Diez recomendaciones para un uso del lenguaje no sexista en escritos científicos, sin estropear la lengua

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Amezcua, Manuel; Herrera Justicia, Sonia. Diez recomendaciones para un uso del lenguaje no sexista en escritos científicos, sin estropear la lengua. Index Enfermería. 2020; 29(1-2): e329121. Disponible en: http://ciberindex.com/c/ie/e329121

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Diez recomendaciones para un uso del lenguaje no sexista en escritos científicos, sin estropear la lengua

Manuel Amezcua, Sonia Herrera Justicia
Equipo de redacción de Index de Enfermería, Fundación Index. Granada, España
Correspondencia: secretaria@ciberindex.com

¿Cómo resolver los conflictos entre la adecuación del lenguaje y la creciente sensibilidad social ante las desigualdades de género? Algunas revistas científicas informan sobre la manera de proceder, introduciendo en sus normas una declaración de posicionamiento ante el tema. En Index de Enfermería venimos adoptando una posición moderada e inclusiva, que ahora compartimos en forma de recomendaciones.

  1. Reflexionemos un momento: la lengua no tiene la culpa de nuestros conflictos de género.

Consideremos que el escrito científico tal vez no sea el mejor escenario para las reivindicaciones.

  1. Aunque pueda provocar malestar, aceptemos la norma: en español, el masculino actúa como género no marcado. De lo contrario, todo lo escrito hasta ahora nos parecerá erróneo.

Cuando deje de ser así, el nuevo criterio nos será comunicado por la Real Academia de la Lengua. Mientras tanto la ciencia a lo suyo.

  1. Si somos especialmente sensibles a la cuestión de género, podemos incluir al comienzo del escrito una aclaración sobre la intención de utilizar un lenguaje inclusivo (no sexista).

A partir de aquí podemos continuar escribiendo según el criterio gramatical sin riesgo a que se nos tache de machistas.

  1. Evitemos las series coordinadas y repetitivas de sustantivos que expresen los dos géneros: enfermos y enfermas, usuarios y usuarias, etc.

En cambio, en otro tipo de comunicación se acepta el uso de vocativos como señal de cortesía (compañeros y compañeras, amigas y amigos).

  1. Podemos desdoblar el género cuando el no marcado resulte insuficientemente explícito para abarcar los individuos de ambos sexos: En España, graduados y graduadas en Enfermería pueden acceder por igual al título de Matrona.

Una alternativa es agregar una apostilla aclaratoria: En España, graduados en Enfermería pueden acceder al título de Matrona, tanto mujeres como hombres.

  1. Descartemos improvisar soluciones que contravengan las reglas gramaticales, como la repetición del artículo (los/las), de las terminaciones de las palabras (os/as, o(a)s), o el uso de letras alternativas (e, x), así como símbolos no lingüísticos (@) imposibles de pronunciar.

Pensemos que el buen uso del lenguaje es también una causa noble que ha favorecido la igualdad entre hombres y mujeres. Siempre será preferible transmitir los mensajes directamente con palabras que indirectamente con efectos especiales en la escritura.

  1. Tengamos cuidado al utilizar nombres colectivos o abstractos para evitar el masculino como genérico, ya que podemos dar lugar a confusiones de significado.

No es lo mismo hablar de escasos enfermeros que de escasa enfermería.

  1. Tengámoslo claro: hablemos de Medicina o Enfermería cuando nos refiramos a la profesión o la disciplina, mientras que para designar a los profesionales que las ejercen debemos hablar de médicos o enfermeros (Las enfermeras reivindican mayor reconocimiento es más adecuado que Enfermería reivindica mayor reconocimiento).

Y cuando lo hagamos, pensemos que son sustantivos que precisan de su correspondiente artículo (La Enfermería se instauró como título dentro de la Universidad en 1915).

  1. A pesar de la norma ortográfica, en el caso de las enfermeras, por historia y tradición, se acepta el femenino como genérico, de manera que cuando hablamos de las enfermeras no excluimos a los enfermeros varones.

Utilizar el término profesionales de enfermería para evitar el femenino como genérico es impreciso y resulta sumamente pesado en escritos donde el este se utiliza de forma recurrente, al igual que ocurriría si de manera reiterada se expresan los dos géneros: enfermeras y enfermeros.

  1. Podemos visibilizar el género abandonando prácticas tan injustificadas como la de abreviar los nombres de las personas cuando firmemos o citemos en nuestros trabajos.

Por ejemplo, nos facilitaría realizar análisis de la producción científica y otros estudios desde la perspectiva de género.

Estos documentos nos sirvieron de ayuda

Menéndez Menéndez, Mª Isabel. Lenguaje administrativo no sexista. Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer, 2006 [algunos contenidos pueden no coincidir con las propuestas de la guía].

Navarro, Fernando A. Medicina en español. Laboratorio del lenguaje: florilegio de recomendaciones, dudas, etimologías, errores, anglicismos y curiosidades varias del lenguaje médico. 4 vols. Madrid: Fundación Lilly, 2015-2019.

Real Academia Española. El buen uso del español. Madrid: RAE-Espasa Libros, 2013.