

Medina García, J. Hospital de San Lázaro de Granada: 470 años de historia, asistencia sanitaria y vida de los leprosos en el hospital. Cultura de los Cuidados 2012; 16, 34. Disponible en: http://dx.doi.org/10.7184/cuid.2012.34.05

Presentación de Elisabeth Moreno Vico

 

Noticias sobre el Hospital de San Juan de los Reyes de Montefrío (Granada)

Autora: Mª del Rocío López Pérez, 1º C (2014/15)

Cuando comenzaron las clases de esta asignatura puede descubrir una parte de mi pueblo (Montefrío) a la cual no le había prestado especial atención, de lo que hablo es del Hospital San Juan de los Reyes, más conocido entre los montefrieños como el Hospital de las Monjas, una historia un poco larga que se remonta a sus orígenes.

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Fue fundado en 1530 por don Juan de Carrión, escudero de los Reyes Católicos, que se quedó en Montefrío tras la conquista de la villa. En su testamento dejaba su casa para que fuera utilizada como hospital y que tuviera el nombre de San Juan de Mayo o San Juan de Puerta Latina. Con este nombre se hacía alusión al martirio sufrido por San Juan Evangelista, quien fue introducido en una gran vasija con aceite hirviendo frente a la Puerta Latina de Roma, y de la que salió con vida.

Respecto a su estructura interna debemos decir que se dividía en dos plantas: en la planta baja se encontraban la cocina, despensa, capilla, corral, lavadero, y en la segunda planta se encontraban las habitaciones para los enfermos (separadas por sexos) y en el centro una pequeña estancia para el enfermero.

Este estaba destinado para la gente de clase social baja y quienes atendían eran religiosos, de ahí que se denomine Hospital de las Monjas.

Su estructura primitiva ha sido muy modificada por su utilización a lo largo del tiempo. La fachada es la parte que menos modificaciones ha tenido, simplemente se le ha añadido un piso más y la espadaña que la remata.

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Aunque a nosotros nos interese la parte en la que se destinó a hospital hay que mencionar que  tuvo todo tipo de usos, desde hospital de beneficencia (ha sido uno de los más antiguos de la provincia de Granada, con uso hasta los años 90) o guardería hasta residencia de ancianos.

Este edificio fue declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional en 1982 y solo ha permanecido sin uso desde el año 1990 hasta 2010, fecha en la que, tras su rehabilitación y volviendo a lucir en todo su esplendor, fue inaugurado como sede o Centro de todos los Servicios Sociales, de la Policía Local y para otros usos.

FUENTES

Ayuntamiento de Montefrío, página web. Servicios Sociales. Disponible en http://www.montefrio.org/paginas/servsociales.htm

Hospital de San Juan de los Reyes. MonumentalNet. Disponible en http://index-f.com/gomeres/wp-admin/post.php?post=409&action=edit

Granadino. El Reino de Granada en la Edad Moderna. [Blog]. Disponible en http://1000-reinogranada.blogspot.com.es/2011/10/hospital-de-san-juan-de-los-reyes.html

Noticias sobre el antiguo Hospital de Pobres de Illora (Granada)

Autora: Sara García, 1º C (2014/15)

En la localidad de Íllora, situada a unos 30 Km de la capital granadina, he conocido la larga historia de su Ayuntamiento. Si lo visitamos es un edificio aparentemente nuevo, sin embargo, lleva construido desde el siglo XVII, y su utilidad ha ido cambiando: de convento, hospital e iglesia a colegio, y finalmente a ayuntamiento. Veamos con detenimiento todas sus etapas, sobre todo la de hospital que es la que más nos interesa en este caso.

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Por petición de la población, la Orden de San Pedro de Alcántara de los padres descalzos (capuchinos) construyeron en 1669 un convento, iglesia y hospital con la ayuda de las aportaciones de los vecinos. Al llegar esta orden a Íllora para realizar estas instalaciones, se elige la zona alta del pueblo y finalmente en 1688 finalizarían sus obras. El edificio, de estilo manierista, tiene planta de cruz latina, con los brazos del crucero de escasa anchura y muros lisos y carentes de decoración. La nave está cubierta por una bóveda que recibe luz a través de lunetos y el acceso al edificio se realiza por un sencillo arco de medio punto. En un lateral se conserva aun el claustro del convento.

El convento tenía una clara función social, al usarlo la Orden como casa de hospedaje y centro de atención sanitaria para los necesitados. Los frailes también ofrecían un plato de sopa caliente una vez al día. Además muchos de los enfermos y pobres que morían en este hospital solicitaban ser enterrados en ese edificio.

Durante la epidemia del cólera, a principios del siglo XIX, no solo atendían en el hospital sino que también prestaban auxilio en las casas de los enfermos. Al finalizar la epidemia, de diecisiete frailes que formaban la comunidad, solo sobreviven tres, que son desalojados y trasladados a otra comunidad por la desamortización eclesiástica. En 1835 se subastan los bienes de la Orden, quedando solo la iglesia para el culto.

En 1.860, el control de sus dependencias la ejercía el gobierno político, desde el ayuntamiento, así como de su cátedra de latín. En esta época, se derriba la sacristía para ampliar su patio. En 1.899, el convento de San Pedro de Alcántara pasa a una comunidad religiosa de monjas, se rehabilitan algunas zonas como colegio y trabajaron en la enseñanza con niñas.

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Finalmente, en los años ochenta, se derriban el hospital y el convento, y la iglesia se restaura y reforma para albergar las oficinas del actual ayuntamiento. Durante estas obras de restauración fueron encontrados los restos de centenares de personas que habían querido ser enterrados allí.

Con el pequeño recorrido histórico de este edificio se demuestra que quizá pasamos diariamente por algún lugar y no imaginamos el gran pasado que tiene, por ejemplo, en este caso, un lugar donde ahora mismo hay oficinas, en un pasado fue refugio de enfermos y pobres.

Fuente

Sin autor. Un recorrido por la historia de los barrios más antiguos de Íllora. DMP Íllora. Disponible en  http://www.bibliotecaspublicas.es/illora/imagenes/contenido_9733.pdf

Noticias sobre el Hospital Real de Bethlem de Londres

Autora: Rocío Salinas Gervilla, 1º A  (2014/15)

El fin de semana pasado estuve en Londres y Oxford. En un recorrido conocí la historia de “El Hospital Real de Bethlem”, me pareció interesante y quería compartirla con los compañeros. He buscado información en internet, además de la información que se me fue ofrecida estando allí.

El Hospital Real de Bethlem fue el primer hospital psiquiátrico conocido en Europa, fue fundado en 1247, y aunque ya no se encuentra en su ubicación original, se reconoce como la primera y más antigua institución especializada en enfermos mentales. El hospital está hoy en día a la vanguardia del tratamiento psiquiátrico humano, aunque parte de su historia es conocida por su crueldad y trato inhumano, fue pasado a llamar Hospital de “Bedlam”, que en inglés significa confusión o follón. El nombre se lo pusieron los londinenses que escuchaban los gritos que salían del edificio, gritos de locos enjaulados o encadenados a las paredes.

Bethlem ha formado parte de Londres desde 1247, cuando se erigía como un priorato para las hermanas y hermanos de la Orden de la Estrella de Bethlehem, de la que el edificio tomó su nombre. Las condiciones de aquella época eran entonces espantosas, y el cuidado era poco más que moderado. Había 31 pacientes, los más violentos o peligrosos de los cuales eran maniatados y encadenados al suelo o las paredes. A algunos se les permitía marcharse, e incluso mendigar. Era un hospital Real, pero fue controlado por la Ciudad de Londres desde 1557, y gestionado por el Gobierno de Bridewell. La gestión del día a día se dejaba en manos de un guardián, al que pagaban por cada paciente de su parroquia o sus familiares.

El hospital se volvió famoso y notorio por el brutal tratamiento mental al que se sometía a los enfermos. Los lunáticos primero fueron llamados “pacientes” en 1700, y se abrieron salas de “curables” e “incurables” de 1725 a 1734. En el siglo XVIII se puso de moda entre los caballeros y damas ingleses acudir al hospital de Bedlam para pasar una tarde de diversión. Por apenas un penique, los ingleses adquirían un pase para el gran zoológico humano. La visita de esa casa de locos era una de las grandes diversiones dominicales de los londinenses. Los visitantes pasaban por esas verjas llamadas “penny gates”, porque la entrada costaba muy poco. El visitante tenía derecho a recorrer todas las divisiones, las celdas, hablar con los enfermos, y burlarse de ellos. A cambio de sus agudezas en ocasiones le daban algo de comer, o bien les hacía beber alcohol para estimularles a seguir divirtiéndoles. La entrada era libre el primer martes de cada mes.

Existía separación por sexos, por las tardes se permitía bailar juntos en el salón de baile a quienes eran capaces de apreciar la música. En la capilla, una cortina separaba a los internos en función del sexo.

Respecto a sus instalaciones, este edificio contaba con una biblioteca como anexo que era bastante frecuentada.

El Bethlem del siglo XVIII fue retratado en una escena de William Hogart “A Rake’s Progress” (traducido como “La vida de un libertino”), de 1735, que muestra en ocho imágenes la vida de Tom Rakewell (hijo de un rico comerciante, que malgasta su dinero en una vida de lujo, prostitutas, el juego y al final acaba su vida en Bedlam. Adjunto la imagen, que refleja la visión de una época en que la locura era resultado de debilidad moral.

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El Hospital Real de Bethlem es hoy en día parte de la Fundación Maudsley NHS y del Sur de Londres (“SLaM”). SLaM cuenta con la documentación más extensa relacionada con la salud mental en el Reino Unido, y es líder mundial en investigación. SLaM proporciona salud mental y servicios para personas que abusan de sustancias. El hospital también alberga un departamento de terapia ocupacional activa, bien conocido por su llamativo exterior y su enfoque artístico. El departamento también tiene su propia galería de arte, que expone el trabajo de los pacientes del momento y que muestra que muchos artistas notables han pasado por el hospital a lo largo de los años.